«AL RAP ARGENTINO LE FALTA CONFIANZA EN SU PROPIA IDENTIDAD»

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Con la lluvia como compañera, cambie mi fiel montgomery gris por un piloto necesario para atravesar las calles porteñas hasta mi queridísmo barrio de Villa Crespo. La mochila cargada de preguntas para charlar con un artista que me ha dado un cachetazo de rap durante una presentación en vivo y que estaba ansioso por entrevistar. Al Sala Bo es uno de esos tantos alter ego de Santiago y a la vez, Santiago es el ser que controla la bestia raperil que es Al Sala Bo. Una conjunción de personalidades tan pares como disimiles que forman un complemento bastante particular.

Siempre preparé las entrevistas. Todas las que he hecho fueron meticulosamente preparadas para ir entrando de a poco en la vida de lxs entrevistadxs, pero esta vez fue diferente. Consumí los discos de Al Sala Bo de manera muy voraz (no cuesta demasiado dada la calidad del rap) y con eso me bastó para agarrar mi grabador, la libreta y emprender rumbo en el 105. Entre lluvia, viento y una humedad hostil llegue a los rincones del cuarto que protege, incentiva y libera a Al Sala Bo.

¿Cómo llegas al rap?

Tarde… Va llego por decantación musical. Yo tenía un amigo en la secundario, que hoy es un hermano, el Ruso de la Vaca Records con quién empece a escuchar rap tocado por gente que no era rapera. Por ejemplo «Una Vela» del Pity o cosas medias rapeadas de Los Piojos y yo automáticamente lo traspolaba al Bronx y cosas así. Yo siempre fui muy hippie, muy rollinga, muy esa onda dejada y veía en el rap eso piola de flahsear cosas. Con el reggae me pasaba lo mismo, yo escuchaba el reggae con sasón rapera, por ejemplo Resistencia Suburbana. Pero me acuerdo que un día antes de gimnasia nos fuimos con el Ruso a una plaza y me muestra SFDK y eso fue tremendo. Cuando conocí al Satu todo me cambió, me explotó la cabeza, el Satu tiene eso medio arrabalero a la hora de rapear con esa sutileza, esa tranquilidad que me voló.

¿Y de rap nacional te acordas?

Y lo que más me gustó y una de las primeras cosas que escuche en su momento fue Actitud María Marta. Muy por su actitud y por el tinte ideológico que tenían. Uno después se va alejando del rap social por el rap social porque vas encontrando otros matices, pero en ese momento era una locura. Yo llegue tarde al rap, empece a rapear tarde y no tengo ningún problema con eso, fue otro camino.

¿A qué te referís con tarde?

Y yo empece a rapear cuando tenía 24/25 años. A los 25 me encerré a grabar mi primer tema y mi primer disco lo edite a los 26. No soy como otros mc´s que rapean desde los 12/13 años, yo a esa edad estaba en otra, tocaba la guitarra, escuchaba tango, al Indio, Calamaro, Sumo, el Pity hasta la médula y bueno me fui dando cuenta que el rap me gustaba, que llamaba mi atención y empece a hacer free en el colegio y gustaba, a los pibes de mi curso les gustaba. Era un flash porque era un rollinga rapeando y los pibes se cebaban conmigo. Después me empezó a urgir rapear sobre cosas que me pasaban. Y ahí arranco otra historia.

¿Ya escribías temas ahí?

No, no, yo al principio freestaleaba nada más. De hecho cuando empiezo a tocar con la banda que se llamaba La Movida, todavía hacíamos cosas rockeras pero yo en cuanto podía metía algo de rap y así, paulatinamente fuimos incorporando cosas raperas a la banda. Asimismo, en ese momento ingresa un violero a la banda que llega con el hermano y ambos eran fanáticos del ska entonces la banda fue virando su estilo para ese lado. Y yo, por no romper algo empece a hacer algo que no me gustaba. El ska no me gusta y bueno ahí medio que fuimos entrando en un círculo dónde ya no estaba cómodo. Pero fue un momento y después poco a poco fuimos raperizando «La Movida» y con ese cambio de estilo tuvimos ciertas vivencias que nos han dejado grandes experiencias y recuerdos como tocar en el Personal Fest en Corrientes, en el Baradero Rock y hasta teloneando a los Decadentes en el Luna Park.

Por como desarrollas tu historia el rap es importante pero venís de otro palo, ¿Lo sentís así?

Yo me siento rapero, me considero rapero porque rapeo. Yo en el rap veo cosas que no me sirven, que no me representan o con las que no estoy de acuerdo. Cosas medias armadas para…(hace una pausa) me parece que al rap argentino le falta confianza en su propia identidad, confiar en sus palabras argentinas. Son pocos los que le tienen confianza al lunfardo argentino. Entiendo que importado es casi todo en este país, pero me parece que son muy pocos los raperos que se la juegan por algo autóctono, propio y con ese estilo que tenemos acá.

¿Cuándo sentís que pasas de hacer freetyle a escribir eso que te pasaba?

Yo empece a escribir pero no para grabar. Tenía eso de escribir aceitado y decía «algún día». Que pasa, yo tenía un mambo con mi voz grave y cuando rapeaba no me gustaba porque trataba de agudizar mi tono. Pero escribir escribía siempre, tengo muchos cuadernos con cosas (hace una pausa y me muestra la cantidad de cuadernos tipo universitarios que reposan en una biblioteca llena de esos textos relevantes para todo ser humano), pero era eso de escribir y no quedar conforme entonces volvía a escribir para hacer algo mejor a lo que ya estaba y así andaba. Entre los 20 y los 26 años escribí una cantidad de cosas tremendas, pero al no grabarlo fueron quedando ahí.

¿Y cuándo se destapa esa olla?

Llego un momento que me tapo el agua (se ríe) yo ya había grabado algo con La Movida, la mayoría nada que ver al rap, salvo un tema que se llama «Prendo». Todo eso, sumado a los buenos comentarios de la gente que me escuchaba rapear, hicieron que a los 26 finalmente decida entrar al estudio a grabar. El resto es historia (se ríe).

La charla va y viene por diversas aristas que la hacen fluir de una determinada forma. Santiago a veces era Santiago y a veces llegaba Al Sala Bo para completar la historia. Así, mientras la lluvia caía insesante sobre el balcón fuimos desentrañando un relato que no tuvo nada de correlativo pero si de enriquecedor. Hay artistas que permiten una entrevista estructurada, hay otros, que necesitan fluir, necesitan esa libertad de no sentirse atados a respuestas monocromáticas.

¿En qué etapa sentís estar ahora?

Yo ya pase por todos esos mambos de autoconocimiento. Te podría decir que ahora simplemente atravieso mi vida laburando en cargos razos para pagar lo que hay que pagar y dedicarme a mi música. Vivo con esa presión social de no haber terminado la carrera y laburar para ser músico. Hoy no quiero ser sociólogo, quiero ser músico. No quiero estar atado a algo que ahora no me llena. Yo hago todo desde mi para mi música, laburo 100 por ciento, veinticuatro siete por mi música. Durante la pandemia hice de todo para mantenerme y sostener ese laburo desde donde pueda.

¿Y con respecto a tu música?

También. Yo estoy todo el tiempo haciendo cosas, así como no tuve un «padrino» en el mundo raperil, tampoco tengo gente que me haga las cosas. Si tengo cerca algunas personas, un equipo que me da una mano y me «asesora» en ciertas cosas, pero en general los guiones de los vídeos los hago yo, las tapas de los discos las hago yo, me grabo yo, etc. Y estoy así todo el tiempo. Craneando cosas.

¿Cuándo decís un equipo a que te referís?

Tengo gente, un grupo de trabajo humano, que me ayuda, me asesora en ciertas cosas que yo tal vez no tengo mucha idea. Por ejemplo si fuera por mi, tal vez estrenaría un vídeo un martes a las dos de la tarde y no me sirve de nada, tirar por la borda todo el laburo de antes, entonces creo que la mano va un poco por ahí. Para ese tipo de cosas es que tengo un equipo que me ayuda.

¿Sentís que Al Sala Bo es independiente a Santiago y viceversa?

Totalmente sí. Al Sala Bo es uno de los tantos Santiago´s que viven adentro mio.

¿Cómo manejas eso?

Al Sala Bo es el regente, es quien le da voz a Santiago, el que lo empodera y también lo baja a tierra. Tengo muchas cosas en el marote, Carmín (canción que integra su ultimo disco) por ejemplo no es mentira, es un sueño real que es recurrente en mi. Tengo muchos sueños, la mayoría los anoto. Pero soy un tipo que trata de experiementar ciertas cosas que son importantes. Ya en mis sueños soy una persona densa, plomiza, escorpiano escorpiano.

La charla ahora entra en la etapa más vital y rara de todas. El esoterismo se incrusta de lleno y condimenta completamente la atmósfera. Ya no importa el rap, sino todas esas sensaciones que percibe un artista que con una simple escuchada desnuda un bagaje de cosas internas impresionantes. El rap de Al Sala Bo es tan volátil como profundo y tan profundo como efumable.

¿A qué le tenes miedo?

Le tengo miedo a la postración. A quedarme postrado sin moverme ni hacer nada. A mi papá biológico lo mato una fiebre, estuvo postrado un mes y una fiebre se lo llevó. Entonces yo en la panza de mi vieja mame todas esas cosas, esas sensaciones. Siento y afirmo que vengo a cumplir cosas que el no pudo.

¿Ya encontraste tu objetivo en la vida?

Sí claro, yo siento eso cuando toco mi música. No quiero irme, ni que ninguno de mis seres queridos se vaya sin verme tocar y hacer feliz a la gente que me viene a ver. Tuve algunos accidentes que fueron malos momentos para toda mi familia y bueno quiero devolverles eso con mi música.

¿Sentís que tu música llega? o realmente es algo que no te importa tanto.

La verdad se que sí, porque me lo han hecho saber con comentarios, mensajes. Gente que es de otro lugar, de otro país o hasta de otro palo. Pero esta grabado (dice señalando el grabador que capta todo) y es algo que me niego a entender, yo no me siento bueno ni nada de eso. Soy de los que hacen música para liberar, para satisfacerme a mi mismo, pero si llega buenísimo. Y de momento tuve algunas repercusiones buenas de mi música y lógicamente que eso me pone muy feliz.

Volvamos a tu historial, tu primer disco es del año 2017 y se llama así también ¿Cómo lo ves a la distancia?

La verdad es que 2017 es un disco que hoy no me gusta. No me gusta como rapeo en ese material porque rapeo agudo o eso intento. Sirvió pero ya no hay nada de Al Sala Bo ahí.

Después viene Quinta y finalmente Low Flai ¿Qué me decís de esto?

En Quinta ya me voy acomodando entonces si noto las diferencias. Quinta es un disco que me gusta mucho, lo siento más asentado. Low Flai es un disco que me sorprendió. Para serte sincero no daba ni dos mangos por el disco. Asique si me sorprendió.

¿Tan así?

(Se ríe y piensa) Yo soy pesimista por naturaleza. Brandoni hacia un sketch dónde decía los extremos se chocan, por ende de tan pesimista que sos terminas siendo optimista y viceversa. La verdad no le tenía mucha fe porque es un disco con canciones muy disimiles entre sí y creí que eso no le daba un peso como disco. Entonces me sorprendip eso, que en conjunto suenen bien y que no parezcan tan diferentes. Yo soy un fuerte militante del concepto del disco como tal y al armar Low Flai sentí que eso no estaba.

Para hacer una pausa ahí, ¿Cuál es tu opinión respecto a esto último?

Y uno como artista terminas entrando en esa por pertenecer. Yo entre en esa onda también de saco singles con vídeo porque es «lo que va» o eso de hago un rap, un trap, después otro rap y así. Pero tiene que existir ese laburo de armar un disco con su concepto como tal. El disco como tal para mi es un elogio a la completitud y a la totalidad de los colores, en este caso canciones que lo componen como tal.

Y respecto a Low Flai ¿cuál es la etapa que encuadra este laburo?

Yo creo que el fin de la época negra. El fin del suicidio, de la inoperancia, de la postración…

¿Sentís diferencias con respecto a tu disco anterior: Quinta?

Sí claramente. Yo en Quinta todavía rapeaba como no rapeo yo. Hoy siento que rapeo como Al Sala Bo quiere rapear. Creo que Low Flai tiene eso bien marcado. Carmín, Poesía son esas canciones que más me representan para rapear. Entonces por eso siento que Low Flai tiene ese condimento que lo hace especial.

Dicho todo esto: ¿Cuál es tu concepto de la escena nacional?

Creo que en la escena del rap los diamantes están en el barro. Contadas excepciones, yo me asombro más con artistas que no se conocen tanto. Creo que el rap argentino no esta preparado para lo que tiene en el vientre. Por una inmadurez propia del género, por arte del mercado y por una vagancia intelectual del oyente.

Me interesa esto último, ¿Qué sería vagancia intelectual del oyente?

Y es lo que te venden y el público no va más allá, se queda en eso que le ofrecen. Hoy el mercado hace arquetipos vendibles. Entonces todo está cómodamente maquillado para cumplir su objetivo y así funciona y lo hacen funcionar. Por eso digo que capaz esa parte que no se visibiliza es donde se encuentra el mejor rap, tal vez el más puro. 

Para cerrar, ¿Qué se viene para Al Sala Bo?

Bueno este año me voy a dedicar a sacarme las ganas de editar discos. Se viene uno junto al Ruso de la Vaca Records que va a tener muchas colaboraciones, muchos sonidos y bastante largo (se ríe). La mayoría de esas colaboraciones están cerradas y estamos laburando en ello. Mi intención es que antes de ese disco salga uno que estamos armando con Fresh. Este último si es un poco más flashero, más del vinilo. Ya para el año que viene mi idea es sacar los singles que tengo laburando bien los vídeos.

 

La entrevista termino y al guardar mi grabador, mi libreta y lapicera sentí que algo había terminado aparte de la nota. Bajamos por el ascensor y emprendí rumbo a mi casa esquivando baldosas flojas llenas de agua con un pensamiento que no dejaba de acompañarme: Había sido mi última entrevista para Revista Flow y aún no lo sabía. Esta vez el 90 y un viaje melancólico con la ñata en el vidrio empañado de una de las últimas tormentas de otro invierno pandémico.

Fotos: @ezencia_audiovisual & @darconceptovisual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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