EL MIEDO A NO PERTENECER.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

La tarde huele a primavera y los árboles resaltan lo verdoso del verano. Hace calor, Buenos Aires hierve y todxs parecen locxs buscando ese portal hacia un lugar fresco, de resguardo momentáneo. Estamos en pleno 2020 y la palabra Hip Hop está en boga. Todxs parecieran entenderlo, vivirlo y ¿modelarlo?.

Suelo pensar que todo esto tiene un buen fin, que esta hiper repercusión ayuda a quienes realmente sienten la cultura bien adentro, pero me rehusó a creer que eso algún día pasará. Desde siempre la doble H forjó un estilo, marcó a varias generaciones y transformó la vida de algunas otras y eso se nota. La moda Hip Hop con sus accesorios y vicisitudes ha logrado incrustar en la generación actual una forma de… pertenecer. Quienes estén leyendo esto tal vez no entiendan nada pero creanme tiene un fin.

El bullying, las redes sociales, lxs haters, la grieta y todos esos términos y acciones actuales han tenido muchas consecuencias y creo que el miedo a no pertenecer fue una de las peores. El porque es bastante simple y ya lo decía Spinetta cuando entonaba «las almas repudian todo encierro«, el temor a no ser parte de un grupo, el de no encajar y el de no formar parte de ese o esos estereotipos formados por las industrias y las modas han logrado mimetizar a las masas. En este caso son lxs preadolescentes, adolescentes y adultxs jóvenes loa que quedaron en el medio de esa maroma de informacion y desinformacion. Así uno cae en las redes y tal vez traiciona su alma por ser parte y no hay peor acto cobarde y violento que ir contra tus valores.

A que voy: a que veo, escucho y leo muchxs artistas que cantan cosas que no viven, que no sienten y que seguramente no cantarían si no fuese por la moda, por lo que pega y por lo que «es cool». ¿»Cool»?, me deschave solo. Los eventos se llenan de gente que es una fotocopia, que visten de forma parigual, que cantan de una manera uniforme. Las letras reflejan un dejo de «escribo lo primero que viene» y así la música pierde la magia, el rap pierde: El sentido, la identidad y sobre todo el fin. Defender la cultura es ir contra eso, aunque me tilden de hater y un montón de cosas que no tienen ningún sentido para mi. Soy crítico porque quiero al Hip Hop y porque mi deseo es que se mantenga lo más «puro» posible, lejos de las «batallas de rap» en publicidades de ¡JUGO EN POLVO! y más cerca de eventos a beneficio, metidos en los barrios y laburando en pos de la cultura, no de la moda.

Géneros son géneros y modas son modas, pero la música se hace con el corazón, diciendo lo que uno siente, vive o al menos reflejando su realidad. Estoy seguro que esa realidad, en nenxs de 15, 16, 17 años, lejos está, de ser una vida pandilleril del South Central de LA. Evidentemente la falta de personalidad y ese miedo a «no pertenecer» vaya a saber a que, ha minado la cultura de chicxs mimetizados en un estilo tanto en la forma de vestir como en la forma de rapear. Esas letras llenas de nada y carentes de un mensaje claro y esa tendencia de ir por la fácil, por la autopista de la fama mentirosa convirtió al Hip Hop en una vidriera de algo que no es. «Es duro mi rival porque es todo siendo nada» dice Fianru en «Personal» y con esa barra gráfico la agotadora lucha que presenta estar de este lado de la barra, soportando un caudal de gente que piensa saber y no hay peor idiota que el que se cree sabio.

Ya lo decía KRS-One «Hip Hop significa movimiento consciente o colectivo» y en esta era digital muchxs parecen interpretarlo desde un lugar muy errático y que contamina. Es ese miedo a no pertenecer el que nos hace cada día más superficiales, es ese pánico a quedar a un costado el que hace que informarse sea de gil/a y que la importancia se encuentre en ser unx más de la manada a cualquier precio. El Hip Hop no es eso y valga la aclaración va más allá de una manera de vestir, la doble h es un estilo de vida, una forma de interpretar las situaciones y de compartir. Una manera de pensar, de sentir y de transmitir esos conceptos que tiene incrustados en su esencia. Yo al menos, así lo siento y así lo creo. ¿Y vos?.

 

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