EL HIP HOP LLEGÓ AL TEATRO DE LA MANO DE «EL ARREBATO».

Por Gian Franco Lisanti – @itnasilnaig

Dentro del género teatro, nos encontramos con los musicales. Lógicamente, en los musicales, puede predominar cualquier género musical, valga la redundancia. En mi mínimo conocimiento del teatro, los musicales en donde el rap predomine, al menos en Argentina, son pocos. Poquísimos diría. Bueno,“El arrebato”, es uno de ellos y por eso hablaremos de eso en esta nota.

Durante el mes de febrero, en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires, en el teatro independiente El Método Kairos, se presentó este musical. El equipo creativo de la obra está compuesto por Emiliano Dionisi (director teatral), Martín Rodríguez (música), Juan Martín Delgado y Maia Delgado (dirección y coreografía). De estas personas, ninguno es propiamente dicho de «la movida del hip hop», entonces: ¿Cómo hacer un musical de hip hop sin estar ahí? ¿De dónde salen las ideas sobre el contexto y valores sin estar en la movida?.

Vale aclarar que los actores y las actrices, a excepción de uno de ellos, son bboys y bgirls, algunxs con estudios en danza más generales, otrxs con más trayectoria en el hip hop. Dentro de ese grupo encontramos raperos, referentes de la movida del break, y una beatboxer y productora. De todas formas, aunque intérpretes de la idea, no son los generadores de la misma, y ahí está la magia. Otro punto que no me parece irrelevante es que, excepto uno de los actores, lxs demás fueron escogidxs en castings organizados a través del programa “Arte en Barrios” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en donde el equipo creativo de la obra evaluó a quienes se presentaban en base a sus capacidades para la actuación y el break dance.

Volviendo a las preguntas. La idea original de la obra es de Angélica Villagomez, B-Girl del Barrio 20, Villa Lugano. El elenco está compuesto por 2 pibas y 6 pibes. Una de ellas abre la obra. “No elegis donde nacés”. El discurso de la protagonista nos sitúa en la realidad de este grupo en donde lo único que eligen -que tienen la posibilidad de elegir pero no siempre la libertad de hacerlo- es lo que sienten. Lo que hacen se ve condicionado por la salida de la villa, por conseguir cosas mejores. Y la villa no colabora con los sueños materialistas. Y en este camino, ella tiene un hijo. Una joven con un embarazo no deseado y un padre que no aparece, ¡qué noticia!. Los lazos comunitarios que crían al pibe mientras ella trabaja gran parte del día y vuelve recién cuando Mateo duerme. El pibe que comienza a salir a la calle. Trabaja en trenes con un amigo de la madre, conoce a Ezequiel, el pibe de la libretita y la “poesía cantada”, y también conoce a los fisuras, a los pibes zombies. Mateo elige: el dinero fácil, ese que le ofrece el cabeza del grupo de “pirañas”, en donde encuentra a los pibitos fisuras, a los zombies. Y así se va la obra, entre la preocupación de la madre, el barrio detrás de él, preocupada ella, y el que le ofrece los trabajos. En una continua batalla en la que Mateo, un personaje que no está actuado pero personifica la obra, va y viene entre los “laburitos” y Ezequiel.

Es de esperar que la obra avance por números musicales. Es un musical a fin de cuentas. Lo que me pareció novedoso es que en no todos la música salía de los parlantes del teatro. En varios, domina el silencio de la sala un beat de lxs pibxs y un rap o una batalla 4×4. E igual, la historia sería fácilmente narrable sin el hip hop. Pienso que son dos razones las que pueden explicar el enfoque desde el hip hop: uno, el rap está de moda y la obra se da en el marco de un festival internacional de teatro organizado por el estado de la ciudad, que promueve en su discurso pluricultural las manifestaciones «alternativas»; dos, los valores del hip hop, al arraigarse desde la raíz en la historia, intensifica las emociones que de por sí genera y logra la interpelación directa. Ya sabemos que en la villa no sólo hay drogas y violencia. Me arriesgaría a decir que es lo menos, pero aún así domina. Por debajo de este régimen, lxs vecinxs encargadxs de hacer crecer a lxs pibxs en un ambiente en donde la desigualdad no lxs violente sino que lxs potencie. Lazos de solidaridad que hacen «habitable» un lugar donde nadie merecería vivir. Lo material en este contexto se vuelve secundario, donde los vínculos y la atención permiten reconocerse como persona más allá de lo que digan y usen las gentes de afuera de la villa. El arte, en realidad, la conciencia del potencial transformador del arte, y no simplemente pintar paredes con bonitos colores, habilita la humanidad de sujetxs que minuto a minuto son excluidxs, desde el mínimo hecho espacial.

El hip hop, como la puesta en acción, sea con palabras rimadas, bailes no convencionales o música hechas de otras músicas, de la vida cotidiana que nadie muestra, apropiándose del arte convencional. Porque, pongámonos de acuerdo, el hip hop nace de manera ,contrahegemónica. Que hoy sea un producto es otro tema. Pero las raíces del hip hop son contestarías a un sistema de exclusión, racista y clasista. En “El arrebato”, el hip hop se actúa considerando eso, a pesar de haber sido embalado por la industria teatral del estado que reproduce el mismo sistema (de maneras más invisibles que en los ´70).

En pocas palabras, estar ahí, dentro de la sala, con esos personajes, esas actrices y actores y esa historia, es un momento de inmersión completa en una realidad que, la mayoría de quienes estuvimos ese día ahí, nunca viviremos. Es una obra que nos permite vivir otra realidad, con momento en los que rapean mirándote a los ojos, rompiendo la cuarta pared, recordándote que vos, todos los días, ignoras, activamente,parte de la vida. Vos sabes que son actores, que son actrices y que eso es todo un juego pero que te recuerden que tu vida está plagada de ventajas que muchísima gente todavía no tiene, te incomoda, y ahí está lo fuerte de la obra. No salís siendo la misma persona. Capaz sólo reafirmas lo que pensabas, o capaz te cayó de verdad la ficha, pero después de “El Arrebato” te acordas que dentro de esos lugares que te parecen tan ajenos, como son las villas, viven personas con tus mismos problemas, con tus mismos deseos.

Para más informacion sobre esta obra hace click @elarrebato_ok

 

Deja un comentario