A casi dos semanas de iniciado el conflicto, las protestas en Chile no dejan de crecer. El paquete de medidas anunciado por el presidente Sebastián Piñera, incluido el pedido de renuncia a la mitad de su gabinete, no alcanzó para disipar las manifestaciones, que se multiplicaron frente a la brutal represión de los carabineros. En medio de esta convulsión social y política apareció Cacerolazo, el nuevo single de Anita Tijoux. 

La rapera de 42 años es reconocida internacionalmente por sus letras contestatarias y su compromiso con las causas populares. Hija de chilenos exiliados en Francia producto de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), Tijoux vuelve a la escena con un mensaje de apoyo a la lucha que involucra a miles de chilenos.

La primera versión de Cacerolazo, de apenas un minuto de duración, fue publicada el 21 de octubre, tanto en la cuenta de Instagram como en el canal de YouTube de la rapera. Se trata de una versión corta pero contundente, que recoge varias de las consignas levantadas por los manifestantes: el “Fuera Piñera”, que exige la renuncia del presidente; la frase “no son 30 pesos, son 30 años”, que contrapone al aumento de la tarifa del metro como detonante con las últimas tres décadas de una democracia que tiene una fuerte herencia del régimen pinochetista; y la mención a la lucha contra el carácter privado de la educación y el sistema previsional.

El sonido de las cacerolas marca el ritmo mientras el video muestra distintas imágenes de las protestas y la represión, las cuales fueron enviadas por colaboradores. Con esa estética casera, Cacerolazo llegó a las dos millones de reproducciones en Instagram y al millón de visitas en YouTube. La segunda versión, extendida y de mayor producción, fue subida el domingo 27 de octubre. Incluye sobre el final una aclaración sobre lo que es el cacerolazo y lo que es el toque de queda, medida que se aplicó en Chile durante una semana, por primera vez desde la vuelta a la democracia.

La música con contenido político no es ninguna novedad. En el caso de Argentina es fácil asociar temas como Cambalache, La marcha de la bronca o Sr. Cobranza con determinadas épocas del siglo pasado. El dato de la actualidad es la posibilidad que da la tecnología de que las canciones acompañen procesos concretos como una rebelión popular. El caso más reciente es el de Afilando cuchillos, donde Residente, Ile y Bad Bunny le pusieron letra y música a las revueltas en Puerto Rico que terminaron con la renuncia del gobernador Ricardo Roselló.

El mismo Residente fue autor en el año 2006 de un antecedente de este fenómeno: ante el asesinato del puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos, dirigente de una organización independentista, el entonces integrante de Calle 13 publicó en poco más de un día Querido FBI, una denuncia feroz a las fuerzas de seguridad estadounidenses responsables del hecho.

Cacerolazo, de Ana Tijoux, expresa una época en la que la música puede ser parte de una lucha particular como la que ocurre en el país vecino. La posibilidad de recibir material de sus seguidores para armar un video con imágenes de las manifestaciones, o la facilidad de subir el tema a Instagram y YouTube a pocos días de iniciado el conflicto (lo cual permitió la rápida viralización), son parte esencial de una canción que mezcla estas novedades con una vuelta al hip-hop contestatario de los orígenes. Mientras tanto, en Chile, el ruido de las cacerolas sigue marcando el compás.

Por Federico Quintana (@fedoquintana)