AL SALA BO CON LA MOVIDA COMPA POR SUPUESTO.

Por Kevin Dirienso Poter (@kevindpoter) & Brittany Dirienso Tapia.

Pocas veces me han dejado sin palabras. Pocas veces arrancó una nota, una crónica en este caso, sin saber que decir sobre lo vivido. Es que fue tanto, de tanta calidad y en tan poco tiempo, que aún mi cuerpo se encuentra analizando todo lo acontecido el sábado por la noche en Otra Historia Club Cultural.

El clima era perfecto y acompañaba una noche que desde temprano prometía buena música. Así fue que sin perder el tiempo agarre mi gorrito, mi (siempre fiel) montgomery gris y junto a mi hija Brittany de 8 años (sí leíste bien) emprendimos rumbo para el barrio de Chacarita. Mientras el sol se escondía por entre algunas nubes y la gente corría como loca buscando un regalo para el día del niño, nosotros desembocábamos en la siempre caótica Plaza Miserere en busca del 71, bondi que nos acercaría hasta el lugar pactado: Otra Historia Club Cultural.

Punto y aparte para este hermoso espacio. En pleno barrio de Chacarita, a unas cuadras de la estación Tronador de la linea B, este centro cultural es una nave de distracción en pleno barrio porteño. Vas caminando por Estomba y de repente entras en otro mundo, en otro espacio temporal. Es que al atravesar la puerta de este centro cultural, te vas de Chacarita, te vas de Argentina y tranquilamente podría decirte que entras en uno de esos espacios desperdigados por Nueva York. Paredes graffiteadas, pegatinas por todos lados y mucho arte callejero del bueno desperdigados por los salones que tiene Otra Historia Club Cultural. Podes sentarte, jugar al metegol, tomar algo, comer algo y todo eso mientras escuchas buena música y tus ojos se empapan del arte que emana el lugar en sí mismo.

Al llegar, lo de siempre, acreditaciones y adentro. Llegamos temprano, en esto llamado nueva normalidad, lo que antes se hacia entre las 00 y la 01 de la mañana, ahora es entre las 19 y las 20 hs. pero vale lo mismo. Nos acomodamos y nos dispusimos a disfrutar de una noche de mucho buen rap.

Fue una noche a puro rap y dónde podías respirar Hip Hop. En ambos salones podías disfrutar de los estupendos sets de Fresh y de Craz Digga que iban ambientando con su selección de vinilos el lugar para la llegada del primer artista invitado de la noche. Así fue como pasadas las 21 hs. un «hermano de la vida» tal y como fue presentado por Al Sala Bo, subió al escenario para abrir la noche que ya estaba encendida. Hablamos de Bhiserop que con una frescura y un carisma destacable arrancó con su show. Tímido durante la primer canción este gran artista se fue soltando con el correr de su repertorio que tuvo desde Trap hasta R&B pasando por el Neo Soul y por supuesto rap. Un poco de todo entre invitados y aplausos. Quiero destacar la invitación a un trompetista, Joaquin Zanabria, que sin dudas, decoró de una forma impresionante el ritmo de las canciones. Una apuesta valiente y por demás fructífera. Bisherop calentó el ambiente por alrededor de una hora y se llevó los aplausos de un público expectante y muy festivo. Hubo tiempo también para escuchar un poco de un dueto interesante formado por los hermanos Bisherop y Muecas que tal y como dijeron «luego de madurar decidimos hacer música juntos, antes la hacíamos por separado».

Cuando termino Bisherop, la gente aprovecho para caminar el lugar y nuevamente deleitarse con los sets de Fresh y Craz Digga, mientras el plato central de la velada ultimaba detalles. La gente iba y venía y la capacidad del lugar estaba a reventar.

Por razones de público conocimiento, los eventos en general, se vieron afectados durante más de un año y todo de a poco va volviendo a la nueva normalidad. Para quien les escribe es muy gratificante volver a las coberturas con shows de esta magnitud. Fue una noche impresionante por la música, por el ambiente y por el propio climax que los artistas generaron desde el escenario.

Eran las 22.20 hs. cuando Al Sala Bo tomo el mic e invitó a quienes estaban en el salón de adelante a pasar para el del fondo (donde estaba el escenario) y a quienes estaban fumando en el patio para darle comienzo a la presentación de su nuevo disco (que ya podes escuchar en Spotify y en YouTube). «Quiero agradecerles a todos los que están acá, a quienes participaron en el disco y a quienes me acompañan desde siempre» dijo antes de arrancar con un show que tuvo de todo.

Entre las canciones a presentar y las ya clásicas que el publico coreaba con mucha energía, Al Sala Bo fue incendiando no solo el escenario sino el salón entero. Un rap puro, duro, crudo, romántico, con flow, con amor al rap y con todo eso que debe tener un buen rapper. Hipnótico por momentos, porque no solo rapea, siente lo que rapea y eso le da un plus a cualquier artista que es «fiel a su arte y a su estilo». La gente saltó, canto, bailo todo al ritmo de Al Sala Bo que no paró de moverse ni un segundo.

El artista, no se quedaba en la comodidad de la tarima y como uno más del público bajaba del escenario para rapear desde el pogo mismo haciendo arder Otra Historia Club Cultural. Muy pocas veces vi en el under del rap argentino a un artista tan desprovisto de prejuicios y tan amalgamado con su gente. La noche estaba en su punto álgido y Al Sala Bo jugaba con ese termómetro como Messi con una pelota. Así, entre las canciones de su nuevo disco «Low Flai», la excusa de este show y las de siempre. Entre invitados, pogos y manos bien en alto, el Mc fue partiendo todas las pistas una atrás de otra.

De verdad quiero destacar la actitud de Al Sala Bo en escena. Un rapero distinto que tiene muchísimo potencial para seguir demostrando esa calidad. Una voz completamente distinta y una manera de encajar en los beats muy propia lo llenan de un aura totalmente genuina y absolutamente recomendable. Una noche redonda donde la buena música dijo presente y dónde la gente deliró para volver a sus hogares con la panza llena de buen rap.

Intente recuperar las palabras luego de una noche donde Santiago (Al Sala Bo) me dió un Uppercut con su grandioso rap. Créanme si aún no conocen a este artista, que pocas veces ví lo que paso el sábado en Otra Historia Club Cultural. Créanme que Al Sala Bo es de esos raperos para alzar la voz, poner el puño en alto y saltar.

Así nos volvimos, cansados pero con la cabeza retumbando de buenas barras y un ritmo impresionante. Otra vez, Argentina, otra vez el 71, plaza Once y esa caminata hasta el hogar. Pero esta vez con el arte de Al Sala Bo impregnado en nuestro organismo…

 

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