Críticos vs Haters; Haters vs objetividad.

De un tiempo a esta parte ser crítico se transformó en algo difícil. Dentro de un contexto lógico, criticar algo, es una práctica habitual del ser humano promedio. Así como las recibimos, las hacemos y no está mal. Repito, criticar es algo habitual. Pero cuando se rompe la brecha entre lo constructivo y lo destructivo, de qué lado estamos. ¿Cuando pasamos de ser críticos a ser “haters”?

La palabra “hater” en tiempos modernos es un vocablo recurrente entre jóvenes y no tanto. Dentro del mundo del rap el término hater va dedicado a todo aquel que critique algo con alevosía y que muchas veces pierda la objetividad en su crítica. En simples palabras una persona es hater cuando su “opinión” tiene cierta envidia y basan las mismas en comentarios ofensivos, burlescos y hasta violentos.

Como cada cosa que pasa internet lo masifica y en este caso, el término hater, se agiganta en cada interacción 2.0. Por estos días es complicado tamizar las opiniones y las criticas. Aquellos que pensamos distinto a veces dudamos en opinar sobre algún asunto, porque así como los haters pierden la objetividad, del otro lado del mostrador también y tildan de “odiador” a cualquiera que alce la voz para emitir una opinión o comentario.

Entonces es difícil opinar y es más difícil soportar las opiniones cuando revisten un carácter no constructivo. Por estos tiempos sucede muchísimo y traigo el ejemplo de Duki. El pibe la está rompiendo, no importan las razones, no importan las circunstancias. Duki y su música están logrando cosas impresionantes. Hay quienes dicen que nada tiene que ver con el rap y la verdad es que puede ser. No obstante no hay que olvidarse de donde salió y el trabajo que habrá costado este reconocimiento. Se puede criticar su música, su poesía (¿?) o sus formas arriba de un escenario pero mezclar una opinión sobre todas esas temáticas con una crítica desmedida no tiene sentido. No suma.

Al fin y al cabo, puede no gustarte lo que hace pero “odiarlo” porque la está pegando no tiene sentido, simplemente, porque va a seguir haciéndolo mientras exista un público del otro lado que lo consuma. Su éxito es innegable pero no es inexplicable como muchos piensan.  Trabajo y una notable capacidad de “aprovechar” el momento hacen de Duki el artista más destacado de la actualidad. ¿Es rapero? Si yo respondo esa pregunta diría no, pero esa sería mi opinión y acá lo importante es que su repercusión retroalimenta el consumo de rap o trap en nuestro país.

Si tenemos que calificar al trap, hay quienes dicen que forma parte del hip hop y hay otros tantos y yo me incluyo en este grupo, que pensamos que no. Pero el rap y sobre todo el hip hop no tiene estructuras y es una cultura que nació y espero muera sin prejuicios, entonces, podemos decir que el trap es un género musical que la está rompiendo a nivel mundial y que utiliza rimas dentro de su ritmo fresco y pegadizo. Puede gustarte o no gustarte pero es innegable que hoy en día manda en la escena y eso merece respeto. Criticas infinitas pero siempre con respeto.

Volviendo al  tema central de esta columna, considero que el hater no tiene la capacidad necesaria para realizar una crítica y que el Freestyle tuvo y tiene muchísimo que ver en el crecimiento de este fenómeno, sobre todo en las redes sociales. Lamentablemente la moda contamino muchísimo la cultura y es tiempo de sanar muchos conceptos que cambiaron para mal dentro del hip hop. La critica si es sana y en buena fe es tan necesaria como aceptable. Pero si no lo es, se transforma en un causante de violencia, bullying y todo ese tipo de cosas a las cuales el verdadero hip hop se enfrenta y repudia.

Ya son varios los Mc´s, freestylers y demás personalidades destacadas de la escena nacional que se pronuncian contra las batallas. Y no lo hacen contra la disciplina sino contra esa moda que fue generando una “invasión” de chicos que poco entienden de lo que realmente se trata todo esto y basan su atención en las disputas con insultos sin sentido de un lado al otro.

Digo entonces, la crítica constructiva sirve para seguir sumando, para continuar este crecimiento ascendente que vivimos por estos años. Por menos teclados y comentarios ofensivos y más información, más unión y sobre todo por más respeto. El hip hop es de todos, para todos y debemos cuidarlo.

Por Kevin Dirienso Poter

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