El último domingo nos encontró caminando sobre Avenida del Libertador, en una tarde ventosa y con algo de humedad, para llegar al Centro Cultural Haroldo Conti (ex ESMA). Ese lugar tan cargado de historia, de emociones, de recuerdos para quienes han vivido la última dictadura militar de forma directa o indirecta, nos abrió las puertas de su cine a las 15 hs. para darle cierre, por este año, al Festival Arte Callejero Latinoamérica, el cual durante un mes recorrió toda la Capital Federal exponiendo grafittis, murales, carteles y demás actividades que tengan relación con el arte urbano en todas sus formas y expresiones. 

En un ambiente sumamente ameno, casi como si fuera una charla entre amigos, Nazza (@nazza.stencil) le da inicio al evento exponiendo algunos de sus trabajos más significativos. Oriundo de La Matanza, zona oeste de Buenos Aires; trabaja con stencil hace más de 20 años, y sus obras suelen hacer referencia a distintas problemáticas sociales y culturales, como violación de derechos humanos, violencia institucional, delitos históricos de pueblos originarios, etc.

Mientras en la pantalla se mostraban distintas imágenes, Nazza, nos cuenta anécdotas como que en 1983, pleno golpe de Estado, hubo una marcha convocada por artistas en donde se graffiteó y se pintó con stencil; que en los años ’90 participó del escrache a los genocidas convocado por la asociación H.I.J.O.S.; y que muchas de sus obras que hacían referencia a las Abuelas de Plaza de Mayo, a desaparecidos o a cualquier cosa que se relacione con la dictadura, posteriormente fueron tapadas. Un claro ejemplo de esto, es un mural hecho por él en Isidro Casanova, en donde se puede ver a una Madre con pañuelo blanco atado a la cabeza, con una foto de su hijo en las manos. A medida que habla sobre esta pintura, nos muestra la comparación entre la imagen original, y cómo fue tapada.

Una de sus obras más significativas, es la de la silueta de Videla con una inscripción en la cara: “VIDELA NO TIENE ENTIDAD, NO ESTÁ VIVO NI MUERTO”. Dicha imagen fue desarrollada por Nazza después de la muerte de este dictador, y la frase tiene doble significado: por un lado, fue algo muy dicho por los dictadores en aquellas épocas; y por otro, era una forma de no darle tanto crédito a su deceso.

Todos los que seguimos al arte callejero y a la cultura HH en general, sabemos de sobra que graffitear no es un delito, por eso expusieron esta obra: Cristian Felipe Martínez Rodríguez era un joven estudiante colombiano de 17 años, que fue asesinado en Almagro de tres disparos por un vecino que lo confundió con un criminal. Nazza cierra sus charlas con una frase muy característica para él: “YO YA NO PINTO, LO QUE PINTO ME PINTA”. Con esto nos quiere decir que sus obras hablan más de él, que lo que él mismo puede contar.

Al finalizar la charla, nos presentan a Bruno Rodrigues, el director del documental PixoAçao 2, y proceden a su reproducción.

En la película cuentan que el pixoAçao es una estética gráfica de caligrafía oriunda de Sao Pablo, Brasil, y que mucha gente que no lo comprende como tal, lo considera vandalismo. Mostraron a muchos artistas callejeros pintando las paredes, contando sobre su vida, sobre cómo la cultura de la calle los acercó a una nueva familia, y cómo evaden a la policía para evitar que los arresten. Mucho color, mucha calle, mucho graffiti, mucho rap sonando de fondo, mucho arte por donde sea que lo miren.

Bruno nos contó hechos tales como que ésta cultura posee un sentido y significado particular para un movimiento o grupo, el resto de la gente no suele entenderlo, por eso lo consideran vandalismo; y que en Brasil las cárceles están superpobladas actualmente, por eso si te agarran graffiteando o haciendo pixo en las paredes, te cobran multas de hasta 5000 reales en lugar de detenerte. Una mujer preguntó “¿Se puede entender el pixoAçao sin estudios o conocimiento previo sobre el movimiento?” A lo que él respondió que hay que “observarlo con atención para saber entenderlo, como cuando uno va a un museo”.

El director de PixoAçao 2 actualmente trabaja en otros proyectos audiovisuales  sobre distintos movimientos culturales, y en biografías de graffiteros y pixadores. Expuso este documental en un evento de Berlín, y la gente lo veía más como cultura que como vandalismo: Bruno contó que la gente primero entendía, aplaudía y después hacía preguntas. Un detalle que llamó mucho la atención es que googleando “PixoAçao” casi no se encuentra información sobre este movimiento, por eso los documentales son muy importantes para saber de qué se trata.

No queríamos terminar la nota dejando pasar este conflicto: al finalizar el evento, una trabajadora se acercó a contarnos sobre el vaciamiento de la institución. A la fecha, se registra una deuda de casi 4 millones de pesos, entre artistas y empleados sin cobrar, y pago a proveedores. Para este año, la Secretaría de Derechos Humanos le destinó al Centro Cultural un presupuesto de 0 pesos, lo que quiere decir que no tienen manera de financiar las actividades culturales de este año. Hacen responsable al secretario Claudio Avruj de esta situación.

En un comunicado publicado en marzo, firmado por distintas asociaciones como H.I.J.O.S., Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Asociación Argentina de Actores, Directores Independientes de Cine (DIC) y demás, se exigen los fondos presupuestarios necesarios para garantizar la continuidad de este espacio de arte y memoria. No es la primera institución que pasa por esto, y nos resultó importante informarlo, ya que de estas cosas no se suelen hablar en otros medios de comunicación masivos.

Así cerramos el domingo, así cerró este gran Festival que inundo de arte urbano y de conocimientos por un mes nuestro país. Desde Revista Flow felicitamos a los responsables de tan impresionante movimiento artístico y agradecemos la invitación y la predisposición para realizar nuestro trabajo.

Felicitamos a los organizadores: @alegiusto278 – @cuansuare_ – @dejalapose – @iban1984 – @marian_calle

Por Yamila Balbuena (@yamibalbuena)