Se percibe, se escucha, se ve y se nota. ¿Qué tienen los pibes en la cabeza? Estoy harto de los “ke lo ke”, de los “flex”, de los “skere” y todos esos términos estúpidos que nada tienen que ver con la cultura. Me cago en la venta, en el marketing y en la puta moda que confunde a muchos extraños que luego creen que estos imberbes adolescentes “se la saben todas”. Acá ya no importa lo real o lo no real. Si filmas un videoclip con una Ferrari y después mamá te da para la sube es otra historia. Lo crudo e importante es la trascendencia que están logrando con una música banal y sin sentido alguno.

Sobre gustos no hay nada escrito y eso está clarísimo, pero el foco se incendia cuando meten una cultura en sus monerías. Son argentinos, rimen como tales, no están en Puerto Rico ni en República Dominicana. No tienen armas, no son Mr. Yosie Lokote, ni son de la Florencia 13, ni de la Mara Salvatrucha, ni de ninguna pandilla real, son chicos que la pegaron, aprovecharon el momento y captaron a los púberes y eso, ¡ESTA GENIAL!, pero por favor miren su bandera, respeten sus raíces. El castellano es un idioma hermoso y nuestro dialecto argento lo es más aún. Es rico en vocablos, en palabras que solo nosotros tenemos, en color y en calidad. ¡HABLEN EN CASTELLANO, RIMEN EN CASTELLANO!.

En la actualidad se podría definir a los traperos como los nuevos floggers (aquellos pibes que se vestían de colores y que bailaban marcha sin parar). Esta tribu urbana extinta hace varios años ya, generó un boom y puso de moda un estilo, un género musical utilizando una red social como armar para captar la atención de millones de jóvenes. Hoy el trap manda, a nivel global pero sin lugar a dudas a nivel nacional, algo que sorprende a más de uno y yo me incluyo en ese grupo. En este caso los traperos generaron un nuevo cambio, apoyados en el género y con la explosión de las redes sociales, fueron consolidándose y expandiendo su influencia a través de las pantallas. La palabra de moda “influencer” marca de cuerpo entero lo que los “artistas” generan en sus seguidores que repiten como loros la cantidad de huevadas que dicen sus “ídolos”. Ojo, no está mal aprovechar el momento y utilizar tu “arte” para llenar estadios y colmar las plataformas digitales, pero háganlo desde lo autóctono, desde lo nuestro.

El negocio está puesto en eso, en los adolescentes, en los pre adolescentes o en aquellos ya maduros que aún el golpe de realidad no les llegó. Estamos en Argentina, un país donde la gente muere de hambre, donde la inseguridad apesta y donde los políticos mienten y roban como si comieran caramelos. El hip hop siempre fue contestatario, siempre fue y será la voz popular de muchos que pensamos que el sistema está absolutamente corrompido por el negocio. Y aquí freno un poco y digo, es cierto que sería esplendido que en Argentina el hip hop se consolide no solo como cultura sino como industria para generar un intercambio netamente cultural con esos recursos ganados. pero cuando la moda y el negocio contaminan lo que generaciones enteras fueron construyendo, por lo menos a mi, no me gusta una mierda. Repito estamos en un país que la está pasando mal, donde muchos no llegan a fin de mes, donde todos los días alguien pierde el empleo y la inestabilidad económica nos asfixia, ¿es necesario alardear de tus dolares, de tus millones?. Y lo digo porque si sos artista tenes una responsabilidad, si tenes un Mic en la mano tenes una gran responsabilidad y es ahí donde culpo a toda esta manga de infradotados esos, de los “ke lo ke”, que no aportan una mierda a la cultura. Vos no sos hip hop hermano.

Escuche a muchos decir “y el gangsta rap tambien hablaba de drogas, armas y mujeres” y es verdad, es cierto, pero es otro país, otro contexto y en definitiva, otra cultura. Acá no hay cholos, no hay bloods ni crips y si es trap no tiene porque ser hip hop. Estaría genial que los artistas respeten lo que dicen, se hagan cargo de alardear su consumo de codeina cuando los escuchan nenes de 12 años que están mas cerca de hacerles caso a ellos que a sus padres. ¿Es su culpa? No, no lo es, claramente no, o al menos, no en su totalidad, pero sos “referente” de una generación que vive a traves de un celular y que su vida real empieza cuando abre sus redes. Ser artista es ser un todo y acompañar eso.

La pegaron, esta genial, los felicito. En su momento la pegaron los reguetoneros y masificaron un genero y estuvo genial también, pero por favor no digan ser hip hop, ni pertenecer a una cultura como esta porque están lejísimos de serlo o al menos eso demuestran. Siganla rompiendo, llenando teatros, vendiendo, pero lejos del hip hop. ¿Ustedes que opinan? ¿El trap es una rama más de la doble H?

Por Kevin Dirienso Poter