T&K y Nico Mir – 29 (2021)

Por Nicolás Romero – @nico_rxmero

«29» y el pasado puesto en un presente. Beats & Bars, un breve recorrido acerca las arterias del álbum que lanzaron el pasado 29 de enero T&K y Nico Mir.

Semanas atrás dos rapers emparentados musicalmente desde hace un par de años, t&k y Nico Mir, confirmaban la publicación de un álbum, que llevaba un largo tiempo macerándose, junto al beatmaker y productor español, Dabe, un viejo conocido de las grandes máquinas, quién estaría a cargo del sonido.

A primera vista, la formación entusiasma, y confirma las sensaciones que se intuían antes. Además, luego de conocer algunos detalles del trabajo a lo largo de estos meses, con singles como «Urbio» o «I wanna be», este álbum finalmente vio la luz, el 29 de enero de este mismo año.

El disco, llamado «29», se transforma en el rincón ideal para los amantes de este sonido, y logra ejemplificar el groove de los canales de New York, o las viviendas aglomeradas de Europa, víctimas de un apasionante revolución del urbanismo en los 30. El disco genera un soufflé de condimentos que le dieron el sabor a un época entera, todo esto contextualizado claro, en algún barrio de Buenos Aires, con los lenguajes, símbolos y modismos que esto conlleva.

Con el sonido inconfundible de los tambores de una SP, el aporte análogo de Dabe es crucial para que esta obra consiga el aroma que tanto anhelan los heads, mas sabiendo que detrás se encuentran Voyager y Uzetaele, quienes, sin duda, son de los mejores beatmakers de como mínimo, todo el país.

El volver a las máquinas, a las ciencias, a las barras; en un contexto plagado de trill, drumless y demás, describe una identidad personificada en Dabe, quién pone «29» por encima de S.H.U.R.I u otros trabajos anteriores, que ya habían logrado acomodarse en el paladar del oyente, encajando como neblina en farolas y ángulos de hormigón.

Nunca fue fácil pero Dewk (Dabe) concretizó con una solidez que cuesta obtener, la habilidad en el estudiado trabajo de saber cómo y cuando sonar; esto directamente de la mano de un diggin exhaustivo, un compromiso.

Barras

El concepto de las «barras» suele ponerse en tela de juicio cada día más. El castellano y su complejidad lingüística obliga al liricista a abocarse a un estudio profundo en esta materia, sumado a la gran pluralidad y a su vez, especificidad de los códigos que, con el transcurso de este siglo, se transformaron en una necesidad de virtudes, con las que los rapers ‘deberían’ llevarse bien, o bien es algo con lo que siempre es bueno contar.

Todo este rigor de conceptos se puede sentir en «29«, no como una rareza, ya que es sabido de la capacidad en letras de Mati y como rapearlas, pero en este disco se puede encontrar en su barras una disposición diferente en las sílabas, con una cuantificación estricta pero disuelta en su flow, ya sea cayendo sobre un bombo, caja o diferentes espacios. Demostrando así, una cualidad que si bien ya se conocía, varía en cuanto sus anteriores trabajos, o por lo menos se manifiesta con un nivel de exigencia más amplio.

Por otra parte, hace años que Nico Mir estructuraliza las esdrújulas y one two’s, y este álbum no es para nada una excepción, utilizando estos recursos con barras que, adjuntando street knowledge y un buen fraseo, que no esta de mas decir, no suelen usarse tanto en el país, o no con la frecuencia y consistencia que Mati y Mir expusieron en su obra.

Sin olvidar por supuesto, un elemento trascendental para que este proyecto se reafirme con las características anteriormente expresadas, y es que, al escuchar este trabajo, casi naturalmente se filtra en la imaginación una tapa de disco que el artista visual, Carlos Wake Carrera, supo representar de manera exacta.

Con la misma naturalidad que dispone en las líneas de algún dibujo tradi, la tapa de «29«, arrastra esta corriente, y afianza, con un ingrediente mas, pero no menos importante, la intención homogénea mas pura del boom bap que nos gusta, plasmando el arte gráfico como un vivo reflejo musical del disco.

Todos estos componentes sintetizan una tradición no siempre fácil de emular. Estos dos grandes artistas que encontraron en «29» una forma de hacerlo real, tomar el ambiente, con el preciso trabajo que esto implica de una época que se expresa por si sola, pero esta vez con el tinte característico de un barrio latino, de cajas de huevos y dos colectivos a distancia, consigue tomar en sí, una cultura por completo.

 

Escucha «29» acá:

Biggie: I got a Story to tell.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Un rapero que a los 24 años se convirtió en leyenda. Un artista al que le bastaron 2 discos (uno de ellos postumo) para ser reconocido mundialmente como uno de los mejores de la historia. Un halo de misterio que lo rodea desde siempre y que para muchos lo hace ser más grande de lo que realmente es. Un Mc que encierra un talento impresionante a la hora de rimar y que más allá de las teorías conspirativas sigue teniendo la corona de Nueva York en su cabeza. Por si aún no han podido descifrar de quien estamos hablando lo vamos a decir de una vez: Biggie Smalls.

El oriundo de Bed-Stuy tiene una historia atrapante y así lo marcan la cantidad de artículos, reseñas, documentales, etc. que hay detrás de él y de su trunca amistad transformada en rivalidad para con la otra leyenda de la época, Tupac Shakur. El pasado 1 de marzo Netflix cumplió con su promesa y estrenó «Biggie: I got a Story to tell» un documental dirigido por Emmet Malloy y que cuenta con la producción de Violeta Wallace, la mamá de Biggie y de Puffy Combs, su manager y ¿amigo?.

No quiero hablar tanto de la historia de Notorius ya que hay demasiado material, por eso vamos a centrarnos en este gran documental de poquito mas de hora y media de duración que recorre la historia completa de uno de los mejores raperos de la historia y que ha dejado un legado dificil de ignorar. Con material de archivo inédito y una serie de entrevistas a sus allegados, el documental va contando la historia del principio a su abrupto final, haciendo hincapié en su transformación de vendedor de crack a leyenda del rap. De la calle Fulton a todos los escenarios posibles. Una vida y una carrera frenética sesgada por el negocio y ese «entorno» (palabra en boga al día de hoy), que tiene muchísimo para revelar aún.

A lo largo del film podemos observar grabaciones caseras de uno de los mejores amigos de Biggie que casi sin darse cuenta fue quien capto los mejores momentos de una estrella casi fugaz de la cultura Hip Hop. Christopher era un rapero diferente y así lo describen los que estuvieron con él en esos comienzos donde la inestabilidad económica y su tendencia al dinero fácil hacían tambalear su incipiente carrera. Ese proceso, hasta la llegada de Sean Combs y su reciente Bad Boy Entertainment quienes le dieron la confianza de convertirse en un rapero profesional con un futuro prometedor.

Como dije más arriba, la historia de Biggie y ese conflicto armado para facturar millones orquestado por los dos máximos magnates de la industria Hip Hop en ese momento, no es caso de esta nota. «Biggie: I got a Story to tell» es un gran material para pochoclear y ahondar en la historia de un rapero que vale la pena. Que cambió las reglas y que volvió a poner a Nueva York en el centro de la escena.

Biggie pudo haber sido tranquilamente mucho más y su muerte dejo un vacío gigante, que fue mucho más grande aún, sabiendo que 9 meses antes la otra leyenda del rap se había ido a un mejor lugar. Tupac y Biggie, Biggie y Tupac, una era corta pero eterna para todos los amantes de esta cultura.

Un documental digno de ver, que suma y aporta desde una mirada netamente biográfica, sin entrar en demasiadas polémicas. Muchas buenas entrevistas y un sinfín de documentos inéditos hacen de este un gran espacio para conocer más de un artista que dejo una huella imborrable en el Hip Hop. El rey de Brooklyn, el dueño de un flow impresionante, un rapero diferente.

 

 

 

COMPROMISO, ACTITUD E IDENTIDAD: ORION XL.

Por Gian Franco Lisanti – @itnasilnaig

Orión XL se presentó el pasado 2 de abril en Lucille, en el barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. El recital se extendió desde las 20:40 hasta las 22:10 pero estuve allí desde las 18 hasta las 23 pudiendo ver no solo el show sino también los preparativos, la producción del espacio, el protocolo por pandemia, la prueba de sonido y todos los movimientos coordinados que son necesarios para que, durante esa hora y media, la experiencia tanto del público como de las personas sobre el escenario no haya encontrado ni un mínimo contratiempo. Resultó un gran recital que, estoy seguro, superó muchas expectativas.

A las 18 horas debía estar en la puerta de Lucille, para entrar junto con el equipo de Orión, tal como el protocolo por COVID marcaba. Sabía que a las 20 comenzaba el recital así que tenía que hacer tiempo. Antes de que me de cuenta, todos los elementos para el recital se encontraban dentro del teatro. La mesa del DJ, paneles de luces sostenidos por una estructura mínima, y dos pies de micrófono. No había otros elementos. Orión, DJ Santo, el escenario y el público. Nada más, nada menos.

Cerca de las 19:00 comenzaron las pruebas de sonido. Media hora después, la fila para entrar al teatro ya estaba armada. Toda persona que no sea del público debía dejar libres las mesas. Uno era el encargado de hacer cumplir el protocolo y se mostró muy estricto a la hora de hacer valer las reglamentaciones. A las 20:10 comenzó a entrar el público y a pesar del protocolo, a medida que las sillas se fueron ocupando, los barbijos desaparecieron y las birras coparon las mesas. Media hora después, el telón se cerró.

Diez minutos de murmullo, oscuridad e incertidumbre hasta que el host, Sonny, tomó el micrófono y saludó enérgicamente al público. Los primeros en entrar al escenario fueron Prototipo junto a Don Nadie a.k.a. Flaco Braian. Estos raperos platenses presentaron cuatro boombaps muy potentes, de mucha lírica y contenido. Aprovecharon bien el espacio brindado, interpretaron sus temas de manera muy potente y no bajaron el nivel en ningún momento. El público supo valorar a estos artistas aplaudiendo cada tema y despidiéndolos de manera efusiva. Pero es innegable que el plato fuerte todavía no había llegado. 

A las 21:00, Sonny apareció de nuevo y recordó la fecha en la que nos reunimos. Con esa misma energía, el ruido, la ovación y el inevitable contexto político, presentó a Orión, que hizo su entrada por un ascensor en el centro del escenario, vestido de tanguero, y, sin esperar un segundo, comenzó con “Tendencia” y, a continuación, “Factor humano”, adelantos ambos de Ictus. Los aplausos continuaron hasta que comenzó el tercer tema: “Delirante”. El publicó enloqueció pero con el cuarto tema, también de Ictus, decidió cambiar la energía: “Aguaribay”. 

En este momento, la primer sorpresa de la noche. Al finalizar su interpretación, Orión salió del escenario sin avisar, sin decir nada y el telón se cerró. Un minuto de oscuridad y la presentación de Ale y Paz, pareja de bailarines de tango fusión. Lindo momento, coherente con el activismo de Orión por reivindicar lo nacional, la cultura propia. Una coreografía extraña para quienes sólo conocemos la forma clásica del tango pero no por eso menos impresionante, bello. Aplausos y Orión nuevamente.

Entró ahora con ropa menos formal, más urbano, más hip hop. Entró, saludó y al segundo que comenzó la pista le pidió un momento a DJ Santo para ampliar el mensaje sobre los veteranos de Malvinas. Dijo algo que me quedó resonando. De todas formas, no es ninguna noticia. En una visita a un centro de ex-combatientes de La Plata uno de estos le contó a Orión cómo se sentían estos jóvenes soldados en aquel entonces: “Sentían que tenían tres enemigos. El frío, los ingleses y los mismos militares argentinos”. 

El show debía seguir. La quinta canción fue “Hezbolla”. Al finalizarla, invitó a Don Nadie a.k.a. Flaco Braian y ambos rapearon “Don nadie”. Un boombap bien clásico que no pude entender si formará parte o no de Ictus pero es un gran feat, sea o no sea parte de este lanzamiento. Quiero poner un segundo el foco en Braian. En los pocos minutos que tuvo sobre el escenario demostró gran talento. Pensaba mientras lo escuchaba que puede llegar a ser de esos artistas comprometidos con la cultura, que siempre decimos que no tienen el reconocimiento que merecen, por capacidad y trayectoria, y puede ser la oportunidad de dárselo. No lo conocía y después del show me propuse escucharlo. Luego, adelantó Orión su parte del feat con Alika, interpretó acapella “el viejo truco” invitando también al público en el estribillo y cerró el segundo bloque invitando a Under MC y a Emanero al escenario y los tres interpretaron “Espejos enfrentados”. Se cerró el telón nuevamente.

A las 21:45, con una pierna sobre una silla, un micrófono frente a él, la guitarra y un sombrero, Emanuel Gabotto abrió el tercer bloque de la noche. Pura improvisación de raíz Argentina. Recordó a los ex combatientes, saludó a nuestro país y le dedicó unos versos a Orión, resaltando su activismo, compromiso e ideales. Fue un momento muy divertido y a pesar de que el folklore argentino y el mundo del hip hop a simple vista no parezcan muy relacionados, los aplausos cuando se despidió le hicieron saber al payador que su arte fue muy bien recibido. Orión entró por tercera vez al escenario. “Reason n Power” fue la primer canción de este bloque, que empezó muy arriba, prometió energía y cumplió. Continuó con “Sabotaje”. Ya en este momento el teatro estaba lleno de humo, luces, gritos, aplausos, arenga, sonrisas. El anteúltimo tema fue la Toma II del ciclo Fluye en una toma. El teatro se caía. El 24/Siempre, que este octubre cumple seis años, fue la última canción, la número 13. Cuando terminó, miró al público y se retiró. El telón se cerró. Fue fácil pensar en un cuarto bloque pero no sucedió. Salió al minuto con todas las personas que lo acompañaron en el escenario, agradecieron, se despidieron y el telón se cerró definitivamente. 

Nadie pidió más porque Orión lo dió todo. Así como sus acompañantes: DJ Santo, Prototipo, Don Nadie a.k.a. Flaco Braian, les bailarines, Emanero, Under MC y Emanuel Gabotto. Un gran show que la única manija que dejó es la de Ictus

DE TODXS PARA TODXS.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

A nivel arte y cultura se puede afirmar que el Hip Hop se encuentra transitando uno de los mejores momentos de su historia. Buena repercusión, una gran respuesta de audiencia y muchísimos factores externos que han ayudado a esa especie de «explosión»  hip hopper en el país. Pero ¿Qué sucede o cómo se encuentra la cultura nacional a nivel humano? ¿Se respetan los valores que predica la doble H o hay mucho bla bla bla y pocos hechos?

Argentina en general se encuentra viviendo momentos turbulentos, momentos de cambios y de constantes progresos. Con las mujeres como bandera de fuerza y poder de lucha, estamos viviendo a nivel social muchísimas revoluciones que invitan a cambios necesarios. Aborto legal, seguro y gratuito; Una reinvención política con más participación de una juventud que necesita expresarse y la legalización de la marihuana casi aprobada. Cambios, evoluciones que no hacen más que ir mejorando muchas instancias de la convivencia social.

La cultura Hip Hop es sin dudas un motor de transformación importante y así lo ven las autoridades cuando subvencionan programas que tienen al HH como recurso indispensable de cambios. La unión, la revolución artística y ese estilo «punkiano» de autogestión hacen de esta bella cultura un espacio inmenso y que puede cambiar la vida de las personas.

Hace algunos años están sucediendo cosas dentro de la escena nacional que son fruto de años de evolución. También en este caso, las mujeres, han sido bastiones de una lucha que llego para «expulsar» o como se dice ahora «cancelar» a quienes han cometido actos atroces dentro de una movida que lo permitía, pero ya no lo hace. Un movimiento que de ser ultra machista fue cambiando para acoplarse a un mejor presente, expulsando a quienes no sean respetuosos de todos esos inmensos valores que el Hip Hop trae consigo.

Ser Hip Hop no es vestirse de ropas anchas y cadenas, ser Hip Hop es obrar en pos de la unión, respetando a lxs hermanxs y caminando por el carril opuesto de la violencia. No, no estamos en Estados Unidos y nada tiene que importar cuantas películas hollywoodenses existan para mostrar algo que no es (o al menos que no debería ser) así.

Haciendo eco de todo lo expresado, hace unos días sucedió algo que me hizo dar cuenta de que aún estamos lejos de respetar a la cultura y de respetarnos a nosotros mismos como seres humanos. Los problemas y los «sentenciables a expulsión» no quedan solo en violines, abusadores y golpeadores. Soy partidario que la violencia no tiene género y la maldad mucho menos. Existen, caminan y trabajan con el cartel de «activistas» colgado, muchxs rastrerxs, raterxs, ladronxs, irrespetuosxs y oportunistas que aún no han sido descubiertos o peor aún, lo han sido pero el amiguismo fue más.

¿Qué paso? ¿Cuándo? ¿Quiénes? y ¿Dónde? no son datos que resulten trascendentales a esta nota. Porque pasar, pasan cosas todos los días y aunque uno lo quiera, el mundo no se cambia con una columna de opinión, ni con un vídeo. Ni siquiera con un escrache en redes sociales. El mundo se cambia con acciones reales, concretas, tangibles. Nadie es juez, mucho menos policía, pero sí somos humanos y sí pertenecemos a la cultura Hip Hop. Somos parte de algo en común, algo más enorme que una banda, una crew o el fanatismo por un artista, somos parte de un conglomerado de acciones que pueden transformar, un poquito al menos, este país.

Para eso estamos y de eso se trata dejar bien representada la cultura Hip Hop Argentina. No miremos para el costado, no nos desliguemos de las responsabilidades colectivas que tenemos como movimiento. Con buena leche y predisposición siempre se puede mejorar. Hay equivocaciones que invitan a la acción de progresar y cambiar, pero también están las acciones mala leche que merecen decisiones radicales. Dejar bien en alto la escena nacional tiene mucho de ambas.

 

 

 

 

 

KELO KAMADA – «L.E.A.L.» (2020)

Por Franco Salgado – @fraan_salgado

Pese a la situación actual que estamos atravesando por la maldita pandemia, desde flow intentamos seguir bajándote data para que te mantengas al tanto de las joyitas nuevas que están saliendo a la luz, a pesar de que el mundo artístico fue uno de los más golpeados durante este proceso, el rap no paro ni un segundo, todos estos meses pudimos presenciar una variedad de material de primera calidad, ese rap que te llega, que te eriza la piel y te dan ganas de seguir poniéndole play una y otra vez. Sin más, llegó el momento de hablar de en mi opinión, uno de los mejores trabajos que salió durante el complicado 2020. Hablo de “L.E.A.L” el Ep de Kelo Kamada.

Hablamos de un año complicado, dónde el rap no paró ni un segundo a pesar de haber recibido tantos golpes, pero la intro de este disco es muy clara, “El Underground Vive -Detrás del Pastizal hay más Quizás por las prisas no lo Avistas”. Kelo expone durante unos casi 20 minutos, una manera distinta de vivir el rap, desde las técnicas, hasta frases de estar cansado de la vida cotidiana pero siempre llenándola de hip hop.

Antes de seguir profundizando el grandioso trabajo que hizo este artista, vamos a intentar desglosar todo desde el principio y para ello hay que destacar que la producción del disco fue hecha por “Tommy Motín” y las gráficas fueron hechas por un amigo del artista que vive con él, llamado Alejo. Por sobre todas las cosas, me parece muy importante destacar que el 90% de los temas que hay en este disco los grabo el mismo artista desde su casa con su micrófono, todo ello lo explicó en una entrevista con DAMN! y a nivel personal me parece fascinante y muy real que el mismo rapero, pese a la cuarentena y a alguna que otra imposibilidad, se ponga con su micrófono a grabar sus temas.

L.E.A.L.– Arranca con «Doble Ipa», uno de los temas predilectos dicho por el autor, una canción profunda, que habla de lo difícil y complicada que es la vida de un artista que lleva una vida normal, dónde a través de un boom bap en el cual la batería se hace muy presente, nos va rapeando de la manera que sabe Kelo, creando y haciendo técnicas constantes y siguiendo la pista como si no le costara trabajo alguno. Durante «Doble Ipa«deja muy claro que empezó desde abajo, que sin importar las reproducciones siempre fue eficiente y siempre hizo rap del bueno, haciendo referencia a ello deja una frase bastante cierta y polémica que dice “Una barra buena no es un tema y un tema que la pega no es carrera TQM”.

Con una intro donde se escucha un audio de Saje Kamada rompiéndose unas barras con su manera tan versátil de rapear, da el pie para el comienzo del siguiente tema de este trabajo tan bueno. Con unos scratchs y un boombap de fondo, empieza «Kamaleon», un tema en el cual vas a poder escuchar al Kelo que todos queremos y que bancamos, adueñándose de la pista con esas técnicas y esas variaciones de flow que puede meter con tanta facilidad, un MC muy completo que sabe lo que hace con total seguridad, un tema donde no solo deja muy claro es 100% rapero y que se haya en este sonido por sobre todas las cosas, sino que también viene de la vieja escuela y que no necesita comercializarse para seguir sonando.

Con una pista más suave donde el artista logra expresar lo que está sintiendo en la cotidianidad de su vida, donde se ve que el mismo habla tan profundamente y de una manera tan simple lo que puede ser su vivir y pensar, nos quedamos disfrutando “Represa” un tema muy profundo, en el cual vamos a escuchar doble tempo y una manera muy fluida de decir las cosas como son más una manera tan particular y difícil de rapear en donde es imposible no sentirse identificado con esta frase “Esto de estar a mil no es para mí”.

L.E.A.L, es de esos discos que podes escuchar una y otra vez y te vas a seguir sorprendiendo del increíble trabajo que se mandó esta bestia, “MENOS @ y más rioba si? Es mi slogan más horas no rogar feats solo hay odio al gorra gil” nos dice en este temón que se denomina «Atemporal» y dura 3 minutos aproximadamente.

Para ir pisando un poco el final de este viaje auditivo nos encontramos con «Fractal», al igual que en todo el EP se nota que el MC rapea realmente lo que siente y lo que vive, logrando una vibra muy única a la hora de transmitir sus sentimientos en un tema. “Mi vida es la de un joven normal, trabajo y desbordar, queda amor menos mal”, es otra frase a destacar, rompiendo un poco con lo que piensa la gente, el artista con esta frase, deja claro que es una persona común y corriente, que labura, que vive, y que ama realmente a esta cultura.

Finalmente pisamos el final “Túnel”, dónde creo a mi parecer que podemos ver a Kelo en su máxima expresión, dentro de un sonido muy tranquilo y rapeando como él sabe, técniqueando a full, enhebrando todas las palabras de una manera tan perfecta, que algo tan tranquilo se convierte en un final hermoso para los que disfrutan a full el estilo que tiene este artista. «Por resaltar podes sangrar porque sabrás. No te salvas si es pose y no en post de sanar ¿Querés ganar? ¿Qué es ganar? Todo es banal» es la última frase que nos deja este trabajo discográfico de Kelo Kamada.

Para los que no saben, L.E.A.L. tiene un significado, el mismo significa –Libre En Algún Lugar-, nombre secundario del artista a la hora de producir sus beats, del cual también produjo Doble Ipa y Fractal, dos temas que mencionamos anteriormente en este EP. En esta época ya está de moda el querer sonar, pero pocos saben cómo hacerlo, Kelo Kamada indudablemente es uno de ellos, de mi perspectiva, te recomiendo muchísimo que escuches y prestes atención a todo lo que dice esta bestia porque carga con frases muy realistas y muy propias.

 

VOLVIMOS MEJORES QUE AYER, PEORES QUE MAÑANA.

¿Y por qué no? Así arrancamos esta nueva etapa. Con ganas, muchas ganas. Con el hambre renovado y con ese periodismo que nos caracteriza a cuestas. Cambiar no es para cualquiera, dar el salto mucho menos, pero acá estamos, convencidos de todo lo que podemos aportarle a la escena Hip Hop argenta y hacia ello vamos. A veces gateando, a veces caminando y otras al trote, pero nunca jamás dejando de avanzar en pos de un sueño y un objetivo claro.

Revista Flow nació para esto, para poner en sus manos lo mejor que tenemos y soñar así, despiertos y con esta vuelta recargada que pone las teclas humeantes de cada unx de lxs que hacemos Revista Flow hace casi 4 años.

El Hip Hop argentino viene dando pasos enormes y sube escalones como quien ya la tiene clara. Era nuestra obligación ponernos a la altura, y esta vez sin el traje, pero con los pantalones bien puestos, salir a la cancha con los aires renovados y con la pasión de siempre. Sin importar las excusas, los constantes vaivenes del país, importándonos nada más que hacer un buen periodismo de Hip Hop.

Sabemos que ahí están y estamos seguros de donde estamos nosotros. Listos para dar el siguiente paso, para seguir adelante con muchas más preguntas para responder y muchísimo periodismo para dejar en cada una de las notas. Ese periodismo que amamos hacer y que necesitamos como el aire para subsistir.

Son ya casi 4 años de trabajo de campo, de errores y de aciertos. Largos años de un amor inconmensurable por la cultura Hip Hop y desde donde nos proponemos abordarla de un modo diferente. Hay una identidad, una ideología y también hay cambios. Las personas cambian, las posturas cambian y el consenso es una linda forma de volver a hacer de Revista Flow un espacio de discusión, debates y todos esos intercambios que necesitamos todxs para seguir el proceso de crecimiento. El Hip Hop en Argentina creció y es hora de que nosotros también lo hagamos desde nuestro lugar.

No cambiamos pero si nos enfocamos diferente. Somos los mismos pero al mismo tiempo somos distintos. Nos propusimos dar un próximo paso, subir un escalón para ponernos a la altura de las circunstancias. Desde la vereda de siempre, dándole voz al under y desde esas trincheras que aún resisten una moda.

Simplemente gracias por bancar el vuelo, por apoyar cada uno de los momentos y por dejar que Revista Flow llegue a tus retinas.

Aquí vamos de nuevo…

 

Gracias Zambia (@zambiacalavera) & Gerardo Montes de Oca (@gerardomontesdeoca) por estos diseños. 

LO MEJOR DE ESTE 2020 SEGÚN KEVIN DIRIENSO POTER.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

¡Y deee repenteeeee…! (leáse con voz de «Dame 5 pe´ pa comprar ese vi…») estamos en diciembre. Eterno y a la vez no tanto, año 2020, que llegó como quien no quiere la cosa para abofetearnos la cara con la mano abierta. Así, de esos cachetazos que pican y quedan en el recuerdo. Para algunos diciembre es un mes increíble, corto y de armonía. Para otros es la locura desatada del ser humano que corre sin sentido alguno, como si el mundo se acabase y el 1 de enero volviera todo a empezar. Ni lo uno, ni lo otro. Este año, y hago un «All in» de poker con esto, nadie va a brindar «despidiendo» el 2020, todos vamos a darle una patada en el orto a este año raro, inexplicable, caótico, de revelaciones y de cambios que ponen en jaque la salud mental del ser humano en general. En fin, 365 de una incertidumbre nunca jamás antes tan globalizada. Pero así y todo, si hay algo que caracteriza el mes de diciembre son los balances. La vieja y confiable del periodismo moderno hacer balances de tooooodo.

Dentro de esos resúmenes de año, el rap juega un papel predominante. Es que, con o sin aislamiento, el rap no dejo de sonar nunca y eso es motivo de festejo para los que lo elegimos para acompañar nuestra vida día a día. Discos de una calidad asombrosa han visto la luz este año particular. Y aunque no se puedan disfrutar ni presentar en vivo, el Internet nos conecta y hasta en muchos casos ha permitido la presentación virtual por streamming de los mismos. Por eso y para dejar de contextualizar, en esta nota voy a dejar los 5 discos más resonantes del año para nuestro amado rap nacional. Este «ranking» no es la verdad de nadie, simplemente mi visión crítica y personal de lo que fue el año en el rap argentino.

LA YAPA: «Mandale» – Siak.

Uno de los integrantes de una de las bandas más trascendentales de la historia para quien les escribe, Iluminate, edito este año su primer disco solista, y vaya debut. Siak saca a relucir en «Mándale» toda su capacidad lírica en un disco que tiene eso de «estoy rapeando porque me gusta y no me importan ni los números ni nada».

«Mandale» entra en esta lista como ese disco que tenes que escuchar porque se destaca y porque viene de un artista que explora su lado solista desde un lugar sincero y sin ambición. Un rap disfrutable dentro de un disco armónico y lleno de matices, eso es «Mandale», por ende, mandale play una y otra vez.

 

N° 5: «El Rock Está Muerto» – Jai.314.

Interesantísimo álbum de este soldado del West Side. Un disco conceptual altamente productivo e inconformista, dónde Jai apunta directo al hueso. Rítmico, moderno y a la vez no tanto, «El Rock Está Muerto» es de esos discos que dejan algo y a entender por ese concepto del que poco se habla y lo mal que está, Jai logra su cometido.

Segundo laburo discográfico y sin dudas un paso adelante para un artista prometedor. Es para destacar el trabajo de pre producción y el sonido logrado en este disco. Un rap diferente que patea la normalidad del boombap clásico. Bien por Jai que le deja a este 2020 un gran disco de rap made in Argentina.

 

N° 4: «Malas Noticias» – Zonda.

Si queres rap clásico, si queres mover el cuello en todo el momento, si queres escuchar barras con sentido, este disco es la respuesta. Zonda logra durante este mixtape llevarte de viaje por todos los recovecos magníficos de su rap. Un trabajo autogestivo y largo, como corresponde, de esos para sentarte con tiempo y que te acompaña con un rap de calidad. Ser underground es mantener una esencia viva y Zonda lo logra.

«Malas Noticias» te pasea por diversos estados pero nunca jamás te aleja del rap propiamente dicho.Un material con mucho sudor y mucho corazón que debe y tiene que sonar a todo volumen en tus dispositivos.

 

N° 3: «Kundo Atahualpa» – Kundo.

Cuantas veces nos hemos rasgado las vestiduras pidiéndole al rap argentino una identidad. Cansados de escuchar artistas que nacieron acá, rimar como si vivieran en Centroamérica o usar jergas totalmente ajenas a nosotros mismos. Bueno todo lo contrario es lo que hizo Kundo y con su álbum publicado el primer día de este año logro meterse de lleno en este listado. Obvio y lo vuelvo aclarar, esta no es la verdad de nadie, simplemente mi opinión en base a mis gustos.

Kundo logra con este trabajo en homenaje a un artista imprescindible de nuestra cultura popular, Atahualpa Yupanki, meterse de lleno en el folklore para desatar un rap impresionante. Un disco que sin dudas tiene un ADN argentino desde el primero hasta el último tema y que se convierte en una pieza digna de admirar para usarla de ejemplo a la hora de buscar una identidad propia en el rap argento. Identidad que para quien les escribe aún no tiene.

Con rimas picantes y ese sonido distintivo Kundo logra por alrededor de 20 minutos empaparte del rap más argento que hay. Folklore y rap, dos ritmos tan lejanos como cercanos. Rapero y payador unidos en un solo concepto que hace de Kundo Atahualpa uno de los discos sobresalientes de este 2020.

 

N° 2: «Sempiterno» – Sexto Zen

Pffff. Cuesta expresar en pocos párrafos lo que este disco es. Sempiterno es un concepto en sí mismo y un disco que no podes dejar pasar. En este caso, Sexto Zen nos regala un trabajo magnífico, de esos que marcan un estilo y un cambio. Casi una hora de rap en estado puro con métricas, flow y unas barras impresionantes.

En su correspondiente reseña aclaro que es un disco complicado, donde lo simple no tiene lugar y es por eso que debe ser escuchado con atención, dedicándole tiempo y comprensión. Sin dudas un trabajo exquisito que marca un crecimiento en el rap argentino. En épocas de singles y de discos cortos, Sempiterno es un baldazo de frescura. Un diez de principio a fin.

 

N° 1: «Vi&Gi» – Rayo aka Big Buda.

Una joya, un diamante. Un antes y un después. La realidad más sobresaliente del rap argentino de este 2020. Desde mi primer escuchada, me enamoré de este material que salio desde El Roble Estudio allá por marzo. Podes leer la reseña para conocer mis opiniones, ya que acá intentaré ser escueto.

Vi&Gi tiene todo y más también. Es un trabajo conceptual perfecto en sonido, en barras, en orden, en todo. Este es el segundo álbum de Rayo y a mi humilde entender es el Mc que más ha progresado de un disco a otro, con una madurez musical propia de quien entiende por donde va la cosa. Un disco de poquito más de media hora que te da una piña tras otra con ese flow tan particular y bien utilizado por el Mc de Fiorito que rapea como si todos sus tracks fueran sus últimos. Rayo dejo todo en este disco y aparte de música, Vi&Gi viene acompañado de una magia, de una esencia difícil de describir.

Si de verdad te gusta el rap, este disco es una de las joyas históricas que tiene nuestro país en el género. Un álbum que va a perdurar en el tiempo y que deja la vara altísima. Si me preguntan, y si no también, creo que «Si Supiera» junto a Lola Membrillo de Perotá Chingo es el track del año y de existir los premios anuales al Hip Hop se llevaría varios galardones.

El puesto número uno es para Rayo y su Vi&Gi, desde el instante que escuche el disco porque superarlo, para este humilde servidor será muy difícil.

 

 

 

 

 

 

 

LA SOLIDARIDAD Y EL RAP VUELVEN A SONAR FUERTE… Y EN VIVO.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

El 2020 se va despidiendo, de a poco vamos entrando en la recta final de un año que nos cambió (¿Para siempre?) y que sin dudas dejo una materia pendiente: los eventos y los recitales. Pero antes de irse y para no despedirse de manera abrupta, van volviendo los eventos, de a poco y al aire libre, pero vuelven. Y tanto Revista Flow como los amantes del rap, festejamos.

La cultura Hip Hop es enorme en esencia y la solidaridad es una de las mejores cosas que aporta el doble h. Así y para marcar esa tendencia de dar sin esperar nada a cambio es que se gestan en Buenos Aires dos eventos para que te agendes y puedas ir, después de meses, a escuchar un poco de buen rap.

Para empezar, el próximo sábado 19 de diciembre desde las 16 hs. hay «Fiesta en Ombú» y con un objetivo solidario. El evento es al aire libre y la entrada es nada más y nada menos que un juguete para repartir entre todxs lxs niñxs del merendero «Gracias a los Amigos».

El rap es una figura indiscutible del evento ya que varixs artistas se van a estar presentando durante la jornada que tendrá lugar en Ombú 5400 (entre Chiclana y Alberti), en La Tablada, Provincia de Buenos Aires. Niño Viejo, Poco Serio, Dario y la Gira, Rolo, Leelson, Esotérico, Ruso, Losa y Lowis, Al Sala Bo, FZK, Tonchi, Dirty Glass y Silver; le pondrán ritmo a la tarde para elevar el erre a pe por doquier y de esa manera aportar para que lxs chicxs del merendero tengan una mejor navidad.

Ya lo sabes, sábado 19 de diciembre desde las 16 hs. en Ombú al 5400 (entre Chiclana y Alberti) suena fuerte el rap al ritmo de la solidaridad con «Fiesta en Ombú». 

Pero lejos de terminar ahí, el Hip Hop nos sigue dando motivos para decir que es una cultura maravillosa y que va repleta de valores por todos lados. Por eso, el domingo 20 de diciembre desde las 10 de la mañana, la solidaridad y la fiesta se trasladan al barrio porteño de Mataderos, más precisamente a Pasaje Yrupé y Andalgalá para «Dos P3sos El Festival».

Durante todo  el evento que también será al aire libre, podrás encontrar rap de la mano de bandas en vivo, graffiti, breakdance, dj´s, feria y una sorpresa en vivo que dará que hablar. ¿La entrada? Un alimento no perecedero destinado al comedor «Los Pibes de Da Vinci«.

El Hip Hop no para y luego de meses se puede volver a disfrutar de un evento, de compartir un momento con amigxs y de descubrir artistas que con sus rimas van a inundar de rap este fin de semana.

 

«Rap de Acá»: Llegamos.

Por Gian Franco Lisanti – @itnasilnaig

Rap de Acá es una lectura absolutamente necesaria para toda aquella persona que crea que en el Hip Hop se pueden encontrar salidas a los problemas en los que todos los días nos encerramos más y más. Una síntesis excelente de la génesis del movimiento en Argentina junto a un esbozo de explicación social que nos sitúa en un panorama mucho mayor que una simple enumeración de figuras, hechos y grupos. También por esto Rap de Acá nos permite saber por qué el Hip Hop argentino es mucho más que una influencia cultural yankee que se pegó.

A pesar de ser un trabajo con rigurosidad académica, investigaciones profundas y una gran cantidad de información, se trata es una lectura liviana. Se lee rápido y de manera muy ágil. No aburre en ningún momento y al terminarlo la necesidad de más es fuerte. Martín Biaggini logro repartir en 4 tomos cortos y baratos -al menos el primero, que es el único que se encuentra a la venta por ahora- reunir una cantidad inimaginable de datos, que todavía no se había logrado en Argentina, y construir una narrativa atrapante, que incluye voces directas de bboys, bgirls, mcs, djs así como anécdotas, e imágenes.

Rap de Acá tiene dos decisiones correctas. La primera es hacer cuatro tomos en vez de uno. La manija del saber se extiende y permite una lectura como cuando se come con ganas y terminas rápido pero satisfecho. Además, hacer un solo trabajo con tanta información no hubiera resultado en algo legible y placentero.  La segunda decisión correcta es integrar una explicación histórica y local, sin irse a. Si hay algo que considere cien por ciento Hip Hop es la búsqueda por entender de dónde y por qué surge cada canción, cada grupo, cada tag o cada sample. O acaso, ¿Quién no conoce el mito de origen en Sedwick Avenue?

El hip hop es conocimiento, una de las mil cosas que lo constituyen, y por esto mi consejo, que contiene también un deseo, una esperanza, es que hay que empezar a prestarle más atención a cada intento de sistematizar las cuestiones que constituyen esta cultura. Si creemos que en el HH puede haber soluciones a problemas sociales, esta es la única manera de cortar la continúa generación de simples consumidores, que le digan Rap a cualquiera que rapea con ropa ancha y mala cara, que le digan Mc a cualquiera que pueda gritar con un punchline, vaciando de contenido una cultura que es esencialmente política. Y las soluciones se crean a partir de ideas, opiniones y deseos. Saber de dónde venimos aclara el camino pero no nos dice a dónde vamos. Lo averiguamos en la discusión, no en la simple queja, y es en la discusión que aprendemos qué es el rap, qué el HH, y qué no lo es. «Rap de Acá» está pidiendo la palabra en la discusión y es una voz que deberíamos considerar.

Podes leer «Rap De Acá» de manera online y gratuita en la plataforma Leer en Casa impulsada por el Ministerio de Cultura, ingresando a (leerencasa.educacion.gob.ar).Para más info y para conocer puntos de venta hace click acá

«LA EVOLUCIÓN DEL FLOW», una pieza invaluable de la cultura argentina.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

En Argentina la cuarentena se hace sentir. Pese a que hace algunos días pasamos del aislamiento al distanciamiento, dando por finalizada esa etapa de encierro, los 9 meses que duró se convirtieron en una montaña rusa de sensaciones. Fue allá, por el comienzo, en un hoy lejano mes de abril, que le escribí a Juan Data para preguntarle algo muy puntual acerca del periodismo rapero que nos envuelve y nos conecta. Humilde y siempre bien predispuesto, este colega que nos marcó el paso a todos los que vinimos luego, me revelaría en el marco de aquella conversación el comienzo de un proyecto que hoy es realidad y que hace días termine de devorar. Porque sí, señoras y señores, La Evolución del Flow dejo de ser proyecto para convertirse en una realidad asombrosa, una más de este 2020 que no paro de sorprendernos.

Ahora bien, “¿Qué es la Evolución del Flow y por qué es tan relevante?” se estarán preguntando. La Evolución del Flow es el libro de Juan Data, publicado en noviembre por Walden Editora que narra desde una perspectiva actual la historia del mítico fanzine “Moshpit Posse” editado y publicado por La Turma Producciones entre 1996 y 1999. Para los locos como yo, este tipo de acontecimientos tienen una importancia inmensa en la historia del Hip Hop Argentino y en este caso Juan, es quién casi de casualidad se encontró con la necesidad y la responsabilidad de llevar a sus espaldas la difícil tarea de obrar de periodista de Hip Hop, aún cuando en Argentina pocos sabían de que se trataba todo esto.

El libro es una obra majestuosa de más de 400 páginas que te introducen de lleno y más de dos décadas después en el epicentro del surgimiento de un boom que pocos entendían y que ni siquiera en ese momento se podía prever que llegaría a ser lo que es. Con una narrativa impresionante Juan nos va relatando con una visión actual, los hechos que acontecieron la creación del fanzine y todas las historias relevantes que fueron condimentando, construyendo y dándole color al Hip Hop Nacional.

No es fácil, porque pasaron muchos años y porque Juan se “desconecto” de la escena nacional a mediados del 2001 cuando su rumbo periodístico lo hizo desembarcar en Estados Unidos. Desde allí y varios años después empezó a escribir esta retrospectiva de Moshpit Posse. Como dije Juan fue el primer periodista argentino especializado en la materia y su compromiso con la cultura Hip Hop quedó marcada a fuego desde aquella gloriosa y no tanto década del 90. El relato es cronológico pero presenta saltos temporales y va jugando con el presente y el recuerdo de una manera espectacular. La Evolución del Flow parece ser el cierre de una etapa que costó terminar y que tal como el autor lo dijo en diversas entrevistas, fue el «motivo para releer todo su historial periodístico que hasta la escritura del libro no había podido ni había querido leer».

El material se divide en 16 “capítulos” que datan del “prefacio” donde Juan nos cuenta sus intenciones al narrar esta historia, que en definitiva es la suya. La “introducción” dónde a través de diversos puntos de vista nos relata la historia “pre Moshpit” con todos los acontecimientos que lo fueron llevando a convertirse en periodista de Hip Hop. Luego y con una decisión, a mi modo de ver, acertadísima, el cuerpo del libro recorre todos los números del Fanzine desde su #0 hasta su último ejemplar editado el #12. Y hete aquí lo maravilloso y lo que diferencia a este libro de un simple ejemplar de colección. La Evolución del Flow no es una colección especial del Fanzine sino que es un repaso, dónde desde su actual Oakland, California, el autor nos pone en contexto sobre lo que iba sucediendo número a número con anécdotas, historias y durante esa contextualización asume errores y aciertos de un modo certero y por demás muy informativo para aquellxs que no vivimos esa época. Para terminar, Juan elige para el epilogo la etapa “Después de Moshpit”, dónde nos cuenta todo lo acontecido en la etapa post fanzine y todo lo que eso significó. El último tramo del relato Juan se lo guarda para sus conclusiones, las repercusiones y los mea culpas, una decisión que me sorprende gratamente.

La Evolución del Flow es un libro necesario, esperado y que deja una huella para lo que viene. Nadie mejor que Juan Data para contar a través de su visión y de su pluma o tal vez su teclado, todo lo que se vivió durante los agitados 90. Durante el libro podemos comprobar varias cosas pero quiero destacar y elijo un proverbio inglés para hacerlo, que «cuanto más cambian las cosas más permanecen igual». Todo lo que cuenta Juan, todos esos vicios instalados en la cultura Hip Hop casi desde sus comienzos siguen existiendo, maquillados por los cambios tecnológicos, pero están ahí. La desunión y la constante guerra de egos está ahí y le sigue haciendo tanto mal a la escena nacional como durante aquellos años. Todxs lxs amantes del Hip Hop esperamos con la ñata pegada al vidrio que sea «EL» año, pero ese estallido nunca llega. Porque seamos sinceros, si sacamos el trap y el freestyle, son contados con los dedos de la mano lxs artistas que viven de su arte.

Lo más interesante de este material es que revive una historia y la contextualiza a la perfección. Juan Data sabe y entiende de lo que habla, en este caso escribe y su melomanía, esa que lo lleva a tener entre dos mil y tres mil vinilos en su «Daticueba», se ve impregnada en cada párrafo de este libro. La Evolución del Flow es un todo, es un material completísimo que informa, revive, recuerda, enseña y abre una puerta enorme para quienes se acercan obnubilados al Hip Hop. Y aunque no quiera sonar repetitivo, libros como este, como el de Martin Biaggini «Rap de Acá», son imprescindibles para aportarle a nuestra valiosa cultura nacional un sustento físico de información verídica sobre lo que vino antes de las conocidas batallas. Si bien su intención nunca es y queda demostrado que este libro tenga le mote de «la verdad», Juan conoce como nadie lo que se vivió en la gestación de la cultura. Recorrió a través de su Fanzine muchos tópicos, artistas y en su intento de hacer periodismo impulso a tantos otrxs a vivir la cultura.

Un material de culto que si bien no tiene ni un mes en circulación, deja una marca imborrable en la historia del Hip Hop en Argentina, algo en lo que Juan ya es un experto. Te recomiendo mucho este libro porque no solo es para los entendidos de Hip Hop, es un material que recorre desde una perspectiva personal una época con todo lo que eso significa. Una escritura simple, entretenida, llevadera. La Evolución del Flow lo tiene todo: Historias, anécdotas, criticas, opiniones, mea culpas, información. Y nunca deja de ser un libro que puede ser leído de pe a pa por alguien totalmente ajeno a la cultura. Otro logro de Juan.

De más esta decir lo agradecidos que estamos quienes valoramos laburos de este tipo con Walden Editora que se la jugó por este proyecto y puso manos a la obra para que en tiempo record, La Evolución del Flow sea una de las realidades más brillantes de este año muy positivo para el Hip Hop argentino. Si aún no lo tenes y tenes ciertas dudas al respecto, tirate a la pileta porque lo que sobra es agua. Un libro imperdible.

El libro lo podés conseguir en varias librerias de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Si sos del interior podés ingresar en la redes de Walden Editora (@waldeneditora) para conocer las posibilidades de envío.

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