Hoy presentamos: “Instinto Animal”. Un trabajo compuesto por 15 temas repletos de conceptos e ideas surgidas de la mente y de la mano del artista Ariel Zárate A.K.A “Shadows”. Ariel nació el 15/8/1998 en Rosario, provincia de Santa Fe. Tiene vínculo con el R.A.P desde temprana edad y varios singles, pero hoy, les traemos una reseña de su primer disco.
Así como el título nos sugiere, en el desarrollo del álbum nos encontraremos en un constante paralelismo entre el lado humano y animal que compone a cada uno de nosotros, los bípedos. En la introducción, ya nos veremos sumergidos en dicha comparación. La misma relata que el humano actualmente se encuentra alejado físicamente del “mundo salvaje”, y sin embargo, tantos siglos de convivencia con el mismo, hace indiscutible que el inconsciente colectivo no haya adoptado mecanismos o formas de relacionarse con él y estas se trasladen a la interacción entre sus semejantes. Aunque… depende de la interpretación, nuestra conexión con ellos pueda explicarse en que somos “lo mismo” con diferentes aptitudes.
Así como nosotros somos seres racionales (o al menos tenemos la capacidad de serlo), y consideramos ello una “virtud”, cada ser vivo tiene su especialidad, evolución, aporte o función en este ecosistema que llamamos Planeta. La máxima diferencia, quizás sea, que nuestra raza se preocupa más por segmentar, dividir, obrar como si fuera superior al resto, destruir lo diferente, buscar la conveniencia y especular en cada paso que damos. Ahí es cuando choco con la siguiente duda: eso de ser racionales… ¿Es realmente una “virtud”?.
Comienzan los temas y bajamos un poco más a este plano, al plano urgente. En el primer track, “Otro punto de vista”, escuchamos como Shadows nos narra gran parte de su niñez y cómo uno en esa edad precisa de lo mínimo, lo simple e indispensable. En contraste con lo dicho, también, notamos la idea de cómo el pasar del tiempo trae consigo necesidades.
No le temas a la muerte. Temele a la vida, porque solo la vida puede causar la muerte”. Frase que mientras trato de resumir estos 47 minutos de R.A.P, sigue retumbando en mi cabeza. No hay devolución de mi parte que pueda sorprenderlos. Esta frase invita por si sola a relacionarla con cada aspecto de la cotidianeidad que cada uno de nosotros transita.
Abordamos “Metamorfosis”. Una canción que logra tocar ese punto que conmueve al oyente. Un “Storytelling” muy interesante y atrapante. En síntesis, nos vemos en el proceso de un pre-adolescente que convive con situaciones violentas en su hogar causadas por una figura patriarcal. En consecuencia a esa disposición, observamos cómo esa aspereza mamada en su casa lo hace actuar de similar manera para con sus compañeros de colegio. Además de notar el daño generado en “Juan”, el niño en cuestión, que lo lleva a buscar algún “alivio”  en su crecimiento mediante el consumo.
Me detengo nuevamente, esta vez , en “Bestias”. Un relato desarrollado por Solange Maciel. Este nos pasea por descripciones de distintas fieras hasta concluir con la única bestia que es capaz de crear armas para destruir hasta las crías de otras. La única bestia que tiene fines más allá de la supervivencia y los medios para lograrlos no son una objeción: el ser humano.
Destacamos colaboraciones de los raperos: Ra, D1do, El Tago, Maestro Splint y D-Sher.  En estos lapsos es donde se ve más punzante la crítica social. Rescato particularmente, en este tramo, otra frase de trascendencia: “De la ciudad donde los chicos crecen, pidiendo deseos mientras de espaldas tiran una moneda a la fuente. Y de aquel que con hambre a meter el brazo en el agua se atreve”. Este verso, al igual que varios en momentos en el transcurso del recorrido, pone en evidencia el descontento del autor con la marcada diferencia de oportunidades entre diferentes sectores de la sociedad.
Es un trabajo que nos obliga a ver más allá de la estética. Donde hay cataratas de palabras que pueden hasta tapar un poco la esencia del mismo. Un desafío para los tiempos que corren donde se juzga la bebida por su envase, o al pez por el brillo de sus escamas, más viniendo al caso. Aunque, cierro con esta reflexión, el juicio poco tenga que ver con el “instinto animal”.
Escucha Instinto Animal acá
Por Lucas Spinelli Aka Stepa (@stepa.33)