DEVAK24 Y «EL LLAMADO», LA IDENTIDAD QUE NOS REÚNE

Por Nicolás Romero – @nico_rxmero

Este año que aun transcurre tuvo y tiene para el Hip Hop de este país, serios momentos de gran material. Bien en gente que comienza a soltar material propio sumamente distintivo y proyectivo pensando en un futuro. O bien MCs ya buenos conocidos en el rap de nuestro país, como es el caso que nos acontece hoy pero que puede rastrearse varios años atrás.

Estamos hablando del raper y productor Devak24, un sólido artista de nuestra movida conocido por nosotros desde hace años, quien en esta oportunidad brinda un exquisito trabajo de cara al público que se acostumbró a disfrutarlo y, por qué no, también a aquellos que se acercan a él por primera vez.

Obtuvimos de él, quienes no tenemos acceso físico con regularidad al Gran Buenos Aires, unas primeras vistas de su material allá por el 2014, 2015. Donde, en primera instancia, debemos de valorar el fuerte carácter personal y distintivo que aportó. En tiempos donde algunos álbumes comenzaban a aparecer en el país, Devak dejó sentada un huella muy difícil de no reconocer y con él, valores pertenecientes a su obra que tienen, hoy por hoy, más fuerza que nunca. Es que resulta innegable ese aporte. Allá donde las primeras pisadas ya se podían percibir, en él ya se encontraban huellas tan propias que abren puertas a un disfrute. Puesto que no debe ser fácil ni mucho menos aportar esa marca y transformarse así en referente de algunos de los que elegíamos boompearlo por aquellos años, la clara muestra de que el respeto no está comprado en signos materiales.

Ahora bien, el mes de agosto se sirvió de un trabajo impecable. El MC sacó a la luz su álbum titulado “El Llamado”. Cuyo nombre representa a la perfección lo que el oyente ha de sentir, una perspectiva propia siempre que tiene algo diferente que brindar y así, llega a nosotros un llamamiento para prestar atención, para aprender. Como huellas de aquel pasado, evidentemente espejo de un futuro inmediato, es Devak y su material, en especial este álbum, la muestra esencial de dos afluentes que si bien están siempre ligados como el lo-fi y los boom bap, una vez puestos juntos se transforman en el mejor río para transitar. Es esto una herencia hoy propia del artista pero significan frescos trazos a una escena que suele “acostumbrarse” a los estereotipos, los cuales sin duda no entran acá. Cadencias que nos acompañan como fluyendo, de la mano de barras que pueden ser muchas veces cachetazos vislumbrantes de un presente al que no solemos mirar, o no de esta forma. He aquí creo uno de sus principales valores, lo que nos acerca a lo siguiente.

Este sonido tan propio viene de la mano de ideales propios, claro que sí, ya que en momentos donde quizá es lo más superficial aquello que reúne masas, este disco llega para contarnos que aún quedan cosas por investigar, para aprehender, que no son necesariamente las más superficiales. Por eso es que creo que tiene un valor tan propio, arraigado. El arte situado. Puesto que transmite valores a su vez antiguamente propios de esta cultura a lugares que, de suyo necesitan este invaluable aporte. En este marco, charlamos con el artista al respecto de su nuevo lanzamiento y algunas impresiones acerca de el.

¿Representa un cambio este disco en relación a lo que venías trabajando?

Representa un cambio. Es como una especie de mutación en la piel, como el camaleón. En sí grabar los tracks eran como parte de una disciplina y me gustaba hacerlo de vez en cuando pero sin la idea de un álbum.
Con relación a mis antiguos trabajos, en esta ocasión intenté darle forma después de ver el proceso, ya que contaba con treinta y seis canciones para remixear, remezclar y masterizar. En fin, me quede con esas veinticuatro opciones y lo único que me quedaba era superarme una vez más. Conclusión, puedo lograr lo que quiero… Querer es poder.

¿Qué significó salirse de ese estereotipo? Hago referencia a lo que mencionas en la intro         

Salirme del estereotipo del clásico rapero que necesita de una aprobación, seguir una línea o también hasta imitar algo con el fin de que agrade al montón. Me costó mucho ya que venga de una generación marcada en el Rap por la competencia… Hoy por hoy solo hago lo que me gusta, y si no gusta me parece bien también.

Si tuvieses que explicarle a quien está comenzando en esto, ¿qué valor tiene el trabajo completamente autogestionado?

Es clave para aprender el significado del Rap, el valor de cada minuto invertido en tu propia obra… Es como hacían antes, tus viejos laburaban toda la vida para construir una casa, en donde vos y las nuevas generaciones comparten el techo.
Con la autogestión es lo mismo, solo que no vas a tener a nadie al lado diciendo, esta es mi casa. Esto es tuyo y solo vos sabes lo que costó. No es orgullo, ni ego. Es amor.

Como mencionaste en el track “Ponzoña”, ¿qué implica o se puede entender por “el hip hop como ejercicio de razón»?

En plena cuarentena me puse a transmitir en vivo por Youtube para compartir mis movidas con la gente. Ahí cuando noté que es un ejercicio de razón ya que de esa manera pude darme cuenta de lo que piensa la gente con mis temas. Y la razón es obvia, apunto más a escuchar alguien que tiene algo original que contar, contame tu vida o qué hacés cuando estas mal, y no un par de rimas en spanglish para agradar a tu prójimo, ídolo.

¿Hay una relación entre el tipo de mensaje que propones en este disco con el tipo de sonido orientado al lofi/boom bap?

Para mi es desahogo, y en si quizás el Hip Hop o lo-fi este más ligado a la catarsis que a un mensaje rapero sin contenido con el fin poner en situación con punchlines conocidos. El lo-fi me da la libertad de sonar como quiero y lo que se de hip hop me permite expresarme así, sin tapujos y sin caretas.
Igualmente no todos los temas del Llamado fueron grabados o escritos sobre beats lo-fi, se lo fui agregando a medida que iba evolucionando mis técnicas de remake y producción.

A propósito de eso, ¿crees que es este mensaje vital, dado los tiempos en los que transcurrimos?

Ojalá que sí, llevo años en la cultura brindando retazos de mi ser en cada obra y no me quejo, me resulta vital. Y me genera emoción saber que creamos lazos únicos por medio de la música Hip Hop, que aparte de eso despierto todas las mañanas con ganas de más, porque te podes expresar libremente, porque podes transmitir con cuatro tiempos algo que para muchos es de muchísima importancia, este vehículo que pocos sabemos manejar. Porque nos conduce, en pocas palabras, a un destino que es poco probable pero se puede. Utilizando como base fundamental el respeto, el amor y un poco de ingenio como en la calle pero sin violencia. La casa no se construye por el techo y eso lo sigo aprendiendo desde los 90´.

«Telonear a Trueno fue la mejor experiencia que me dio la música»

Por Julián Falaschi – @falaschi.juli

El día miércoles tuvimos la oportunidad de charlar con Skan Sur, una rapera argentina que presentó su primer disco “Welcome to Boombap” a lo largo del año pasado y principios del vigente, el cual lleva 10 tracks. Además, cuenta con otros singles y colaboraciones que le hicieron entrar en la escena y comenzar a ganarse un nombre. En el encuentro nos contó un poco acerca de sus inicios en el Hip-Hop, su experiencia teloneando a Trueno en el Gran Rex, y algunas de sus próximas novedades y objetivos de cara al futuro.

¿Cómo es tu vida actualmente y cuánto ocupa tu faceta de artista en ella?

Mi vida actualmente se basa en hacer música, diría que abarca un 70% de mi día a día. Ahora estoy preparando un proyecto hace unas cuantas semanas para cerrar el año con una película gestionada por Esteban Varela. Es un track que está grabado en Mala Hierba y el beat es de Naza. Fuera de eso, voy a empezar el profesorado de arte o de comedia musical, que todavía no lo decidí.

¿Cómo fue que te llamaron para ser telonera del show de Trueno en el Gran Rex?

Me llamaron porque participé en un concurso de Brahma, veía unas publicidades que me salían constantemente en las redes sociales y al principio mucha bola no le di pero me aparecieron un par de veces mas y dije “bueno tengo que hacerlo”, y mandé mis datos mas el video de Welcome to Boombap, el último track del disco. En base de eso, a mitad de mayo me mandó un mensaje Brahma de que quedé preseleccionada. Ese mismo día me mandaron el video de Trueno eligiéndome y diciéndome que era la seleccionada para ser la telonera.

¿Como fue el día del evento y la repercusión los días siguientes?

El día del evento fue una locura terrible, desde que llegamos con mi equipo de trabajo estábamos como en un cumple, nos trataron de diez. Recién llegamos probamos el sonido y nos quedamos en el camarín vistiéndonos, haciendo unas fotos y unos videos. Y la repercusión los días siguientes fue buena, no es que me explotó Instagram ni nada sólo me subieron unos seguidores y no mucho más, pero yo me llevo la experiencia que fue muy zarpada y sin duda la mejor que tuve hasta el día de hoy. El sábado toco con Acru, una fecha compartiendo escenario con él y sé que esa también va a ser una de las mejores experiencias que voy a vivir gracias a la música.

¿Cómo fue que empezaron a hacer música junto a tu pareja BRN? ¿Suelen contribuir el uno al otro en cada tema o se manejan cada uno por su lado?

Con BRN nos conocimos en el estudio y después nos pusimos en una relación. Cuando hacemos música cada uno está en su mambo escribiendo, y cuando hacemos un feat lo mismo, cada uno está en la suya y después cuando nos lo enseñamos y lo practicamos sí solemos darnos ideas entre los dos. Actualmente creo que es mi mayor influencia, el loco la rompe, aprendo mucho de él y me influye mucho porque estamos siempre juntos y creo que hasta involuntariamente absorbo esos conocimientos de él.

¿Desde hace cuánto tiempo estas metida en el mundo del hip-hop y como llegaste hasta él, desde el lugar de aficionada y de artista?

Desde hace 5 años estoy metida en la cultura, llegué mediante un amigo español que me mostró una batalla. Ahí fue que conocí el mundo del rap. Antes solo escuchaba Porta, pero no lo sentía como ahora. Después me cambié al colegio ENAM de Banfield y estaba metida en esa porque mis compañeros tiraban free, y empecé a ir a compes del sur en 2016 hasta que me animé a competir. Como artista empecé de chica escribiendo sobre otras cosas fuera del rap. En 2016 fui consumiendo mucho Rap como Acru, Faqq, La conexión Real, De La Ossa, Dollar, etc. También a Canserbero lo escuchaba muchísimo y es más, el A.K.A. Skan viene por un tema de él. Desde ahí empecé a estructurar mis letras a base de Rap y fui haciendo mis escrituras más concretas. Hasta el día de hoy conservo cuadernos guardados de mis primeras letras.

¿Sentís que afecta en algo el hecho de ser mujer en un ambiente tradicionalmente machista como lo es el del Hip Hop?

Personalmente nunca tuve ningún inconveniente con ser mujer en la cultura, salvo en alguna compe que algunos pibes me bardeaban por ser mujer o no me saludaban, por ejemplo. Mas allá de eso, apenas me solté con mis barras recibí un buen apoyo de mis amigos y cuando fui a tocar a lugares sentí ese apoyo proveniente tanto de los pibes como de las pibas.

¿Qué diferencias hay entre vos como persona y como artista? (dentro del estudio, arriba del escenario, etc.)

Siento que van de la mano mi persona y Skan, aunque arriba del escensario siento que tengo mucha mas actitud y el triple de confianza en mí, es como que dejo afuera a la fiera. En el día a día soy más tranquila de lo que parece.

Contanos acerca de tu disco Welcome To Boombap. Cuál fue el equipo de trabajo con el que lo llevaste a cabo, que recursos tenías a mano y cuáles no, si quedaste conforme con la recepción que tuvo, etc.

Mi equipo de trabajo fue LRC Estudio que me grabó, me mezcló y me masterizó, después laburé unos videos con Akasha y Julian Arreta me hizo el logo. También saqué el disco físico. Me gustó la recepción y la llegada que tuvo el disco, cuando sacaba los temas iba haciendo videos por IGTV que primero tenían quinientas reproducciones y después iban llegando a mil, dos mil.

¿Qué proyectos tenés a largo y corto plazo a partir de ahora?

Mi próximo proyecto es una especie de película para cerrar el año dirigida por Esteban Varela, la letra hecha por mí y con un beat de Naza. Va a ser un proyecto muy piola y ya tengo ganas de sacarlo. Después tengo que terminar varios featuring con personas de otros países como Chile y España que vengo preparando.

¡Muchas gracias por la buena onda!

UNA NUEVA OLA QUE NOS INUNDE

Por Gian Franco Lisanti – @_lisanti__

No creo que la historia sea un círculo, se repita tal cual fue. En esencia porque las personas, las circunstancias ni los motivos pueden repetirse, porque asi como cuerpos y contextos diferentes, se trata de psiquis diferentes pero voy a escribir esto contrario a lo que pienso. No me preocupa contradecirme y menos cuando es por algo que veo positivo. Me daría pena opinar opuesto a lo que pienso porque sí pero esto es, en realidad, una expresión de deseo en base a cuestiones que veo. Logicamente mi visión es limitada porque nadie puede tener todo en cuenta, y cuando digo todo me refiero la situacion en su totalidad. Solo van a leer argumentos que apoyan lo que digo. Es una advertencia: naden en este mar de optimismo pero no se ahoguen.

¿Por qué decimos que los ’90 de Estados Unidos son la golden era del Hip Hop? ¿Porque los y las grandes exponentes alcanzaron su pico en esa década? ¿Porque el sonido fue característico, trabajado y llegó al punto de representar identidades artísticas inconfundibles? Sí, obvio que sí y podrán seguir agregando cuestiones en las que estaremos de acuerdo pero falta la fundamental de las razones creo. Años, decenas de años y más de cincuenta años pasaron en EEUU desde los primeros experimentos de poesía improvisada, de influencias musicales y desarrollos tecnológico que llevaron hasta la golden era para terminar en ese caldo tan significativo. Personas que antes de los ’90 estaban abriendo el paso, haciendo camino al andar, sin saber hacia dónde ni qué pero haciendo. Que durante el apogeo no se las vio, no estaban y hoy mismo tal vez ni se conocen. Obreros y obreras que trabajaron, para que arquitectos y arquitectas circunstanciales, con sus talentos y particularidades -esto no se trata de minimizar lo hecho por referentes- construyan sus estructuras. En la cima de la pirámide del Hip Hop, las caras que ya conocemos, discutimos, hablamos, revivimos y consumimos. En la base y en el medio, caras, voces y manos anónimas.
Años incontables y personas desconocidas son parte de la golden era. Tambien es parte el ambiente: se respiraba hip hop. El aire estaba compuesto de Hip Hop. No era lo único, era parte. Asi como en el Hip Hop, no son solo parte los elementos. La politica hablaba de Hip Hop, los medios hablaban de Hip Hop, las calles hablaban de Hip Hop, las comunidades hablaban de Hip Hop. El mundo, de hecho, hablaba de Hip Hop. Y el Hip Hop hablaba de todo eso también. La pirámide se sostenía en un éter en el que se expandía cada vez más.

Entonces: ¿la historia se repite o no? En la escena del Hip Hop local veo que hay cosas similares. La primera: referentes que comenzaron siendo caras desconocidas, siendo el grueso de la pirámide, y hoy, por años y trabajo, estan en la cima. Les reconocemos, sabemos quiénes son, saben qué pueden hacer y sus responsabilidades como representantes de la cultura desde su lugar. Años incontables tambien. Podemos hablar de DJs, MCs y Bgirls y Bboys que marcaron el nacimiento de la influencia en nuestro pais pero no podemos decir con exactitud en qué preciso momento Mario Antonio Pietruszka se volvió Jazzy Mel, por poner un ejemplo. Tampoco creo que interese si el foco está puesto en el proceso de las mezclas de influencias que resultan en un futuro rico en Hip Hop. De todas
formas, si lo que les interesa son nombres y fechas el libro Rap de Acá, de Martin Biaggini, trabaja estas cuestiones con fuentes, entrevistas y relaciones con fenómenos sociopolíticos a escala mundial.

La segunda: un aire social que poco a poco se alimenta de la cultura HH. Discutamos si antes del freestyle a escala industrial existía de manera influyente en la agenda argentina el rap. Hubo medios especializados, hubo conocedores, hubo cuevas y personas pero en su forma local, ¿el hip hop en su amplitud aparecia fuera del ámbito hip hop?, o más fácil, ¿el hip hop argentino llegaba y se mantenía en la mente de personas que no participaran en él ni se acercaran? Creo y entiendo que no, por eso veo en el auge de Red Bull, y
anteriormente, de los circuitos de freestyle amplificados por las redes sociales, un hito en lo que hoy se esta haciendo y hablando. Por mil razones enumerables Frescolate campeón del mundo no tuvo la repercusión y consecuencias que Wos campeón del mundo pero por otras mil razones tal vez no tan fácilmente reconocibles, Frescolate campeón del mundo es parte también de Wos campeón del mundo. Para decirlo de otra manera, la gente a la que le importo y discutió sobre Frescolate campeón es muchísima menos que la que habló sobre Wos campeón del mundo. No se trata en sí sobre la habilidad al improvisar o los propios méritos de cada uno, sino de lo que desencadenó y se escapa de sus propias manos, a partir del triunfo de cada uno. ¿Qué pasaría si hoy una de las estrellas del hip hop, entendiéndolo como lo entiende Spotify figuremonos, ganase un grammy? Tal artista sería la influencia más importante del Hip Hop en el pais, como mínimo; título que Sindicato Argentino de Hip Hop no tiene hoy, a pesar de ser los últimos de la Cultura en haberlo ganado. Espero con estos ejemplos estar reforzando la idea de que para que suceda una golden era tiene que haber mucho mas que artistas sobresalientes. En la misma linea: las grandes marcas deportivas cada vez sacan mas lineas apelando al publico Hip Hop. Nike, Adidas, Puma. Hasta marcas de alta cultura y otras de lujo que se asocian con artistas que reivindicaron a la vestimenta como un elemento y abrieron todo este mercado. Antes tenían productos de este corte, no niego eso. Lo que afirmo es que hay cada vez más. Hay más influencers de esta moda también, y no lo lean con la carga negativa de la palabra. Hay cada vez más emprendedores con ferias americanas. Hay cada vez más gente vestida en la calle de manera de identificarla como consumidora de alguna de las formas de hip hop, aunque sea solo la vestimenta. Más aún, expandiendo este aire a ámbitos no específicamente hip hop: partidos políticos hicieron campaña con traps, que algunos suenan bien, otros dan cringe, y que a fin de cuentas, ninguno cumple su función de jingle publicitario. Empresas de diferentes rubros utilizan las misma herramientas: con sonidos similares, jóvenes con outfits urbanos y formato tik tok apuntan a ese público. Marcas de telefonía móvil, de servicios de streaming, de celulares. Los noticieros hablan de Duki, de Maria Becerra, de Hip Hop siempre como sinónimo de trap y freestyle. Cubbren sus apariciones en grandes shows norteamericanos, en recitales, en fotos de artistas mundiales,
en festivales primer mundistas, sus romances, sus cagadas en publico y todo lo que sirva para reforzar esa imagen -prejuicio noventoso- del Hip Hop como exceso, juventud y riqueza.

Por ultimo, en tercer lugar e interior a la piramide, el under crece. El under hablando tanto de quienes producen lo que se consume como de quienes consumen lo que se produce, hablando de todos los elementos y no solo de rap. El público duro del Hip Hop crece, y dentro de ese público, gente que no solo lo consume. Lo piensa, se informa, se alimenta del elemento más olvidado: el conocimiento, el saberse parte de un entorno atravesado por lo global, habiendo echado raíces en un hecho profundamente político como es el Hip Hop, con un origen específico que se actualiza a las necesidades de este entorno propio y la comunidad que nos rodea. Casi como una condición del under, el diggin se expande de lo musical a la propia formación, tal vez no a través de los mecanismos clásicos de aprendizaje, pero siendo concientes de este origen de la cultura en la que se participa. Y acá retomo algo que anteriormente dije: no todo son los elementos, cuantos queramos que
sean, en el Hip Hop. Sin la hiperconexion a nivel comunicación que hoy
atravesamos en escala global en las sociedades en las que se manufactura Hip Hop, no existiría la corriente de información que habilita que quien escucha rap sienta la curiosidad
por el Hip Hop mundial tenga el dato-volador-de-cerebros en su propia mano. Algo asi como un cyborg hiphoppa.

El éter en el que la piramide se expande, se expande también. Podemos coincidir, con todo esto, que se respira hip hop. Más que hace unos años y espero que menos que en los próximos años. Pueden alegar «si che pero todo eso en Capital, acá en Yacare Rengo nada que ver». Por eso, naden en el mar de optimismo pero no se ahoguen ni tampoco se olviden que de la golden era yanki nos quedan ciudades en particular, focos de hip hop.
Para cerrar. Nada de esto quiere decir que mañana, el mes o el año que viene aparezcan figuras que aglutinen el movimiento o alguna actual de repente tome la batuta y podamos coincidir en que estamos viviendo un momento significativo. Lo que afirmo, lo que deseo sería más exacto decir, es que a
largo plazo, tal vez en la segunda mitad de la década, principios de la siguiente, estarían las condiciones para atravesar el climax del hip hop argentino. Mientras tanto, lo señalado se irá haciendo más y más y visible.

DUKEH – «LA BESTIA» (2021)

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Ya de entrada es más que grato ver la salida de discos propiamente dichos. Esos materiales a la vieja usanza, largos, conceptuales y que encierran en ese concepto un fin. En épocas de singles, de vivir el momento y dónde los cinco minutos del vídeo han herido de gravedad a los LP´s, discos como La Bestia son de vital importancia.

La Bestia es el nuevo material de Dukeh 987 y es una invitación a mover el cuello por casi tres cuartos de hora. Dukeh es ese artista multifacético, de esos que abundan en nuestra rica cultura nacional. Un tipo con la sensibilidad artística que un rapero necesita, de esos Mc´s que prefieren la elaboración de una pieza a la estupidez de los flashes. Dukeh hace rap para el mismo y eso es lo que más te llena de su rap.

Queriéndolo o no, su trabajo, gran trabajo (de él y de todxs los que hicieron a este disco) contagia las ganas de alzar la voz con el rap serio como bandera. El rap es político pero jamás es servil al poder de turno y eso este gran artista lo tiene y lo deja clarísimo a lo largo de todo el disco.

Para analizar el álbum de manera correcta, arrancamos por la gráfica: un ser mitad Dukeh mitad ¿diablo? aka Bestia colmilluda que parece gritar el nombre del artista que se distingue en letras blancas en forma de tag. Sobre el costado derecho se lee el nombre del material que se encuentra salpicado por sangre. La tonalidad roja, negra y blanca se repiten tanto en tapa como en contratapa invitándonos a un inframundo lleno de rap.

La bienvenida la da «Tormenta«, un track que arranca con una especie de bong chino y el ruido de una lluvia veraniega intensa que decora un recitado del artista. Palabras complicadas y un mensaje concreto pero rebuscado llegan a ese clímax imponente cuando aparece un órgano que termina de elevar la tonalidad de esta especie de intro al mundo de la bestia que soltará Dukeh a lo largo del material.

El rap como tal llega luego con «Perseo» un boombap clásico con una pista armónica y algunos destellos de samples al mejor estilo Gramatik. En este tema Dukeh exhibe una gran soltura para encajar barras y palabras de la mejor manera, fluyendo más rápido, más lento pero sin dejar de fluir. El ritmo vertiginoso de «Perseo» baja cuando llega «Árbol«, y con este track también llega la primera colaboración del disco junto a Duende Kenna. Durante este track, ambos artistas se pasean sobre la base de una manera más calma, con cautela pero sin perder nunca esa manera de encajar las barras.

«Ego» la segunda colaboración del álbum esta vez con Lady Flor nos saca de la paz armónica de «Árbol» para entrar en el terreno vertiginoso de una pista impresionante. Dukeh rapea en un tempo acelerado haciendo pie junto a los hi hats que de fondo marcan el ritmo. «No permito advenedizos en mi templo» esboza dejando el mic con humo. La entrada de Lady Flor lejos de apagar el fuego lo revive escupiendo barra tras barra. «Escupo líricas con veneno… lady te hace transpirar más de esa mierda que aspiras…» uff.

Lo que sigue es uno de los puntos altos de un gran trabajo. En este caso, Marotte deja por un rato su rol de productor para imponer su flow en «La Puerta». En este track con una pista bailable Dukeh & Marotte arman un tándem muy interesante, una dupla que se complementa de una manera muy equitativa y agradable. Sin pisarse y combinando sus formas de encarar la instrumental, este track se transforma en una bocanada de aire para seguir disfrutando un laburo rebuscado y completamente rapero.

Lo que sigue eleva la vara. Es que si la «La Puerta» venía de manera ascendente llega este track llamado «Partícula»  con una pista impresionante que invita a Dukeh a cambiar un poco el flow que entre acelerado y pausado decora una instrumental acorde a la cuestión: «…los dibujo como con fibra…» reza este Mc y luego expresa «nos juntamos para hacer un tema y terminamos haciendo un disco…» haciendo alusión a la unión entre los tres máximos participes de este tema: Dukeh en el rap, Palo Santa en los coros y Marotte en el producción.

Para analizar este disco es preciso entender cuál es la visión del artista, que de manera genuina y completamente despojada del miedo al «qué dirán» se despacha con un álbum bien conciso. A «Partícula» le sigue «Futuro» otra colaboración, esta vez con Naby Baby. Una pista movediza tirando a funkera que invita a los Mc´s a desparramar su barras con momentos de un doble tempo explosivo. Lo que sigue es «25» una base con tintes oscuros le dan pie a Dukeh a descargar sus pensamientos en modo #superrap. En mi opinión, este track es la puerta de entrada a la última parte del material, depositándonos sin escalas en «Tan Simple«. Esta canción es la última y tal vez (por la calidad lírica de la misma) la más destacada colaboración de «La Bestia«. El flow potente de Dukeh se une al distintivo de El Auelo y juntos se proponen dejar barras superlativas inmortalizadas en uno de los puntos más altos del disco.

Llega «Disciplina» y el juego parece bajar un cambio. Un tema intermedio que nos da un respiro bien rapero. «No busques afuera lo que no está en vos» reza Dukeh. Termina «Disciplina» y agarrate porque «Galactus» llega con una base digna de banda sonora y complementa a Dukeh mientras escupe sus rimas en una velocidad anormal para la nueva normalidad del rap. Joya de La Bestia esta gran canción que desemboca en el gran final.

Y el gran final es el bonus, ese llamado «track oculto» que nos despide de la mejor manera. El responsable de la instrumental es Devak 24 y su capacidad de producir hits está a las claras. Un tema muy rapero que cierra uno de esos discos que patean el tablero de la actualidad del género o del no género en nuestro país.

Termina La Bestia y con ese fin, se terminan casi 45 minutos de un rap punzante, verdadero y explosivo. Dukeh demuestra que es posible elegir el camino difícil y salir aeroso de él. Parece un cosa ínfima, pero es importante darle valor y lugar a los discos largos, con un concepto, con una finalidad y sobre todo a esos que son bien rappers. Si aún no escuchaste La Bestia hacelo porque vas a disfrutar de un cuarto de hora a puro puño arriba de la mano de Dukeh y todxs los artistas invitados.

 

 

 

 

 

 

 

«Soy muy ecléctico en lo que escucho pero el hip hop siempre me tira»

Por Rocio Lombardo –  @fleko.foto_

Hace un par de meses, se estrenó «Expansivas», la película que protagoniza Sara Hebe junto a Martina Juncadella, acompañadas por un amplio reparto y un equipo tecnico con raices en La Plata. Charlamos sobre su trayectoria, su biografia y la trama con Ramiro Garcia Bogliano, el director de la película.

Empecemos por su trayectoria antes de meternos en el hip hop. Empezó haciendo cine de terror pero ¿hubo algo antes del cine de género?

La pasión siempre fue el cine, en general, no solamente el de terror. El género de terror cuando era chiquito, en la época del VHS, era de las películas que más nos emocionaban a mí y a mi hermano pero veíamos todos los géneros. También se dio que cuando comenzamos a pasar de ser espectadores a hacer cosas, el terror era un género que en ese momento no era muy prestigioso, era como ir un poco en contra de la corriente hacer terror. Entonces, eso era muy motivador: nos gustaba como espectadores y aparte nos parecía que era algo en lo que podíamos aportar.

Y hacer terror en Argentina o en Latinoamérica.

Claro, claro, ese es el tema, porque se suponía que no. Es un poco lo que creo que pasa con el hip hop en Latinoamérica, que se lo asocia estrictamente con algo norteamericano, como algo de las calles de determinadas zonas norteamericanas, que en el cine de terror pasa lo mismo, como si fuese algo que solo se puede hacer en Estados Unidos cuando tambien tiene otras raices. Simplemente porque industrialmente se hayan apoderado del cine de terror no quiere decir que el cine de terror sea norteamericano y que no lo podamos hacer.

Claro, últimamente igual en Argentina hubo películas de terror muy muy buenas. Creo que la primera que vi así en el cine y que la pasé mal fue “No dormirás”. 

Sí, es un director uruguayo. Lo que pasa es que imagínate, a inicios del siglo, ahí era muy, muy raro. Pero el tema es que se fue haciendo como una especie de filmografía. Entonces, poco a poco cada uno iba haciendo películas, pasaban, y en determinado momento el INCAA comenzó a aceptar los proyectos de terror. Entonces, hay como un cambio, digamos, más o menos desde finales de los 2000 hasta ahora en el que  ya hay una oleada muy larga, muy grande de gente que hacen terror.

Claro, porque era un riesgo hacer cine de género. 

Ese el tema, que definamos qué es el riesgo. Es más bien una decisión casi política. En Argentina no se hacía terror. En realidad, el cine nacional era un riesgo, porque había un montón de películas que no rendían en taquilla y se sentía el riesgo solo con el terror. ¿Por qué sólo el terror podía ser un riesgo? El terror bueno es un género hiper popular y a muchas grandes producciones les va mal en taquilla y muchas otras pequeñas producciones les puede ir muy bien.

Eso es verdad.

Entonces, no se entiende por qué se lo pensaba como un riesgo.

Porque era de Argentina.

Claro, es no arriesgarse a hacer otra cosa. Imagínate que estamos hablando de música. Es como un disco, que puede funcionar más  o menos pero la apuesta iba por tomárnoslo en serio, no queríamos hacer algo paródico.

Sí, y también digo, en su trayectoria se nota como esa exploración, ese avance. Vi “Masacre esta noche” y me pareció rarísima. 

Es rarísima. Qué bueno que lo sientes igual. 

Después pensás esta película la hizo el mismo que hizo “Expansivas” y “Ataúd blanco”. Después ves el año o las condiciones… Fue una experiencia divertida. El Hip Hop en este camino parece un volantazo. Una suele encasillar si ve que el director hace terror y no se lo puede imaginar en otro genero. ¿Cómo decidiste avanzar en esa nueva temática?

A mí es que el hip hop me gusta desde hace mucho tiempo. El otro día estaba intentando con mi hermano hacer memoria de cuál fue el primer grupo de hip hop que escuché y fue en los ’80, siendo un niño y creo que fueron los Fat Boys. Tambien los Beastie Boys y Run DMC. Por ahí metes luego ya MC Hammer.

Pilares fundamentales de la historia del hip hop, esos cuatro. 

El momento en el que me enganché, realmente, con el hip hop y comencé a escuchar otras cosas, porque yo escuchaba más pop rock, fue con Public Enemy. Los descubrí en “Do the Right Thing”, la película de Spike Lee. La fui a ver al cine, y para mí fue salír del cine todo energizado con la canción, bueno, el “Fight the power”. “Fight the power” vi y era algo como que resonaba un montón en mí. Y a partir de ahí, digamos, ya en los 90 pues no solamente Public Enemy, o sea, el rap explotó totalmente y yo ya escuché, comencé a escuchar, digamos, como cosas que me iban apareciendo adelante, y ya empecé a coleccionar. Lo siguiente yo creo que habré escuchado con intensidad fue a Ice-T después de Public Enemy, pero bueno, nunca he dejado de escuchar hip hop y nunca he dejado de comprar. Yo sigo comprando música, y de vez en cuando descubro algo nuevo pero antiguo que me hace vibrar.
Ayer justo estábamos con mi hermano recordando algunas raperas de los ’90, buenísimas. Estábamos poniendo ahí en YouTube algunas canciones, y estamos con Little King, estábamos con MC Lyte, Missy Elliot. Hay mucha cantidad de música buena en los ’90 y artistas. Soy muy ecléctico en lo que escucho pero el hip hop siempre me tira. Es algo natural que me ha acompañado siempre. Otra cuestión es, que se relaciona un poco con “Expansivas”, es esa cosa de ver en Estados Unidos el tema de ver a los artistas musicales participando en las películas, que es bastante común. Ver a un rapero, una rapera, integrarse en el cine norteamericano es bastante normal. 

Que de hecho en el cine norteamericano empezaron haciendo de ellos mismos en las primeras. 

Sí, eso es, eso es «Boys in da hood»

Las hace como especiales porque es un poco ficción, un poco documental. Volviendo a “Expansivas”, entiendo que se relaciona bastante con su trayectoria en el terror, más allá de inclinarse hacia el hip hop esta vez. Tiene un poco de “esto lo hizo García Bogliano”. La historia me hace acordar a “Masacre esta noche”. ¿Cómo fue el proceso de investigación para armar este tipo de historia y para armar el ambiente de la calle, la estética?

No hubo una investigación. Lo que primero hubo es una especie de sensación de impunidad. De repente, sentir que estaban sufriendo cosas y que siempre eran personas femeninas indefensas, porque siempre terminaban siendo la víctima de una red alrededor. Segundo, la historia de las dos hermanas que se reencuentran, fue un trabajo que fuimos haciendo con Milagros Garro, la guionista. Era un tema como que era muy personal para nosotros. En un momento con Milagros dijimos “esta película es nuestra y habla de nosotros”, o de nosotres, ¿Me entiendes? Básicamente nos tenemos que empapar y tenemos que mostrarnos. Una vez que tuvimos una trama basado en cosas que habíamos leído y cosas que habíamos vivido, ahí sí fuimos con Jimena Duca, que es una docente y dramaturga platense, que también ha estado trabajando afuera, que es muy amiga nuestra y estaba muy estudiada en el caso de Marita Verón. Entonces, ella fue como nuestra especie de asesora para ver que todo lo que estamos planteando tuviera un pie en la realidad.

A mí me pasó cuando la vi que me gustó mucho y me pareció super respetuosa con el tema, está muy bien tratado. Creo que en esos temas también es muy fácil de fallar o de meter la pata, y si metes la pata ahí estás jodido.

Luego en el equipo tenemos un filtro más: el equipo técnico, que fue mayoritariamente femenino, empezando por Florencia Franco y Jimena Monteoliva, las productoras. Y Catalina, que estuvo implicada en el proyecto desde hace. Luego con el trabajo de Sara, Martina y Assumpta, es también, o sea, como esa realidad, que sea real ese es el último nivel. Es una película que decía que lo más importante, más allá de la trama, son los personajes. Si los personajes no le interesan a la gente, la película no funciona. Esa verosímilitud, esa realidad, ese filtro final de lo que estás diciendo, lo dieron ellas. Cosas como «sí, la escena está escrita así pero hagamosla de esta otra manera». 

Me pasaba tambien eso, que tiene el tono súper feminista, y se entiende de dónde está planteado. Hay producciones que se tildan de eso pero no se sostiene en la pelicula esa idea. «Expansivas» no sé si buscaba esto pero logra mantenerse coherente.

Intentamos  hacer una película honesta que se sintiese auténtica. Y como te decía antes, esa intención de no hacerla obvia fue reforzada tanto por Sara, como por Martina, como por Assumpta, que sabían de lo que trataba la película, pero no querían hacer una obviedad, una película de trazo grueso. Un poco ese es el respeto, claro, ese respeto estaba en la intención del guión, y ese respeto lo terminaron de trabajar ellas. Entonces, es gracias a eso que está la intención, y luego está el trabajo de ellas que hace que eso funcione y que eso sea así, sí. Para mí el problema es cuando, y esto sobre todo me parece muy claro en las películas de Hollywood, en las que es solamente un enunciado, la cosa ideológica es solamente un enunciado para calmar las aguas. Pasa mucho en las películas norteamericanas, esto es feminista, esto es inclusivo, ya se convirtió en una especie de marca, y es como que McDonald’s te vende el menú inclusivo, ¿Entiendes? Lo detesto porque ya se ha convertido en eso.

Ya en este terreno de lo político, lo feminista, ¿cómo llega Sara a la película? ¿Hubo un casting o hay otra historia?

El primer argumento de la pelicula surge aproximadamente en 2012 y no lo comenzamos a desarrollar hasta un par de años más tarde con Milagros. En esos dos años en mi familia habíamos empezado a escuchar a Sara. Y a partir de ahí empezamos a buscar todo lo de ella, la fuimos a ver a algunos recitales que hizo y luego ya la comenzamos a ir a ver a los recitales más grandes en el Ópera. Yo me comencé a conseguir los discos y la primera versión del guion estuvo un poquito después de “Colectivo vacío”. Nos habíamos concentrado, como te decía, en que el guión nos funcionara, que fuese auténtico, que fuera nuestro, pero no nos habíamos detenido a pensar seriamente en un reparto. Cuando ya la presentamos en el Instituto, Catalina me propuso a Sara Hebe. Entonces, nos parecio muy emocionante, por la energía que tiene ella, por el rostro que tiene ella, por la fuerza que tiene, y también por la idea esa que te digo de ser fan del hip hop. Por suerte ella aceptó. Ella ensaya o ensayaba mucho en La Plata y que a ella le interesó, pero no estaba segura, y que su prima que es de La Plata le dijo, “tienes que hacerla, tienes que hacerla”. Entonces, gracias a la prima platense de Sara, pues se atrevió y se quedó en el proyecto hasta que logramos rodarla, digamos, un año y medio más tarde. 

Suma un montón. A Martina Juncadella ¿cómo llegan?, ¿de dónde viene?

A Martina la habíamos visto ya de adolescente en “Abrir puertas y ventanas”, en “Los Santos Sucios”, en alguna más. Tiene muchisimo talento, mucha fuerza, pero lo gracioso es que ella hacía películas o se la conocía, digamos, por películas del circuito festivalero, películas como más tranquis. Lo interesante de Martina es que Martina si tú la ves en las películas anteriores, tiene como una onda un poquito más turbia siempre. Son personajes mucho más enroscados lo que ella tiene. Y aquí al toque se enganchó el personaje y eso tuvo algo que ver con la decisión del look de ella que fue un trabajo ahí con Catalina y con la gente de vestuario, peluquería y maquillaje. Ahí ella encontró el personaje y se convirtió en un personaje como luminoso, si tú comparas a la Martina de todas las películas anteriores a esta, casi te diría de cualquiera, a lo que es en “Expansivas”, es como que tiene otra luz totalmente diferente, y eso te habla, digamos, de una actriz con una capacidad, ¿Entiendes? Increíble, necesitabamos que contrastase con Sara. Si Sara era el personaje silencioso, que no se lo podía interpretar, de acciones, ella era más de sentimientos, de palabras, más claro y más luminoso. Ella se acomodó ahí excelentemente. 

¿Qué se viene? ¿Qué es lo próximo que podemos ver de García Bogliano? 

Por ahora tengo dos proyectos, que espero poder concretar en breve, aparte de cosas laborales, digamos, de cosas que tendría que hacer por encargo. Mis dos proyectos, digamos, son “Las rimas”, que es mí documental, que seguramente la hagamos con Crudo Films, sobre las pioneras del rap en Argentina, aunque también vamos a bucear un poquito más en la escena actual. La idea es principalmente hablar, en un momento en el que no se hacía rap, que tampoco se hacía mucho rap en español, o mucho rap en castellano, y que no había prácticamente raperas, por qué en Argentina salen Actitud María Marta, cuando en España no hay nadie, cuando en gran parte de Latinoamérica no hay nadie, porque salen acá y porque salen otras voces súper interesantes y con contenido y con significado, o sea, es un rap bastante peleador, femenino, argentino. Esta gente es anterior a otras que se consideran pioneras como  Mala Rodríguez o Ana Tijoux. Y también en la época que sale Sara, es como que sale en medio de un vacío, en el que el rap en castellano, en Latinoamérica están los puertorriqueños y todo esto, pero una chica sabiendo hacer ese tipo de rap en ese momento tenían una rareza absoluta.

Pero Sara como que logró imponerse y mantenerse. 

A mí me gusta eso, como que es una cosa, como que ellas inventan su mundo, ¿Entiendes? Eso me encanta, o sea, de las que estamos hablando para este documental, son gente que se inventó una escena cuando no existía una escena. A mí eso me resulta fascinante.

Sí, yo creo que también que tiene que ver algo que nos pasa a las pibas que, digo, somos mujeres, nos tenemos que reinventar treinta veces más de lo que lo tienen que hacer los varones. Para cerrar, contanos dónde podemos encontrar “Expansivas”.

Por ahora “Expansivas” en Argentina la podemos ver solamente en Qubit.tv, creo que la pasaron, porque tienen un tiempo limitado en Cine AR. Estamos buscando también que esté en alguna otra plataforma. También se acaba de estrenar en España. Lo que queremos ahora con “Expansivas” es hacerla circular por diversas plataformas y que se pueda ver en el mundo. Por ahora se ha visto solamente en Cuba, en Argentina, y recién ahora llegamos a España. Así que ya sabes, ha sido como casillero a casillero, pero felices. Ahora mismo está en Qubit.tv, ahora mismo y a mí me encanta que esté en Qubit.tv, porque está en muy buena compañía. 

 

EL BRONX QUE DESENCADENÓ LA FUNDACIÓN DEL HIP HOP

Por Shakya Young Shakur – @shakya.young.shakur

Robert Moses fue un magnate de Nueva York desde la época post primera guerra mundial, algo así como un Donald Trump de su tiempo. La New York Regional Plan Association comenzaba a proyectar una idea encabezada por él, de la autopista más ambiciosa hasta el momento: La Cross-Bronx Expressway, que conectaría el corazón de los barrios más alejados de los suburbios al centro de Manhattan, con el propósito de convertirlo en un centro de riquezas. Hacia principios de 1950, más de 20 años después del planeamiento, comienza a llevarse a cabo el proyecto.

Para que la autopista comience a avanzar hubo que demoler departamentos de clase media-baja de familias judías e irlandesas, a quienes se les compensaba con unos míseros 200 dólares por ambiente. Muchas de estas familias al quedar en la calle se terminaron refugiando en edificios abandonados. Pero esto fue el principio: 60.000 habitantes del viejo Bronx se interponían en el desarrollo de la Cross-Bronx Expressway.
Bajo permisos de “renovación urbana” Moses clausuró y forzó al éxodo a barrios enteros, de familias de clase baja afroamericanas, puertorriqueñas y judías, demoliendo centenares de casas modestas. A cambio, estas familias recibían un departamento en complejos gigantes de monoblocks, una solución económica, de densidad de población y racial: Mientras todas estas familias mayormente negras eran forzadas a permitir la demolición de sus casas y enviadas todas apretujadas en complejos de edificios, se favorecía la ocupación de familias blancas de clase media-alta en los territorios a los alrededores de la nueva autopista.

“Para Moses, este modelo de “torres en el parque” (como fue llamado el proyecto de modelo de monoblocks) era una ecuación matemática que resolvía con elegancia varios problemas espinosos -ofrecer espacios abiertos dentro del tejido urbano y viviendas para las personas de bajos recursos que había desplazado- con una excelente relación costo beneficio. Casualmente, también cumplía con otros objetivos: la “demolición de los barrios pobres”, la renovación comercial y la erradicación del movimiento sindical de locatarios. De este modo, el boom de la construcción en el área de Nueva York en las décadas del cincuenta y sesenta le brindó aldeas a la comunidad blanca de clase media, en los suburbios como Levittown: amplias, prefabricadas, prolijas y exclusivamente para blancos. En cambio, la clase obrera sólo recibió nueve o más monótonos bloques de concreto en medio de supuestos “parques” aislados y desolados, que muy pronto sufrirían altísimos niveles de inseguridad.” Resume de manera impecable Jeff Chang en el capítulo 1 del libro “Generación Hip Hop”.

Cabe destacar antes de continuar analizando cómo fue el Bronx donde se fundó el Hip Hop, que este tipo de movidas económicas e inmobiliarias con el propósito de dividir los territorios por clase social -y consecuentemente color de piel- de manera “sutil”, ocurrió a lo largo y ancho de Estados Unidos de Norteamérica, descartando incluso hechos históricos similares en toda Latinoamérica. Nosotros solo estamos hablando de Nueva York.

Todos los hip hop heads alguna vez oímos escuchar esta frase de “El Bronx en llamas”, o al menos tuvimos esa imagen. Su origen viene a aportar más cinismo a lo previamente relatado: quienes eran acomodados como arrendadores de las propiedades de complejos, las aceptaron con intenciones de cobrar el seguro de los monoblocks, pagando unos pares de dólares a pandillas o grupos clandestinos que los incendiaran completamente, dejando a esas familias por 2da vez sin hogar. A eso refiere el famoso “Bronx en llamas”, lo que generó un círculo económico entre los dueños de los complejos, los arrendadores, y las empresas de seguros que seguían vendiendo más pólizas. Las mismas familias que no tuvieron otra opción que presenciar la demolición de sus hogares, ahora recibían un departamento incinerado. Para poder entender la magnitud del Bronx literalmente en llamas, unas 43.000 viviendas se perdieron, y los registros dejan en papel 30.000 incendios.

Por delante de este proceso sistemático de destrucción de barrios marginales, el Estado comenzaba a imponer el discurso de que el South Bronx era una prueba de que los negros y latinos no tenían interés en mejorar sus vidas. Daniel Patrick Moynihan, un senador demócrata de Nueva York, dijo: “La gente que vive en el South Bronx no quiere viviendas, de lo contrario no las prendería fuego”.
Sería un gran problema que como argentinos no se nos venga a la cabeza la directa comparación con el discurso de “los pobres son pobres porque quieren” o “los planes fomentan vagos”. Muchos raperos sostienen este discurso neoliberal, sin siquiera comprender que ignoran las raíces de la cultura a la que supuestamente representan.
En un Comunicado de Daniel Moynihan al presidente Nixon, sostuvo que frente a esa situación de incendios, en los mismos barrios donde efervecía el auge de los Panteras Negras, quizás “Sea conveniente responder a los problemas raciales con un período de ‘negligencia benigna’ “

Frente al desamparo total, el crack no tardaría en sumarse a esta fórmula destructiva. Tampoco los métodos de autodefensa, organización y pertenencia entre los habitantes del Ghetto. Frente a este contexto es que las pandillas de jóvenes negros y latinos se formaban, en principio para defenderse del acoso que recibían de grupos de blancos que vivían en esos barrios antes de que estos fueran forzados a trasladarse. Luego para experimentar un sentido del poder. La grieta era bastante clara: grupos como los Panteras o los Young Lords con la iniciativa de que las nuevas generaciones tengan una participación activa en la toma de derechos, y otros que solo se encargaban de protegerse entre ellos con brutalidad.
La criminalización y su discurso hegemónico puso en una posición legítima la negligencia benigna que aprobó Nixon. El Estado se encargó de que un puntual sector de la sociedad se encuentre completamente desprotegido, dando rienda suelta al narcotráfico, y al abuso de las instituciones de fuerza, que cada década que pasó dejó al menos 3 o 4 casos relevantes de muerte por gatillo fácil o por atentados racistas. Tengamos en cuenta que estas situaciones solo se consideran relevantes cuando la olla de la presión popular a la arbitrariedad y ocultación de los medios de comunicación empieza a amenazar con destaparse. Ahí es cuando conocemos de esos 3 o 4 casos por década, que representan decenas y decenas de víctimas en realidad.


“I’ll prolly die anonymous, I’ll prolly die with promises
I’ll prolly die walkin’ back home from the candy house
I’ll prolly die because these colors are standin’ out
I’ll prolly die because I ain’t know Demarcus was snitchin’
I’ll prolly die at these house parties, fuckin’ with bitches
I’ll prolly die from witnesses leavin’ me falsed accused
I’ll prolly die from thinkin’ that me and your hood was cool
Or maybe die from pressin’ the line, actin’ too extra
Or maybe die because these smokers are more than desperate
I’ll prolly die from one of these bats and blue badges
Body-slammed on black and white paint, my bones snappin’
Or maybe die from panic or die from bein’ too lax
Or die from waitin’ on it, die ‘cause I’m movin’ too fast
I’ll prolly die tryna buy weed at the apartments
I’ll prolly die tryna defuse two homies arguin’
I’ll prolly die ‘cause that’s what you do when you’re 17
All worries in a hurry, I wish I controlled things”

(Probablemente muera anónimo, probablemente muera con promesas
probablemente muera volviendo a casa de la tienda de caramelos,
probablemente muera porque los colores de mi ropa,
probablemente muera por no saber si Demarcus es un soplón,
probablemente muera en estas fiestas cogiendo con putas,
probablemente muera porque estos testigos me acusen falsamente
probablemente muera por pensar que tu barrio era cool,
o quizás por cruzar la línea y actuar de más,
o quizás porque estos fumadores están más que desesperados,
probablemente muera por uno de estos bates y placas azules,
mi cuerpo estrellado en la pintura negra y blanca, mis huesos crujiendo,
o quizás muera de pánico o por ser muy perezoso,
o muera por esperar, o por ir demasiado rápido,
probablemente muera tratando de comprar marihuana en los complejos,
probablemente muera tratando de calmar dos compañeros discutiendo,
probablemente muera, porque eso es lo que hacés cuando tenés 17 años,
muchas preocupaciones en poco tiempo, desearía poder controlar las cosas.)

2do verso de la canción “Fear” de Kendrick Lamar, retratando en un disco de 2017 una realidad persistente desde los 60s: el desamparo completo, la condición de ser de un barrio negro norteamericano, la negligencia benigna vigente.


Las pandillas como una respuesta al Estado ausente

“Las pandillas le daban una estructura al caos. Para los hijos de inmigrantes con padres ausentes, para los huérfanos que estaban fuera del sistema, para las chicas que huían de un entorno abusivo y para miles más, las pandillas eran un refugio, una fuente de comodidad y protección. Canalizaban su energía y les ofrecían enemigos en común. Mataban el aburrimiento y llenaban de sentido las horas. Convertían los terrenos baldíos en patios de juegos. Les daban la sensación de pertenecer a una familia”, escribe Jeff Chang en el capítulo 3 de “Generación Hip Hop”.

Sin más propósito que lo que relata Chang, los jóvenes olvidados se sometían a pruebas para pertenecer a estas pandillas, desde recibir grandes golpizas a tener que hacer ruletas rusas. Existieron decenas y decenas de pandillas, vamos a enumerar un par: Black Spades, Savage Skulls, War Pigs, Peacemakers, Savage Nomads, Seven inmortals, Mongols, Ghetto Brothers, entre otras pandillas de los 70s.

Quiero enfocarme en los Ghetto Brothers, porque es a mi entender la pandilla que marcó un antes y un después en la comunidad a la que me refiero con todos los sucesos relatados, por más que ese punto sea para algunos tangible o simplemente simbólico para otros, queda en la historia de nuestra cultura como el primer pacto de un código de conducta de la comunidad Hip Hop antes de saber que formaban parte de de ella.

Los Ghetto Brothers

Con el tiempo, la policía estimaba la existencia de 100 bandas, y más de 11 mil miembros. Los miembros de las pandillas negaban esta afirmación y sostienen que hubo un número mucho mayor.
Los Ghetto Brothers fueron una de las pandillas con mayor capacidad de influencia en el Bronx, y ex co-fundadores de otras pandillas relevantes como los Savage Nomads y los Savage Skullz.
Carlos Suarez era el presidente, un jóven agresivo, violento y encantador de 21 años, conocido en las calles como “Karate Charlie”. Había formado parte de una pandilla donde todos se hicieron adictos a la heroína. Al irse de ese círculo conoció a Benjamin Melendez, organizador, revolucionario y gran orador, quien se convierte en vicepresidente de los Ghetto Brothers luego de haberla fundado, apodado “Yellow Benjie”. De chicos, él y su hermano ganaron un concurso de talentos cantando canciones de los Beatles para Tito Puente. Benjamin era un apasionado de la música, además de un gran peleador.
En principio la pandilla fue realmente formada por todos familiares, quienes fueron parte de los miles de refugiados desalojados por Robert Moses. Hasta que la familia se expandió de su propia sangre y los Ghetto Brothers comenzaron a pisar fuerte en las calles con cantidades considerables de adeptos.
Su gran diferencia con la gran mayoría de las pandillas es que eran esencialmente políticos, es decir, con empatía y compromiso social, y con el propósito de encarrilar ese bucle de violencia sin sentido hacia una lucha que favorezca a los miembros de la comunidad, en lugar de seguir sumando muertos a las estadísticas y terminar siendo funcionales al discurso estigmatizante hacia los habitantes de los guetos.
“…criticaban la calidad de la atención médica del Lincoln Hospital, cuestionaban el hecho de que los jóvenes no tuvieran a su alcance ni empleos ni recreación alguna, y denunciaban la violencia policial. Obligaron a los dueños de los edificios residenciales de los barrios más pobres a que los dejaran entrar para limpiar las instalaciones e implementaron un programa de desayunos gratuitos y donación de ropa. También ofrecían su protección a varios nacionalistas puertorriqueños prominentes. Se autodenominaban “el ejército del pueblo”. Jeff Chang en el libro “Generación Hip Hop”.

Transcurriendo 1971, a Melendez comenzaba a hacerle ruido la identificación del grupo con la palabra “pandilla”, y propone refundarlo como una organización a favor de la paz.
Esta apertura fue la que permitió la persuasión de dos docentes que aportaron pedagógicamente a la organización de la banda: Manny Dominguez y Rita Fecher. Además, coincidía con la suma de un miembro que consolidó el tridente de los Ghetto Brothers: Black Benjie, menos conocido como Cornell Benjamin.
Manny y Rita se involucraron en la orientación de los Ghetto Brothers, los Savage Skulls y los Savage Nomads. Comprendieron el potencial y la capacidad de influencia de los primeros al punto de lograr conseguir que tuvieran un lugar físico que funcionó como su sede oficial.
Esta ex pandilla, ahora organización, captó también la atención de periodistas, y documentalistas, con sus expresiones tajantes y juveniles, sus boinas y su pelo largo. Los jóvenes del Bronx estaban empezando a desintegrar, gracias a ellos, la invisibilidad que los rodeaba, del Estado, de la sociedad, del otro, combatiendo ni más ni menos que la propia estigmatización que sufrían como jóvenes del Ghetto de una sola y simple forma: Haciendo lo correcto.

Mientras estas conclusiones ocupaban los objetivos de la organización, las calles continuaban fervientes de violencia, lejos de no afectarlos a ellos. Fue entonces cuando desde la sede recibieron la información de que tres pandillas estaban haciendo estragos en su barrio, repartiendo golpizas. Melendez mandó a Black Benjie como mediador.
Al llegar al lugar, levantó las manos para probar su falta de armas, y proclamó que dejen en paz a los jóvenes, que era momento de hablar de paz. Benjie no fue escuchado en absoluto, si no rodeado, y al grito de “huyan hermanos” fue que murió a golpes, mientras los jóvenes de su barrio amenazados podían volver a casa.

Suarez y Melendez, el ying y el yang, debían lidiar con sus pensamientos opuestos. Melendez, ya presidente de la organización, sostuvo la idea de enseñarles a los demás jóvenes con el ejemplo, y tomó la dolorosa decisión de determinar que la última gota de sangre de un jóven desparramada en la calle sea la de su propio hermano.
Así fue como convocó una reunión masiva en el Bronx Boys Club a todos los líderes de todas las pandillas del Bronx, para llevar a cabo un tratado de paz que estableciera un código sobre el cual puedan convivir.

“Hermanos y Hermanas:
Tenemos conciencia de que todos somos hermanos, que vivimos en los mismos barrios y afrontamos las mismas dificultades. También somos conscientes de que las peleas entre nosotros no son la solución a nuestros problemas. Si queremos construir una comunidad mejor para nuestras familias y nosotros mismos, debemos trabajar juntos. Quienes firmamos este acuerdo nos comprometemos a mantener la paz y la unidad para todos y de aquí en adelante nos denominaremos “la Familia”.

Las condiciones de paz son las siguientes:
1- Todas las pandillas deberán respetarse mutuamente, y respetar tanto a los otros grupos como a cada uno de sus miembros individuales y sus mujeres. Cada grupo afiliado a la Familia podrá vestir los colores de su pandilla en los territorios de los demás grupos sin que se lo moleste. Igualmente, deberá recordar en qué territorio está y respetarlo como si fuera el suyo.
2. Si un grupo tiene un conflicto con otro, los respectivos presidentes deberán reunirse para hablar y resolver el problema.
Si uno de los miembros de un grupo tiene un conflicto con uno de los miembros de otro grupo, ambos deberán reunirse para hablar y llegar a una solución pacífica. De fracasar esta medida, la disputa se determinará mediante una pelea entre ambos individuos, después de lo cual se cerrará la cuestión definitivamente.
Si se corre el rumor de que los miembros de 2 o más grupos están atacándose mutuamente, los respectivos líderes deberán reunirse para hablar y resolver el problema.
3. Aquellos grupos que no suscriban al presente tratado de paz deberán reunirse con los presidentes de la Familia, quienes les explicarán las condiciones de dicho tratado. Se dará entonces al grupo la oportunidad de:
Unirse
Disgregarse por voluntad propia
Ser disgregado a la fuerza.
4. Los presidentes de la Familia se reunirán de tanto en tanto para debatir las inquietudes de los grupos.

Esta es la paz que nos comprometemos a mantener.
Que haya paz entre todas las pandillas y una poderosa unidad.”

Tratado de paz entre las pandillas del bronx. Página 86-87 del Libro Generación Hip Hop de Jeff Chang.


Lamentablemente la tregua no pudo sostenerse por mucho tiempo, en gran parte por una gran campaña policial, ya que estaba en contra de sus intereses el cese del derramamiento de sangre por parte de los jóvenes.
Esta reunión ocurrida el 8 de diciembre de 1971 es histórica para el Hip Hop porque antecede su propósito esencial, menos de 2 años antes de su fundación reconocida en 1973.
Los Ghetto Brothers se convirtieron en leyendas que intentaron por todos los medios a su disposición que en las calles circule un código de respeto, unión y autodefensa, lo mismo que Malcolm X alzando su voz, o que 2pac con Thug Life 20 años más adelante. El jóven Bam Bam, más tarde conocido como Afrika Bambaataa, formó parte de esta reunión que también contribuyó a un cambio de enfoque en su vida, siendo uno de los reconocidos tres pilares de la cultura, como fundador de la Zulu Nation, poco tiempo después.

En palabras de KRS ONE, el Hip Hop se trata de Paz, Amor, Unidad, y Diversión.

No estamos cerca de que sus propósitos sean tangibles, pero tampoco lejos.
En cada época, de ejemplo a ejemplo, es como culturalmente puede derrumbarse el personalismo, el individualismo feroz que nos quiere superficialmente unidos, y pero no en espíritu. Lo más importante de esta lectura y este revisionismo es que logremos comprender que esto no forma parte de una ficción, una historia amarillista armada, o un chisme que terminó en un ensayo. Esto es una porción de historia, viva y real, y cada porción es literalmente de vida y muerte.

EL SHOW NO ES LO PRIMERO.

Por Rocío Lombardo – @fleko.foto_

Como trabajadores culturales es nuestra responsabilidad generar espacios libres de todo tipo de violencia y seguros para todxs lxs que nos visiten. Y como público somos responsables de lo que elegimos consumir.

Porque no, el show no es lo primero. Lo primero es la integridad de todas las personas afectadas por nuestra actividad. No vulneremos a nuestro público por llenar una sala, una plaza, un club. Ni promovamos que abusadores o personas violentas sigan habitando  dichos lugares, muchas veces haciendo que otras personas no puedan hacerlo.

Estoy harta de que esas cosas pasen. De que la violencia machista nos eche a las pibas de todos los espacios. Como a Bianca, la referee que se retiró porque no soportó el acoso. Como mi amiga, que dejó la impro por maltrato y sometimiento laboral. Como a mí, que cuando quise hablar me interrumpieron. Tuve que escuchar que «las organizaciones hacen cosas de organizaciones», que las boludas son las pibas que vuelven con quienes les violentan. Que me acosaron por hacer un documental solo con mujeres en pantalla.

No existe separar la obra del artista. Eso es lavarse las manos. Como gestora cultural, ¿por qué pasaría una película/haría un show de alguien que violó/pegó/abusó/maltrató, pudiendo hacer uno con alguien que hace las cosas bien? Como público, ¿por qué iría a ver una peli o show de alguien que violó/pegó/abusó/maltrató, pudiendo ver uno de alguien que hace las cosas bien?

Nos roban hasta las ganas. Y cuando intentamos hablar, ellos son los pobrecitos que no se dieron cuenta y nosotras las locas. Porque es así, tenemos que callar o evitar sus nombres y siempre volver a empezar. Reconstruirnos de cero en otros espacios nuevos. Ser autosuficientes. La vida es como en Promising Young Woman. Nosotras lo llevamos en silencio y a ellos solo les importa que no se les etiquete como «machirulos» o acosadores. Y cuando les enfrentamos nunca tenemos final feliz (pausa para que vayan a ver Promising young woman).

Nos hacen creer que nosotras somos las culpables y si nos atrevemos a hablar nos pintan con sus etiquetas misóginas. No puede seguir naturalizándose el acoso y el abuso. Pero no hay un solo culpable, todo es parte de un sistema opresor. Sin cómplices no hay abuso. Son ustedes los que tienen que cambiar o irse. No nosotras.

Quiero que sepas que si alguna vez venís a un evento mío y alguien te incomoda, si alguna situación te hace sentir vulnerade, podés hacérmelo saber y voy a actuar sin preguntarte más.

ZICA – «LA GLORIA DE MI RUINA» (2021) – EP

Por Julián Falaschi – @falaschi.juli

Zica salió a las canchas con un nuevo EP titulado “La Gloria de Mi Ruina” que cuenta con seis temas de entre dos y tres minutos cada uno, en los que aparece sólo en todos menos uno, “120”, el cual cuenta con la colaboración de Homer El Mero Mero. El joven marplatense viene forjando su carrera hace ya más de tres años tanto en singles como acompañado de artistas de renombre o Ronpe99, con quien forma Rapstintencia Crew desde su comienzo en los micrófonos e incluso tienen un canal en Youtube en donde suben todo el material de ambos, como dupla y por separado.

La fecha de estreno fue el 13 de agosto, y todos los temas fueron inéditos menos “Franklin”, el cual había sacado tan sólo unos días antes como adelanto. La producción del disco es compartida por tres beatmakers, “Nego” se encargó de tres temas, “Nigma” de dos y “Seven” de uno. La masterización es exclusiva de “Don Barreto”.

Luego de “Ambición y Disciplina” lanzado a comienzos del 2020, es su segundo EP como solista y las sensaciones que generan todos sus trabajos y este en particular, es que se está desahogando en el micrófono. Gracias a la manera de rapear eufórica y contundente que siempre tuvo, hace notar que la música es su manera de escapar de la realidad, y a la vez de conectarse con su historia. Sólo hace falta escuchar sus letras, que son frases desgarradoras y que te hacen meterte en la piel del artista y sentirte identificado más allá de lo cercano que sea a tu realidad.

En el primer tema “No conocen a Diego” justamente habla de la persona detrás del artista, de su infancia y todo por lo que tuvo que pasar en su vida, lidiando con prejuicios, abandonos, miedos y la obligación de mantenerse de pie de todas formas por más de ser solo un niño. Lo más interesante es como al final dice que se dio cuenta de que no quería tener la vida a la que te condena esta sociedad por el hecho de nacer en un barrio marginado, y que ahora tiene el enfoque puesto en sus objetivos y su familia. El ritmo en esta canción aparece recién al final, haciendo aún más protagonista a las estrofas.

“Mi Corona” es el segundo single y habla más en general de su actualidad en la escena argentina y cómo tuvo que ganarse todo desde abajo para entrar en la disputa que puede abrirse entre los mismos artistas por problemas de ego y reputación. Tira varias frases mostrándose firme y dejando ver su experiencia de tantos años curtiendo el Underground que lo van a respaldar en el momento que quieran menospreciarlo.

En “Hambre de Millón” habla sobre su ambición y, lejos de conformarse con todo lo logrado hasta el momento, se refiere a su carrera como sólo el principio de su verdadero objetivo, dispuesto a no parar hasta poder brindarle la vida que quiere a todos sus seres queridos, con el valor agregado de hacerlo siendo fiel al boombap que lo caracteriza y sin tener que caer en ninguna moda ni adaptar su arte para convertirlo en un producto manipulado por la industria musical.

Llegamos al primer y único feat del disco, “120” en el que está junto a uno de los raperos más pesados de Argentina: Homer el Mero Mero. Para subirle los bajos al máximo y disfrutar, el tema más arriba y noventero del disco en el que cada uno aporta una gran dosis de flow y malianteo.

“Subiendo el nivel” es el anteúltimo single y vuelve a centrarse en la vida en la calle y todos sus condimentos, donde refleja muy bien como él se encuentra en una posición en la que por un lado sabe que su camino ahora es diferente al de hace unos años, pero por otro jamás va a resignar todos los valores con los que creció en su lugar de origen.

Zica es un artista con un enorme presente y futuro en el panorama nacional, que saca material constantemente y con la misma calidad que este último copilado. ¿Ya lo escuchaste? Si es así, ¿qué te pareció? Y si no, ¡hacelo ya!

DE ROSARIO PARA TODO EL MUNDO.

Por Gian Franco Lisanti – @__lisanti_

Argentina, Buenos Aires, Capital Federal, Palermo, Niceto. Desde Rosario, Santa Fe, Argentina, llegó Caliope Family a presentarse en uno de los escenarios más importantes de la ciudad en un local, que con el aforo limitado, estaba estallado. 

Raro fue entrar a Niceto para escuchar a Caliope, para escuchar a Brapis, conociendo la energía que transmiten, y encontrarme con mesas dispuestas en la pista donde tanta gente bailaba acumuladisima, una sobre otra, en la oscuridad y con los parlantes al máximo. Completamente normal, de todas formas, desde la vuelta de los eventos, este tipo de encuentros, donde el baile, los saltos y los gritos son limitados por el protocolo y el barbijo. 

Una hora de espera desde que entré y vi toda la gente, cada una en su respectiva silla, cada grupo en su mesa, con unos funks y raps de fondo hasta que el Mir Nicolas se adueñó del centro de la escena. A las 20 del viernes primero de octubre del 2021, el rapero de Pablo Podestá, Tres de Febrero, Buenos Aires, Argentina, tomó el micrófono y los parlantes.

No fue la primera vez que lo ví en vivo pero sí es de las primeras. Debe haber sido la tercera, cuarta. Siempre me genera algo particular verlo. Su manera de fluir sobre sus letras cargadas de historias, referencias y multisilábicas me producen algo hasta hipnotizante y por el movimiento unísono de les espectadores, el respeto al artista y las arengas al final de cada tema, puedo decir que la sensación era compartida en todo Niceto. No le hace falta tiempo al Mir Nicolas para convertirse en referente a nivel nacional, y de hecho le sobran referencias y trabajos ya realizados, tanto como rapper como en el rol de productor, así que no es una apuesta arriesgada decir que pronto será una figura internacional del rap argentino, si es que ya no lo es. 

Cuarenta minutos sobre el escenario, con un repertorio que fue desde los primeros singles, pasando por La ciencia de las malas mañas, a 29, su trabajo más reciente junto al T&K. Cuarenta minutos de fuego sobre el escenario y quince minutos más de espera, con las brasas expectantes del aire que Caliope en su salida le iba a soplar. Y así fue. 

Estalló el público, las luces, los parlantes, el micrófono, el bajo, la batería, y el teclado. U know, quién te lo trae caliente al barrio, Brapo y la family warrior. Bailecitos en cada una de las sillas. El goce continuó, sin freno, con Low Life. Imposible quedarla. Pero esa energía había que distribuirla. Un tema instrumental, un tema más meloso, un par con filtros en la voz.

Lo que más destaco de este momento en el que, admito, me salí del rol de cronista y fui un espectador más, es la identidad consolidada de la banda. De la banda como unidad, no de Brapis por un lado, acompañado por cuatro ejecutantes. Eso no. Sino de Caliope como un todo. Así como empezaron con energía, arriba, para el baile, pasaron a un momento más sensual, romántico, sin perder una pizca de lo que antes nos había hecho movernos con distancia social. No soy el más consumidor de funk, soul, rap musical de Argentina y todavía me sigo sorprendiendo de bandas con más de cinco años de trayectoria. Más allá de esto, me pasa muchísimo encontrarme con discos que no podría diferenciar uno de otro. Grandes discos, musicalmente hermosos, para bailar hasta la duodécima escuchada pero que, siento, les falta algo. Tal vez es este uno de los ingredientes que hace que bandas de este estilo sean más reconocidas que otras, sin minimizar el virtuosismo musical, el contenido y otras cuestiones artísticas. Que algunas tengan nombre y otras no. Una identidad a fin de cuentas, y a Caliope le sobra. Le sobra solo con ellos sobre el escenario, imaginense con invitados como los que llevaron. Para cerrar el pensamiento que me invadió mientras los escuchaba: funk sensual, con aire, sí, pero si quieren le mandan duro y funciona y sirve y rompen todo, todo con las mismas herramientas usadas de mil maneras.

A ese momento volvieron cuando Urbanse entró al escenario. Rhythms And Rhymes y Conocimiento, de Bars Collection, fueron los dos temas que ejecutaron. Ustedes se imaginarán cómo estaba el aire si el humo del escenario, azul, rojo, naranja por las luces de Niceto, ya tomaba tonalidades verdes para el momento más chill de la noche. Al salir Urbanse del escenario, “quedan un par más de temas” se escuchó por los parlantes. Aproximadamente una hora de Caliope Family habia pasado y se hacia presente el final. “Hay que pasarla bien en estos momentos, hacía mucho no teníamos esto así que hay que disfrutarlo” dijo Brapis en un entre canciones, y se notó que la banda lo estaba disfrutando. Como les digo, el nivel de energía puesta por cada integrante no cayó nunca, cambió de acuerdo al mood pero desde la fila del final se notó en todo el rato que la banda estaba en la misma. Eso quedó en evidencia con las últimas cinco canciones. Coco, Par de niños y Flextime fueron tres de esas. Les digo: una cosa es escucharlas en spotify y otra muy diferente es en vivo. Sí, con todas las canciones de todas las bandas pasa eso, sí. Con Caliope en particular lo que sucedió es que la intención de las grabaciones subidas parece hasta relajada en comparación a la explosión que generó cada una de estas cinco canciones. 

Un par de sillas ya habían quedado olvidadas cuando Urbanse salió al escenario, unas cuantas más cuando comenzó esta última tanda de canciones, y finalmente todo el público se paró para recibir a Acru en el escenario. Culpa de la pandemia que el agite se haya activado en una de las canciones finales, sino hubiera estallado todo desde el primer momento. Con lo que fue Tunel me fue facil imaginarme que se despedian juntos a Acru en el escenario pero no fue así. Hubo un tema más, que no registré, ya siendo un espectador más, habiendome olvidado unos minutos que estaba ahí por la revista. Disfrutando el momento, bailando y despidiendonos hasta su próxima presentación en el Konex.

Salí a la avenida y me reencontré con la nota del celular que comencé a las 21 y diez minutos después abandoné, que más tarde agregué palabras, recuerdos que me traía la presentación e ideas. Salí a las 22:30, unos minutos después de procesar lo que fue el evento. Salí de Niceto consciente del poco material concreto que tenía para escribir la nota pero rico en pensamientos, memorias y de la energía que la banda emanó. Caminé al bondi pensando en qué podía escuchar similar para mantener vívido el recital, sin que sea Caliope. Llegó, me subí, sonaba Snarky Puppy y la nota se escribió sola

«AL RAP ARGENTINO LE FALTA CONFIANZA EN SU PROPIA IDENTIDAD»

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Con la lluvia como compañera, cambie mi fiel montgomery gris por un piloto necesario para atravesar las calles porteñas hasta mi queridísmo barrio de Villa Crespo. La mochila cargada de preguntas para charlar con un artista que me ha dado un cachetazo de rap durante una presentación en vivo y que estaba ansioso por entrevistar. Al Sala Bo es uno de esos tantos alter ego de Santiago y a la vez, Santiago es el ser que controla la bestia raperil que es Al Sala Bo. Una conjunción de personalidades tan pares como disimiles que forman un complemento bastante particular.

Siempre preparé las entrevistas. Todas las que he hecho fueron meticulosamente preparadas para ir entrando de a poco en la vida de lxs entrevistadxs, pero esta vez fue diferente. Consumí los discos de Al Sala Bo de manera muy voraz (no cuesta demasiado dada la calidad del rap) y con eso me bastó para agarrar mi grabador, la libreta y emprender rumbo en el 105. Entre lluvia, viento y una humedad hostil llegue a los rincones del cuarto que protege, incentiva y libera a Al Sala Bo.

¿Cómo llegas al rap?

Tarde… Va llego por decantación musical. Yo tenía un amigo en la secundario, que hoy es un hermano, el Ruso de la Vaca Records con quién empece a escuchar rap tocado por gente que no era rapera. Por ejemplo «Una Vela» del Pity o cosas medias rapeadas de Los Piojos y yo automáticamente lo traspolaba al Bronx y cosas así. Yo siempre fui muy hippie, muy rollinga, muy esa onda dejada y veía en el rap eso piola de flahsear cosas. Con el reggae me pasaba lo mismo, yo escuchaba el reggae con sasón rapera, por ejemplo Resistencia Suburbana. Pero me acuerdo que un día antes de gimnasia nos fuimos con el Ruso a una plaza y me muestra SFDK y eso fue tremendo. Cuando conocí al Satu todo me cambió, me explotó la cabeza, el Satu tiene eso medio arrabalero a la hora de rapear con esa sutileza, esa tranquilidad que me voló.

¿Y de rap nacional te acordas?

Y lo que más me gustó y una de las primeras cosas que escuche en su momento fue Actitud María Marta. Muy por su actitud y por el tinte ideológico que tenían. Uno después se va alejando del rap social por el rap social porque vas encontrando otros matices, pero en ese momento era una locura. Yo llegue tarde al rap, empece a rapear tarde y no tengo ningún problema con eso, fue otro camino.

¿A qué te referís con tarde?

Y yo empece a rapear cuando tenía 24/25 años. A los 25 me encerré a grabar mi primer tema y mi primer disco lo edite a los 26. No soy como otros mc´s que rapean desde los 12/13 años, yo a esa edad estaba en otra, tocaba la guitarra, escuchaba tango, al Indio, Calamaro, Sumo, el Pity hasta la médula y bueno me fui dando cuenta que el rap me gustaba, que llamaba mi atención y empece a hacer free en el colegio y gustaba, a los pibes de mi curso les gustaba. Era un flash porque era un rollinga rapeando y los pibes se cebaban conmigo. Después me empezó a urgir rapear sobre cosas que me pasaban. Y ahí arranco otra historia.

¿Ya escribías temas ahí?

No, no, yo al principio freestaleaba nada más. De hecho cuando empiezo a tocar con la banda que se llamaba La Movida, todavía hacíamos cosas rockeras pero yo en cuanto podía metía algo de rap y así, paulatinamente fuimos incorporando cosas raperas a la banda. Asimismo, en ese momento ingresa un violero a la banda que llega con el hermano y ambos eran fanáticos del ska entonces la banda fue virando su estilo para ese lado. Y yo, por no romper algo empece a hacer algo que no me gustaba. El ska no me gusta y bueno ahí medio que fuimos entrando en un círculo dónde ya no estaba cómodo. Pero fue un momento y después poco a poco fuimos raperizando «La Movida» y con ese cambio de estilo tuvimos ciertas vivencias que nos han dejado grandes experiencias y recuerdos como tocar en el Personal Fest en Corrientes, en el Baradero Rock y hasta teloneando a los Decadentes en el Luna Park.

Por como desarrollas tu historia el rap es importante pero venís de otro palo, ¿Lo sentís así?

Yo me siento rapero, me considero rapero porque rapeo. Yo en el rap veo cosas que no me sirven, que no me representan o con las que no estoy de acuerdo. Cosas medias armadas para…(hace una pausa) me parece que al rap argentino le falta confianza en su propia identidad, confiar en sus palabras argentinas. Son pocos los que le tienen confianza al lunfardo argentino. Entiendo que importado es casi todo en este país, pero me parece que son muy pocos los raperos que se la juegan por algo autóctono, propio y con ese estilo que tenemos acá.

¿Cuándo sentís que pasas de hacer freetyle a escribir eso que te pasaba?

Yo empece a escribir pero no para grabar. Tenía eso de escribir aceitado y decía «algún día». Que pasa, yo tenía un mambo con mi voz grave y cuando rapeaba no me gustaba porque trataba de agudizar mi tono. Pero escribir escribía siempre, tengo muchos cuadernos con cosas (hace una pausa y me muestra la cantidad de cuadernos tipo universitarios que reposan en una biblioteca llena de esos textos relevantes para todo ser humano), pero era eso de escribir y no quedar conforme entonces volvía a escribir para hacer algo mejor a lo que ya estaba y así andaba. Entre los 20 y los 26 años escribí una cantidad de cosas tremendas, pero al no grabarlo fueron quedando ahí.

¿Y cuándo se destapa esa olla?

Llego un momento que me tapo el agua (se ríe) yo ya había grabado algo con La Movida, la mayoría nada que ver al rap, salvo un tema que se llama «Prendo». Todo eso, sumado a los buenos comentarios de la gente que me escuchaba rapear, hicieron que a los 26 finalmente decida entrar al estudio a grabar. El resto es historia (se ríe).

La charla va y viene por diversas aristas que la hacen fluir de una determinada forma. Santiago a veces era Santiago y a veces llegaba Al Sala Bo para completar la historia. Así, mientras la lluvia caía insesante sobre el balcón fuimos desentrañando un relato que no tuvo nada de correlativo pero si de enriquecedor. Hay artistas que permiten una entrevista estructurada, hay otros, que necesitan fluir, necesitan esa libertad de no sentirse atados a respuestas monocromáticas.

¿En qué etapa sentís estar ahora?

Yo ya pase por todos esos mambos de autoconocimiento. Te podría decir que ahora simplemente atravieso mi vida laburando en cargos razos para pagar lo que hay que pagar y dedicarme a mi música. Vivo con esa presión social de no haber terminado la carrera y laburar para ser músico. Hoy no quiero ser sociólogo, quiero ser músico. No quiero estar atado a algo que ahora no me llena. Yo hago todo desde mi para mi música, laburo 100 por ciento, veinticuatro siete por mi música. Durante la pandemia hice de todo para mantenerme y sostener ese laburo desde donde pueda.

¿Y con respecto a tu música?

También. Yo estoy todo el tiempo haciendo cosas, así como no tuve un «padrino» en el mundo raperil, tampoco tengo gente que me haga las cosas. Si tengo cerca algunas personas, un equipo que me da una mano y me «asesora» en ciertas cosas, pero en general los guiones de los vídeos los hago yo, las tapas de los discos las hago yo, me grabo yo, etc. Y estoy así todo el tiempo. Craneando cosas.

¿Cuándo decís un equipo a que te referís?

Tengo gente, un grupo de trabajo humano, que me ayuda, me asesora en ciertas cosas que yo tal vez no tengo mucha idea. Por ejemplo si fuera por mi, tal vez estrenaría un vídeo un martes a las dos de la tarde y no me sirve de nada, tirar por la borda todo el laburo de antes, entonces creo que la mano va un poco por ahí. Para ese tipo de cosas es que tengo un equipo que me ayuda.

¿Sentís que Al Sala Bo es independiente a Santiago y viceversa?

Totalmente sí. Al Sala Bo es uno de los tantos Santiago´s que viven adentro mio.

¿Cómo manejas eso?

Al Sala Bo es el regente, es quien le da voz a Santiago, el que lo empodera y también lo baja a tierra. Tengo muchas cosas en el marote, Carmín (canción que integra su ultimo disco) por ejemplo no es mentira, es un sueño real que es recurrente en mi. Tengo muchos sueños, la mayoría los anoto. Pero soy un tipo que trata de experiementar ciertas cosas que son importantes. Ya en mis sueños soy una persona densa, plomiza, escorpiano escorpiano.

La charla ahora entra en la etapa más vital y rara de todas. El esoterismo se incrusta de lleno y condimenta completamente la atmósfera. Ya no importa el rap, sino todas esas sensaciones que percibe un artista que con una simple escuchada desnuda un bagaje de cosas internas impresionantes. El rap de Al Sala Bo es tan volátil como profundo y tan profundo como efumable.

¿A qué le tenes miedo?

Le tengo miedo a la postración. A quedarme postrado sin moverme ni hacer nada. A mi papá biológico lo mato una fiebre, estuvo postrado un mes y una fiebre se lo llevó. Entonces yo en la panza de mi vieja mame todas esas cosas, esas sensaciones. Siento y afirmo que vengo a cumplir cosas que el no pudo.

¿Ya encontraste tu objetivo en la vida?

Sí claro, yo siento eso cuando toco mi música. No quiero irme, ni que ninguno de mis seres queridos se vaya sin verme tocar y hacer feliz a la gente que me viene a ver. Tuve algunos accidentes que fueron malos momentos para toda mi familia y bueno quiero devolverles eso con mi música.

¿Sentís que tu música llega? o realmente es algo que no te importa tanto.

La verdad se que sí, porque me lo han hecho saber con comentarios, mensajes. Gente que es de otro lugar, de otro país o hasta de otro palo. Pero esta grabado (dice señalando el grabador que capta todo) y es algo que me niego a entender, yo no me siento bueno ni nada de eso. Soy de los que hacen música para liberar, para satisfacerme a mi mismo, pero si llega buenísimo. Y de momento tuve algunas repercusiones buenas de mi música y lógicamente que eso me pone muy feliz.

Volvamos a tu historial, tu primer disco es del año 2017 y se llama así también ¿Cómo lo ves a la distancia?

La verdad es que 2017 es un disco que hoy no me gusta. No me gusta como rapeo en ese material porque rapeo agudo o eso intento. Sirvió pero ya no hay nada de Al Sala Bo ahí.

Después viene Quinta y finalmente Low Flai ¿Qué me decís de esto?

En Quinta ya me voy acomodando entonces si noto las diferencias. Quinta es un disco que me gusta mucho, lo siento más asentado. Low Flai es un disco que me sorprendió. Para serte sincero no daba ni dos mangos por el disco. Asique si me sorprendió.

¿Tan así?

(Se ríe y piensa) Yo soy pesimista por naturaleza. Brandoni hacia un sketch dónde decía los extremos se chocan, por ende de tan pesimista que sos terminas siendo optimista y viceversa. La verdad no le tenía mucha fe porque es un disco con canciones muy disimiles entre sí y creí que eso no le daba un peso como disco. Entonces me sorprendip eso, que en conjunto suenen bien y que no parezcan tan diferentes. Yo soy un fuerte militante del concepto del disco como tal y al armar Low Flai sentí que eso no estaba.

Para hacer una pausa ahí, ¿Cuál es tu opinión respecto a esto último?

Y uno como artista terminas entrando en esa por pertenecer. Yo entre en esa onda también de saco singles con vídeo porque es «lo que va» o eso de hago un rap, un trap, después otro rap y así. Pero tiene que existir ese laburo de armar un disco con su concepto como tal. El disco como tal para mi es un elogio a la completitud y a la totalidad de los colores, en este caso canciones que lo componen como tal.

Y respecto a Low Flai ¿cuál es la etapa que encuadra este laburo?

Yo creo que el fin de la época negra. El fin del suicidio, de la inoperancia, de la postración…

¿Sentís diferencias con respecto a tu disco anterior: Quinta?

Sí claramente. Yo en Quinta todavía rapeaba como no rapeo yo. Hoy siento que rapeo como Al Sala Bo quiere rapear. Creo que Low Flai tiene eso bien marcado. Carmín, Poesía son esas canciones que más me representan para rapear. Entonces por eso siento que Low Flai tiene ese condimento que lo hace especial.

Dicho todo esto: ¿Cuál es tu concepto de la escena nacional?

Creo que en la escena del rap los diamantes están en el barro. Contadas excepciones, yo me asombro más con artistas que no se conocen tanto. Creo que el rap argentino no esta preparado para lo que tiene en el vientre. Por una inmadurez propia del género, por arte del mercado y por una vagancia intelectual del oyente.

Me interesa esto último, ¿Qué sería vagancia intelectual del oyente?

Y es lo que te venden y el público no va más allá, se queda en eso que le ofrecen. Hoy el mercado hace arquetipos vendibles. Entonces todo está cómodamente maquillado para cumplir su objetivo y así funciona y lo hacen funcionar. Por eso digo que capaz esa parte que no se visibiliza es donde se encuentra el mejor rap, tal vez el más puro. 

Para cerrar, ¿Qué se viene para Al Sala Bo?

Bueno este año me voy a dedicar a sacarme las ganas de editar discos. Se viene uno junto al Ruso de la Vaca Records que va a tener muchas colaboraciones, muchos sonidos y bastante largo (se ríe). La mayoría de esas colaboraciones están cerradas y estamos laburando en ello. Mi intención es que antes de ese disco salga uno que estamos armando con Fresh. Este último si es un poco más flashero, más del vinilo. Ya para el año que viene mi idea es sacar los singles que tengo laburando bien los vídeos.

 

La entrevista termino y al guardar mi grabador, mi libreta y lapicera sentí que algo había terminado aparte de la nota. Bajamos por el ascensor y emprendí rumbo a mi casa esquivando baldosas flojas llenas de agua con un pensamiento que no dejaba de acompañarme: Había sido mi última entrevista para Revista Flow y aún no lo sabía. Esta vez el 90 y un viaje melancólico con la ñata en el vidrio empañado de una de las últimas tormentas de otro invierno pandémico.

Fotos: @ezencia_audiovisual & @darconceptovisual