«Acá hay esfuerzo, acá hay talento»

Y se nota. El pasado viernes inundaron La Tangente con su frescura y dieron rienda suelta a la música para que todos expulsemos nuestro Mojo y conectemos con ese Funk and Roll furioso que exponen en cada acorde. Warlock se impuso como lo hace siempre con un show plagado de ese «no se qué» impresionante que los hace distintos, diferentes. 

Eran cerca de las 2 AM de un sábado con una humedad asfixiante. El aire no circulaba y parecía no alcanzar para la muchedumbre que se agolpaba en el centro del salón de este hermoso lugar ubicado en el barrio de Palermo. Ellos subieron al escenario como quien va al kiosko a comprar una birra. Sin ademanes, sin gritos, sin nada más que la intención de demostrar lo que saben hacer. Así fue que una vez ubicados y luego de la introducción necesaria con la invitación a expulsar ese MOJO y conectar desde ahí, comenzó a sonar «Acariciando lo máximo», uno de los 7 temas que componen «Mojo» su nuevo álbum y el cual estaban presentando.

Warlock es una banda distinta e insisto en esto, te van llevando con ese groove intenso y ese ritmo potente de un lado para el otro. Su feedback con el público es impresionante, pareciera ser un show intimo porque ese ida y vuelta es entre amigos y con una confianza visible. La conexión de ellos en escena es genial y la combinación de sonidos hace que nunca pares de bailar, de escuchar y de querer más.

Punto aparte para la calidad musical que tiene cada uno de ellos. Tanto Martín Palazzo en la bata como Santiago Bussi en el bajo le dan a Warlock esa base fundamental para que entre Felipe Tejerina en la trompeta, mientras Tomás Villarrazo en las teclas y Lucas Porcel en la viola decoran con unos arreglos impresionantes ese sonido particular y muy pero muy logrado, que llega a su punto culmine con la voz de Santiago Miguens y su capacidad para interpretar las canciones. La postura, los cambios en los tonos de voz, le dan a esta banda un plus. Todo cuadra.

Así fueron pasando las canciones, entre las nuevitas de «Mojo» y los ya clásicos de «De Reviente» la noche era perfecta. Hubo espacio para todo, para vomitar la podredumbre que nos producen los patrones con «El jefe«, para «calzarse los guantes» con «El Champ«, para reflexionar con «, para bailar con «Bambis«, para conectar con el otro con «Mojo», momentos más melódicos con «No la ves» y «Personaje» y hasta un poco de rap con «Rapeando«. De todo, para todos.

Así fue la noche de Warlock con diferentes matices pero nunca jamas dejando de repartir música y buena onda para todos los presentes en La Tangente. «Muchas gracias a todos loco, gracias por venir» repetía Santiago luego de cada canción y la gente respondía de la mejor manera. Hubo descaderados, algunos con lesiones ligamentarias de rodilla y muchos que se fueron con las palmas rojas de aplaudir. Todo eso produce este sexteto increíble con su Funk and Roll.

Así se fue la noche, realmente un lujo de espectáculo brindado por una joya de agrupación que enriquece como tantas otras nuestro under nacional. Una banda para prestarle atención, para prestarle el oído por un rato y de ser posible, una banda para ver en vivo una y otra vez. Terminamos la noche exhaustos pero con el cuerpo lleno de groove y eso para todos los amantes de la música es un placer. Volvimos a casa con una pregunta, ¿Cómo se cura tanta locura? Nosotros no sabemos y creemos que Warlock tiene la respuesta.  

Por Kevin Dirienso Poter

@kevindpoter

Fotos: Melani Garcia Tapia

Agradecimientos: A todos los chicos de Warlock por la buena onda, por el show y por todo.

 

 

Deja un comentario