La moda y sus consecuencias.

La  vorágine del mundo no da respiro y es peligroso. Actualmente vivimos en un planeta que vive en otra velocidad, que no entiende de tiempos, de procesos ni de logros. Todo es descartable y desde el vamos todos son prescindibles. Poco importa lo de adentro, todo es puro envase, pura pose.

Dentro de toda esa podredumbre digital, está el rap. Nadie está exento de esa velocidad abismal en la que corre la vida. Lo peligroso no se encuentra en la moda, ni en el mensaje, ni en nada periférico, el peligro está en el cambio de paradigma. Antes muchos o casi todos querían trascender a través del tiempo y el rap era un lugar para expresar una idea, era la herramienta para plantar un mensaje en aquellos que estaban dispuestos a oír, a aprender. Pero todo esto cambió, mutó hacia la necesidad de dinero y éxito efímero.

Hace unos años, Akapellah, en una canción del Aldo de los Aldeanos sentenció con una frase algo que viene sucediendo cada vez más, “el rap verdadero los chamitos no lo aplauden” y tiene razón. Los argumentos de tal afirmación varían pero todos conllevan a este “cambio” de estilos. El rap era la voz del pueblo, era la el género crudo que decía lo que todos ven pero que nadie se anima a decir; Hoy el rap es una opción para ser una estrellita fugaz.  Es el camino corto al “supuesto” éxito y en donde para realizar ese recorrido no hace falta nada más que impactar a las masas de gurises con un buen video y un poco de carisma.

Lo de rap real, rap consiente, rap protesta y todos esos términos donde podemos englobar a este género que amamos lo dejamos de lado para pasar a nombrarlo moda. Triste pero real es innegable que la puerta de entrada cambió y me animo a decir que cambio para mal. Siguen existiendo quienes captaron la idea y llevan el rap en las venas sin “traicionar” sus orígenes o sus valores pero son los menos difundidos  y si se quiere los menos escuchados dentro del “catalogo” nacional.

Mientras nenes chicos aplauden y se empapan de moda trapper muchos enormes representantes de nuestra identidad nacional pasan al ostracismo. ¿Importa? No lo sé pero en particular a mi me molesta y mucho. Hay que abrir un poco más los oídos, la cabeza, la mente en general y si realmente te gusta esto, aprender.

Por Kevin Dirienso Poter

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