EL NUEVO ROCK AND ROLL.

Por Marcos «Shakya» Raijer – @shakya.young.shakur

Es innegable el hecho de que los frentes que más contribuyeron a la autorreflexión y reconstrucción de aspectos culturales establecidos, fueron y son los artísticos. El arte se encargó de musicalizar movimientos masivos, de darle color y simbología a los avances del ser humano.

Los jóvenes del mundo nos enfrentamos con una sociedad que nos dice que “acepta” las diversidades. Con un status quo que pretende borrar con el codo todo contexto histórico. El enemigo es más invisible que nunca, exceptuando las mujeres asesinadas y desaparecidas por hombres, y las y los chicos asesinados y desaparecidos por policías y gendarmes.

¿Por qué es más invisible que nunca?

Las generaciones pasadas tuvieron que enfrentarse a desmedidas polarizaciones, a claras, clásicas visualizaciones de la enemistad.

Podemos hablar por ejemplo del evidente racismo en la política norteamericana, olla que finalmente destapó un hervor de 400 años de violencia histórica. Podemos nombrar dentro de ese mismo contexto la guerra de Vietnam. Quienes estaban a favor de enviar jóvenes a masacrarse por intereses económicos ajenos a los soldados. Qué mayor ejemplificación de una persona políticamente alienada que un soldado.

El punto es que, frente a una evidente y violenta opresión física, institucional, cultural, social e histórica, los jóvenes de las generaciones pasadas, desde los 60s a los 90s, tuvieron que lidiar con la expresión de su libertad, despegarse de un molde violenta y directamente impuesto por la sociedad. si hay una época que defina la frase “Para saber quién sos debes encontrar qué es lo que no sos” fueron especialmente los 60s y los 70s, donde quienes se rebelaban contra lo socialmente impuesto sabían que arriesgaban su vida, sabían que enfrentaban al poder, y en contraposición con la música a partir del 2000, su éxito era una influencia directa de ese enfrentamiento.

En los 90s se empieza a abrir la grieta cultural, porque podemos ver personajes revolucionarios como 2pac, Chuck D, Gurú, Rakim, y otros que nada querían saber con expresar un mensaje contundente de autoconcienciación. Ambas corrientes con muchísimo éxito.

Creo yo que el Hip Hop se termina globalizando por un error del poder de turno. La cancelación funcionaba muy bien en las décadas anteriores a los 90s, pero la cultura Hip Hop vino al mundo a transgredir lo políticamente correcto, y como dijo Eazy E, la misma publicidad que pretendió manchar el movimiento, fue buena publicidad. Fue excelente porque impulsó a nivel masivo el consumo de Rap.

Al día de hoy está todo muy borroso. La cultura de la cancelación viene a despojarnos de la expresión genuina de nuestra libertad, porque justamente su propósito es ahorrar todo el proceso que le lleva a uno como individuo el hecho de reflexionar sobre las estructuras sociales y los aspectos de aquellas que uno mismo reproduce. Es esto lo que le brinda la autenticidad al desarrollo de las nuevas formas de pensar. La cancelación viene a acusar con el dedo, a hacer lo que toda institución violenta viene haciendo hace añares: Convertir toda evidencia de ignorancia, de violencia, de injusticia en un hecho aislado. X es racista. Y es Macho. Mientras alcemos la voz para sostenernos ajenos a X e Y, estamos haciendo un bien social.

La cultura de la cancelación junto con la censura de la sobreinformación, son los 2 principales sujetos encargados de ralentizar el progreso natural de la sociedad. Tomemos por ejemplo la violencia de género y los femicidios. La Cultura de la cancelación se encarga de que tomemos por hecho aislado al varón asesino, sin recurrir al trasfondo cultural simplemente lo cancelamos y lo escrachamos. Esto no influye en los procesos judiciales, los cuales la mayoría no terminan en situaciones justas.

En simultáneo, la censura de la sobreinformación hace todo lo posible por esparcir “dudas razonables”, sobre si la mujer estaba provocando o no. Qué hacía en esa situación, por qué no hizo nada para defenderse. El hombre claramente está loco, no es una persona normal. Como resultado tenemos una sociedad consumiendo el placebo de ser más conscientes cuando en realidad no estamos haciendo nada por cambiar la estructura social que nos maneja y define nuestra calidad de vida y nuestra seguridad.

¿Influye esta problemática cultural en la expresión artística? Por supuesto. ¿Qué tiene que ver todo lo explicado anteriormente con el arte en nuestros tiempos?

Absolutamente en todo. No es casualidad que los máximos exponentes de la Cultura Hip Hop no alcancen la masividad, en contraposición con referentes del sonido del Trap a quienes se les coloca la etiqueta de representantes de la cultura.Es necesario aclarar que hablamos del Sonido, ya que ocurre lo mismo con exponentes a quienes se les puede adjudicar ser precursores del Trap en argentina. Tales como Cno, Obie wan shot,o Malajunta.  ¿Tienen la culpa? Sólo son jóvenes que vienen consumiendo la idea del sueño americano desde que son chicos, quienes admiran más a Tony Montana que a Tupac Amarú.

Tomemos de ejemplo el caso de Paco Amoroso, y sus declaraciones fuertemente canceladas y repudiadas, que sin embargo representan lo que la mayoría de los consumidores de sonido Trap piensan. Seamos sinceros, son jóvenes de entre 15 y 18 años los que le dan masividad al Rap en Argentina. Paco amoroso dijo para una nota en una revista, que le da vergüenza ajena escuchar el rap vieja escuela de nuestro país.

Las principales posturas frente a sus declaraciones fueron: Que es una persona que simplemente dejó en claro su ignorancia de la cultura, pero no está obligado a saber. Que es un hecho que no tiene trascendencia, es un pibe que claramente no representa al hip hop. Y que es una falta de respeto hacia los fundadores de la cultura en nuestro país. ¿Qué tienen en común las 3? que no proponen un accionar del movimiento hacia una posición más favorable.

No darle trascendencia, es permitir que siga sucediendo lo mismo de siempre: El mercado posiciona a gente que no representa la Cultura Hip Hop como representantes de la misma. La censura de la sobreinformación vuelve a ganar la batalla, y la masividad piensa que consume cultura cuando escucha una reproducción argentina de pop robándole herramientas al Hip Hop. Artistas como Paco aprovechan esta etiqueta mediática. Flota entre que hace Hip Hop y hace pop con sonido Trap. No se desliga solos de la cultura. Ahora está simplemente obligado por sus propias declaraciones.

¿Existe una responsabilidad social estando en una plataforma capaz de atravesar la gran mayoría de países de habla hispana? Se responde sola con la siguiente pregunta: ¿El mensaje que transmiten influye en el comportamiento de las siguientes generaciones de jóvenes?.

Esto no es una invitación a que seamos todos Canserbero, sería una lectura bastante vacía de lo que claramente quiere reflejar esta nota. Gran parte de la riqueza del arte está en la diversidad de su expresión. El arte en sí misma es la expresión e incluso el registro histórico más genuino de la humanidad. Entonces, lejos de ser todos rap conciencia, debería ser un convenio como movimiento el hecho de transmitir cosas basadas en la realidad que vivimos y nos atraviesa a todos, Y no aprovechar los movimientos de turno de lo políticamente correcto para atraer al público.

Dejemos de pretender que Freddie Mercury no se vistió de mujer ya hace 40 años. La transgresión de la sexualidad tuvo su clímax entre los 70s y 80s. Podemos hablar desde Led Zeppelin, y The Doors, hasta Queen y David Bowie. Hacerlo en el 2020 es un manotazo de ahogado, es paralelo a aparecer en un videoclip con un cartel que diga “Soy revolucionario y transgresor”.

Es importante no ignorar estas situaciones porque dejan en claro que la famosa “Grieta” se reproduce en todos los aspectos socioculturales de nuestro país, y no queda excluida nuestra amada cultura Hip Hop. Evidencia que por más masividad y talento que tengamos, seguimos siendo el granero del mundo, apostando a exportar entretenimiento, consumo precoz, y no a fortalecer la posición de patrimonio cultural y respeto internacional que nos merecemos. No podemos ser llamados artistas si sostenemos como pilar principal entretener y no dejar un legado. Y si algunos preferimos hacer música con otro contenido dentro, no nos cuesta en absoluto tomar la responsabilidad de comunicar a través de otros medios qué es el Hip Hop, cuáles son sus valores y raíces. Seamos responsables, consumamos responsablemente y eduquemos para posicionar al arte donde debe estar.

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