JAI 314 – EL ROCK ESTÁ MUERTO (2020)

Por Gian Franco Lisanti – @itnasilnaig

En mayo del corriente año vio la luz “El rock está muerto” de Jai 314. El disco transpira laburo, creatividad y compromiso. Las letras cargan con la desilusión, la oscuridad y los dolores de la vida moderna. Una tinta muy oscura corre desde el plug-in al oído y gracias al obituario y la tapa, sabemos que vamos a transitar durante casi cuarenta minutos, los recovecos menos iluminados de la vida de este rapero de zona oeste.

El primer tema es “No puedo salvar a todxs” feat Nils. La voz resplandeciente de Spinetta nos ilumina hasta que la base comienza a sonar. Es realmente una base adictiva, de esas que resuenan hasta cuando no tenes nada en la cabeza, que si la buscas un segundo está… “Hace un año no me afeito, ni me par del sillón, esperando a que haga efecto la puta medicación, esto no era lo planeado, me cago en lo planeado, si miran para otro lado les prometo salvación”. Barras cortas y un flow que te eleva del suelo, te mantiene levitando durante las diez canciones. Nils en los coros profundiza la atmósfera turbia de la letra, la voz y la base, y en el estribillo nos quita de ahí para transportarnos con una voz angelical a ese lugar donde todo está bien, o al menos eso parecería.

Luego, “El rock está muerto” comienza con un sample de contenido bastante ilustrativo: Si das mierda, no esperes otra cosa que mierda en devolución. Y en eso, los primeros diez segundos de base con solo drums, cajas, sin melodía, que aparece con la voz de Jai, mínima pero sustancialmente. Los cambios en la instrumental, muy estructurados, con riffs que entran, salen, se superponen, me hacen acordar a “Seven Nation Army”. Una excelente referencia rockera en este disco de rap que nos anuncia la muerte del rock. La letra de corte pesimista, mezcla reflexiones sobre la sociedad con sus propias sensaciones sobre el contexto, una manera muy efectiva de decirnos lo que opina sin bajar línea.

El interludio, de vuelta, sin teoría, sin discursos, nos deja algo que pensar y llegamos a la cuarta canción. Base que comienza con drums, una voz dulce y un bajo. En cinco segundo se genera el groove que atraviesa toda esta canción, que tiene señales al funk, memorias de Illya Kuryaki y danza asegurada. “Aleluya” junto a Claudia Resnik es, para mi, el hit del disco. Es de esos temas que se tienen que pegar porque son excelentes, porque se lo pasas a todo el mundo, porque lo pones en juntadas y te preguntan quién es, y se goza. La base es adictiva pero esto ya no sorprende en este disco que destila producción musical.

En una línea muy similar, “Falcon verde” retoma todo ese sonido bien negro pero ahora en un ambiente más chill. Vetas de soul que suena y te rompe el corazón, junto a la letra, no solo por el mal de amores sino por todo el laburo instrumental que acompaña de manera excelente todo el ambiente que genera.

“Ya está” es el tema de NN aka Winz feat Jai 314. No, no me equivoqué. Este canción se la roba la rapera con flow, estructura y skills que te vuelan la cabeza. Argumentos de sobra muestra para encargarse de más de la mitad de la canción, y sin la matemática exacta, me arriesgaría a decir que 3/4 son de ella. La base incluye dubstep, hit hats de trap y sonidos souleros reminiscentes de la canción anterior. Es una locura leerlo y admito que no tiene sentido pero escuchandolo van a ver que lo hicieron no solo posible sino también magnifico.

Junto a Legar, “Aeroplane” es el séptimo tema del disco. Un comienzo muy noventoso y una base mínima que es lo necesario para hacer una canción equilibrada, entre lo que se dice, cómo se dice y junto a qué se dice. En el final vuelven a aparecer formas extrañas al rap más duro pero está tan bien hecho, tan bien insertado en el tema y en el disco como obra total, que hace a la genialidad de la producción.

Si, como les dije, el disco emana oscuridad, “Memento mori”, el anteúltimo tema, es la cúspide, el faro sin foco de todo este álbum. Recordá que vas a morir nos dice en latín Jai, con una base sombría, de mucha distorsión, pocos sonidos agudos y un flow permanente, como el constante movimiento de la aguja del reloj.

El anteúltimo tema feat Nils, “Solo encenderlo”, no es ni la excepción a las fusiones en este disco, volviendo los géneros que visitaron en canciones anteriores, ni tampoco al nivel general.

Lopivezinzuerte” es el ultimo tema. Un sonido mucho más chill en contraposición al que predomina en los temas anteriores. Estribillo pegadizo, buen manejo de los skilles que demuestra en todo el disco, dándoles una nueva vuelta y cerrar todo el proyecto de una manera superlativa. Las letras, de todas formas, mantienen esa mirada cansada, triste y resignada hasta el final.

En síntesis, calidad tanto en lo musical como en lo poético. Barras y flow que le dan identidad propia a Jai 314, que dentro de su talento está también la capacidad de dejarle espacio a las numerosas colaboraciones, cada una con lo suyo pero todas con gran nivel. El plan de unir al rap a otros géneros es ejecutado a la perfección en cada base. Este laburo en contenido, forma y fondo hacen que sean temas tanto como para escuchar con atención y auriculares como para disfrutar las bases y el flow con el volumen a mil en los parlantes.

Este es un disco que tiene muchos hits porque cuando se termina la última canción, continúan sonando todas en tu cabeza, y no simplemente por el marketing.

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