Hace 232 años, más precisamente en el año 1786 y en medio de un crudo otoño alemán, nacía Karl María Von Weber. Ahora bien, ¿Quién es Von Weber y qué tiene que ver con el hip hop? Precisamente este señor era un compositor, pianista y director de orquesta muy famoso por sus obras, entre ellas, “El Cazador Furtivo” una opera compuesta por tres actos que fue estrenada en el año 1821. Muy probablemente no vas a entender a donde apunta este texto pero si seguís interesado te prometo que hay algo que une a Von Weber con la cultura doble H.

De por sí podemos decir que la unión existente entre este compositor y el rap que amamos es precisamente y valga la redundancia, ese amor por la música, por los sonidos y por expresar mediante ellos algo. Más allá de ser el primo de Constanze Mozart, esposa de un tal  Wolfgang Amadeus Mozart, Weber es reconocido por esbozar una de las frases más lindas y filosóficas de la Música: “La música es el verdadero lenguaje universal”. Con 7 palabras, este excéntrico director de orquesta definió de manera perfecta algo que se percibe, algo que es palpable. Si bien no existe un registro de fechas o al menos yo no logré conseguirlo, la frase es magnífica. Sé y entiendo que aún no debes entender a donde apunto con esto pero te repito lo mismo del primer párrafo, si seguís interesado y de corazón espero que así sea, vas a entender a donde apunto con esto.

Ahora llega el turno de exponer el nexo que siento entre esa frase y el hip hop. Sabemos o al menos yo veo en la cultura hh que la fusión y esa falta de estructuras la enriquecen. La hacen un mundo donde todo puede reversionarse o conglomerarse para hacer de un ruido, un sonido. Héte aquí que para nosotros y para el mundo entero el rap es rap, pero ¿Es posible hacer un tema de rap fusionado con rock, con salsa, con cumbia, con candombe, etc? La respuesta es que sí, si es posible y de hecho hay muchos artistas que han intercalado géneros de manera perfecta y en canciones que son muy reconocidas.

Sinceramente esta nota no la tenía en mente y lo que me despertó escribirla fue haber presenciado 3 de los 8 ciclos SUAVE  que de la mano de Milo Moya y la Orquesta de Beat Box tuvieron lugar en el Club Cultural Cooke durante 8 miércoles seguidos. Lo que hacen los chicos de la Orquesta es increíble y no quiero sonar fanático pero no tengo otro adjetivo para describir su contenido. Así como Weber se encargaba de que cada instrumento cumpla un rol e interprete el sonido exacto que requería cada pieza, Milo y sus chicos se encargan de levantarte, hacerte mover, de emocionarte y de dejarte boquiabierto ante cada interpretación.

Viví 3 miércoles analizando como hacen para captar la intensidad de cada género, de cada artista que compartió con ellos cada ciclo SUAVE y así lograr una armoniosa conjunción de sonidos que te atrapan completamente. Miércoles tras miércoles, los distintos invitados iban desfilando por el escenario del Cooke compartiendo su arte con el público y fusionando ritmos de beatbox con cada género que se te venga a la mente. Hubo para todos los gustos, cumbia, reggae, reggaetón, rock, música experimental, candombe y hasta folklore, seguramente me estoy olvidando de muchos otros géneros pero creo que ha quedado claro lo que quise decir. 

Si me preguntan qué es lo que más me gusta de la música es justamente esa falta de prejuicios que existe entre quienes no se encasillan con algo sino que entienden que cada ritmo tiene su sabor, su color. Esta idea termino de cerrar en mi durante la última edición del segmento que mencionamos, cuando subió al escenario una persona que no conozco, de la cual no tengo el nombre, pero que por su origen asiático capto mi atención cuando agarró un chico (tipo de instrumento del candombe) y se puso a improvisar sin haberse ni mirado con la Orquesta. Con un ritmo impresionante hizo delirar a los presentes. Este chico, creo que japonés, estaba entre el público disfrutando la noche como un concurrente mas hasta que subió al escenario y con un desparpajo tremendo arrancó a tocar improvisando y acompañando a la Orquesta de Beatbox.

Este es el ejemplo más claro que me llevo a escribir la nota. Podemos ser de lugares totalmente distintos del mundo pero un instrumento nos conecta desde lo más profundo de cada uno y hace que la música sea el lenguaje universal que hace entender a personas que si no fuese por ella, tal vez, jamás se hubiesen dirigido la palabra.

Por Kevin Dirienso Poter