A ver si ponen huevos que no juegan con nadie…

Corría el crudo invierno del año 2015, mi situación personal no era la mejor pero eso no viene al caso. Recuerdo que era viernes y un amigo insistió en invitarme a un evento, “vamos a escuchar música de la buena” me dijo. El que me conoce sabe que tengo dos pasiones: el fútbol y la música, por ende a una invitación así es difícil decirle «no». Todo lo que tenga que ver con ella me gusta, los sonidos, las líricas, ver ensayos, escuchar maquetas, crudos, etc. Todo. Sin saber con qué me iba a encontrar decidí ir confiando en las palabras de alguien al que considero una persona rica en conceptos musicales.

El lugar preciso era Uniclub, aquel coqueto recinto ubicado a un costado del Shopping Abasto justo enfrente del enorme supermercado Coto. Quien conoce el lugar sabe que en el periplo underground de la movida porteña, Uniclub, tiene un rol y un lugar ganado a base de buenas fechas. Como dije era viernes y Argentina acababa de pasar a las semifinales de la Copa América que se disputo en Chile tras ganarle por penales a la siempre difícil Colombia de Pekerman. Miré el partido nervioso, comí algo rápido y salí de la casa de mis viejos rumbo a la Avenida Rivadavia. Tomé el bondi para el lado del Abasto, al llegar mi amigo y unas 50 personas esperaban en la puerta listas para entrar. El frío era imponente y la cantidad de buzos y camperas parecía no alcanzar. Yo expectante me disponía a disfrutar de una noche con buena música o al menos eso me habían prometido. No recuerdo el nombre de aquel evento pero si  la grilla, tocaban Tapones de Punta y Militantes del Climax un plan ideal para cualquier amante del 4º arte pero un plan raro para mí ya que de momento no conocía ninguna de las dos agrupaciones salvo por la data que previamente mi amigo me había pasado.

La hora exacta tampoco la recuerdo ya que han pasado más de 3 años, solo recuerdo el ingreso, el mini cacheo y la primera lata de cerveza Quilmes helada que tomamos esperando el comienzo de la noche. La espera fue normal, desde el ingreso hasta la llegada de ellos abran pasado unos 50 minutos. Cuando digo ellos me refiero a la banda que abría la velada del Uniclub y lo que me estaba a punto de suceder era un antes y un después.

Para poner en conocimiento mi contexto es necesario que haga un mini racconto. Hasta ese momento no era de salir, la música para mi pasaba por otro lado, era escuchar discos, analizar los sonidos o simplemente disfrutarla desde otro lado. He ido a muchos recitales algunos con mucha concurrencia otros con poca y otros directamente muy muy under, y eso es lo que me gusta, ver las variaciones de las bandas en distintas escenas y todas esos detalles que marcan una diferencia.

Volviendo al tema eran más o menos las 02:00 hs. de la madrugada del sábado, cuando con un desparpajo tremendo subieron los pibes de los que estoy hablando. Ellos son los Militantes del Climax. Ya el nombre es genial y por ende la expectativa era enorme.  Arrancaron con un sonido bien groovero que te hacia mover aunque tal vez no quieras. Aun así era imposible. Durante los primeros dos temas no pude parar de prestarle atención al tecladista, hoy sé que su nombre artístico es Simon Groover, pero en ese momento el tipo era hipnótico. Todo cuadraba, literalmente sonaban increíble.

Dicen que en su mejor momento Tyson golpeaba con una fuerza tremenda y que sus mejores golpes podían pesar cerca de 750 kg. algo así como 7 veces su peso corporal, una verdadera locura. Bueno un golpe en la mandíbula al mejor estilo Tyson fue el que me dió está banda. Militantes me dejó completamente boquiabierto en los primeros 15 minutos de concierto. Con unos arreglos impresionantes, un entendimiento escénico excelente y una capacidad de intercalar géneros que era impresionante.

Las rimas de El Auelo se entrelazaban a la perfección con el bajo de Fede Ulrich, quien al mismo tiempo acompañaba a la bata potente de Tony Sanchez y este a su vez dirigía la velocidad con la que entraban a tono Johny Cross, Ratman Salama y Roman SB. Todo este combo se completaba con los arreglos de Simón Groover y de un guitarrista invitado, ya que esa noche, el violero de los Climax, Magamo, no había podido ir por razones que no conozco. Era todo para poner en un cuadrito. Todavía recuerdo salir de Uniclub tarareando “Hit Hot” uno de los tantos temas que me voló la peluca. La historia recién empezaba.

Como dije era solo el principio de algo. Es una columna muy personal, al momento de escribir esto ni siquiera tengo la certeza de que se publicará pero no importa, no es el fin. Luego de aquella noche en Uniclub se podría decir que me enamoré más aún de la música y los militantes son totalmente culpables de eso. Después de aquella primera vez llego la “locura” climax. La llamo así porque básicamente quede enfermo, mis reproductores tenían siempre algo de los Militantes. Los escuchaba en el trabajo, camino a casa, en casa y hasta en casas ajenas cuando me delegaban la tarea con el típico “pone algo que escuches vos a ver qué onda”.

Nada murió ahí y simplemente casi sin querer me fui adentrando en el mundo hip hop desde otro lado, el periodismo. Para aquel entonces ya me encontraba cursando la carrera y me faltaban algo así como 8 meses para recibirme formalmente. Fue ahí en el aula donde se gestó esta locura llamada Revista Flow cuando, junto a mi hermano David Palacio, nos miramos para cumplir con la evaluación de una materia y sin decirnos nada craneamos todo esto. Al principio parecía un juego pero sobre la marcha nos dimos cuenta que no lo era.

Volviendo a mi historia con Militantes, a los meses de haber conocido la banda, para un taller llamado “periodismo de investigación” tenía que hacer un trabajo sobre un tema a elección y plasmarlo, defendiéndolo con una entrevista a algún “referente” u “personaje” que tenga que ver con la temática elegida. Decidí ponerme a trabajar de inmediato sobre la movida underground de nuestro país y sobre cómo la gente confunde under con poco profesional. El trabajo se titulo “El Lado B de la Música” en donde traté de plasmar mi visión sobre lo rica que es la movida underground en Argentina y en como muchas veces los artistas superan ampliamente en talento a muchos artistas que, lamentablemente, son mainstream. Para “defender” mi texto, decidí entrevistar a un integrante de la banda que meses atrás me había dejado knock out.

Así fue que logré contactarme con Benjamín, el Auelo de los Climax, para consultarle si podía robarle un poco de su tiempo y le conté de que se trataba todo esto. Voy a ser sincero, creí que no iba a acceder a la entrevista y mis esperanzas no eran muchas. Pero realmente quedé sorprendido y por demás contento cuando recibí aquel mensaje “Ok, dale. Arreglamos”. Si me preguntan la reacción no la recuerdo pero para mi era un placer y una responsabilidad tremenda, Militantes del Clímax era mi banda preferida (es mi preferida) y yo debía entrevistar a la voz de tremenda agrupación.

Recuerdo que quedamos para un lunes y el lugar al que debía dirigirme era el Polo Cultural Saldías, donde los climax ensayaban. No lo podía creer, de la nada pasaba de escucharlos por youtube y en mi equipo de música a vivir un ensayo entrevista mediante. Increíble. Como dije era lunes y todavía el invierno se hacía sentir. Saldías es ese lugar mágico que te teletransporta en el tiempo. Al entrar la energía cambia y entras en un mundo donde se respira arte. La poca iluminación y ese aspecto a hospital psiquiátrico abandonado de película de terror lo hacen totalmente interesante. Poco a poco fui recorriendo los pasillos hasta toparme con la sala correspondiente donde todavía recuerdo que Ratman estaba practicando con su saxo y unas partituras, mientras Tony el batero, ajustaba los platillos. El ensayo no había empezado y Benja me dijo “vamos afuera así se escucha bien”.

Así fue como le hicimos frente al frío y salimos de Saldías para apostarnos justo en frente. Estabamos Benja, Melani (mi esposa), yo y mi grabador. No había luz y cada tanto la nota era interrumpida por el ruido de algún camión que con sus acoplados repletos pasaban por ahí. Menciono esta entrevista porque me sirvió para aprobar la materia y para conocer un poco más de cerca la historia de Militantes del Climax.

Como dije fue esta entrevista el punto de inicio de una relación de cariño con una banda. De chico este tipo de “amor” lo tenía con Babasónicos quienes con Miami y Jessico elevaron al mil mi pasión por la música. Durante la charla, Benjamín me habló sobre su visión de la música under y lo que más llamo mi atención fue su honestidad al no sentirse un artista, sino que simplemente el graficaba su función como “hacer música con amigos”. Quizá fue esta la declaración que desencajo el enfoque ya que más adentrados en la charla me comentó como fue que Militantes del Climax llegó a ser Militantes del Climax.

La historia de la formación de esta banda da para nota porque es realmente interesante, no tanto tal vez, por su contenido, pero si por la forma en la que todos los integrantes de Militantes grafican el inicio. Lo cierto es que tan loco no estoy y pese a entender que las estadísticas y los números no reflejan más que simples dígitos, desde que sigo a los climax han aumentado sus reproducciones, sus “likes” y todo lo que tenga que ver con la era 4G.

Desde aquella vez al día de hoy he conversado con mucha gente acerca de los climax y todos coinciden en una cosa, “hacen cosas distintas” y es, justamente, esa distintinción la que los lleva a dejar una marca donde pisen. Pero en mi historia, marcaron a fuego el placer de escuchar una banda en su totalidad y no solo prestarle atención a la obviedad. Los militantes te hacen viajar sin pasaje hacia ningún lugar pero que al fin y al cabo es un destino hermoso y placentero al ciento por ciento. Los he visto en muchos y diversos lugares. Beatflow, G104, Niceto, Palermo Club, Groove, Uniclub y algún otro que no viene a mi memoria. Juro que nunca hicieron lo mismo, jamás fueron monótonos. Siempre hay un arreglo nuevo, una escena nueva de Frank Bersi, un tempo de más o un tempo de menos, pero nunca repiten nada.

Hoy estamos a más de 3 años de aquella noche y con la noticia de la inminente salida de su segundo álbum la ansiedad juega su partido. Creo que todo ser humano tiene, a lo largo de su vida, distintas etapas que va atravesando según sienta y Militantes llegó a mi en una donde me sentía un poco desencontrado conmigo mismo. Frases como “no pidas permiso para decir la verdad” o “no nací para menos que libre” fueron esas que hicieron eco y cambiaron mucho conceptos acerca de mi vida. Es aquí la importancia que tienen los climax en mi cotidianeidad. Para algunos es el Indio, para otros tantos lo fue Callejeros y muchos sienten eso con La Berisso, yo con Militantes.

Dicen por ahí que hay momentos que te quedan grabados para toda la vida y sinceramente me importa demasiado poco si sueno loco, fanático o enfermo pero es cierto y yo lo pude comprobar. El sábado 30/09 del año 2017, hace casi un año al momento que escribo esto y gracias a Revista Flow, tuve la posibilidad de ser invitado como prensa para cubrir el show de los climax en Niceto. Directamente y sin pelos en la lengua puedo decir que cumplí un sueño, uno de los tantos que tengo, pero desde el vamos este lo puedo tachar de la lista de “pendientes”. Ese día lo recuerdo como si fuera ayer por todo lo que significo para mí, como persona, como profesional y como seguidor de esta tremenda banda. Llegamos temprano a los alrededores de Niceto, todavía no había nadie, el horario de puerta era 21:30 hs, pero de ansioso nos hice arribar cerca de las 21. Tomamos unas cervezas en el bar de la vueltita y esperamos… En mi mente la hora no pasaba más y mi ansiedad me jugaba una mala pasada. Preparamos cámara, libreta (siempre fiel) y lapicera para anotar todos esos detalles que en el medio del bullicio se pueden escapar y nos aceramos tímidamente a la boletería. Allí nos tomaron el ingreso y nos dieron las pulseras que rezaban “prensa”, es el día de hoy que guardo esa pulsera y que no puedo creerlo. Ojalá esta nota la lea alguien que fue ese día a Niceto, porque lo que se vivió esa noche fue impresionante. Tuve la suerte de entrevistar hace poco a alguien que presenció la fecha y ambos coincidimos en que estuvo de puta madre. Niceto se movió gente. Temblaba en cada pogo y retumbaba ante cada aplauso. Una cosas de locos. Del show no tengo mucho para decir porque estuvo acorde a lo que fue la fecha y lo que pueda decir sería una obviedad pero lo menciono porque es y será un recuerdo hermoso que me quedará para el resto de mi vida. Yo, aquel que los conoció allá por el 2015, estaba cubriendo gracias al trabajo de una redacción entera y con mucho esfuerzo, un show impresionante de la banda que me marcó para siempre.

Sé que muchos no conocen Militantes del Climax y yo simplemente puedo decir que no saben lo que se pierden, aunque, claro está, sobre gustos no hay nada pero nada escrito y cada persona es un mundo. Esta nota no es para implantar nada, sino, simplemente para compartir un poco mi historia con esta banda que me movilizó. Falta poco para su segundo álbum, falta poco para entrar nuevamente en climax y yo espero ansioso. Mientras tanto les dejo esta reseña sobre lo que me sucedió desde la primera vez que los ví hasta el día de hoy, en donde sigo enfermo por esta militancia de alma que no para de regalarme música y vivencias. El periodismo y la música me dieron la oportunidad de vivir un poco más de cerca con esta banda que levanta mi ánimo, me hace contestatario, me hace cuestionarme y replantearme cosas y vivir la vida por otro lado. Vení tráetela a la fiesta climax que te gusto, te gusta y si no te gusta ya te va a gustar…

Continuará…

Por Kevin Dirienso Poter

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