Las Playlist en batalla contra el Disco.

Frente a la rutina diaria que tienen las personas, el entretenimiento ocupa gran parte de su tradición. Entre las opciones para el divertimiento, muchos optan por el consumo de música y vídeo en plataformas como YouTube o sus derivados, mediante navegaciones errantes, se sumergen en un océano de contenidos variados e ilimitados.

La convergencia tecnológica ha desplazado el vinilo por el cassette, el cassette por el disco, el disco por el mp3 y el mp3 por la música streaming. Frente a la innovación tecnológica, la música ha logrado adaptarse y sus consumidores también, atento a esto nos encontramos con un problema u oportunidad, dependiendo de cómo se observe. Por un lado, un sin número de artistas aprovechan las herramientas que la red les brinda, funcionando mediante la autogestión y haciendo replantear el negocio a las multinacionales discográficas, observan esta tendencia como una oportunidad de alcanzar un grupo indeterminado de audiencia. De esta manera, el planteo de la creación de un disco completo, por parte del artista, comienza a flaquear cuando se comprende que un simple single, bien editado con un soporte visual atractivo, puede generar mayor notoriedad que el álbum en sí. Póngase a pensar, ¿Cuántos artistas de rap o de cualquier otro estilo de música conocen que no tengan un disco, pero que hayan obtenido notoriedad para ser referentes del género?

Las herramientas con las que cuenta el artista independiente para la creación de contenidos multimedia y su difusión digital le han ganado el terreno a las discográficas. Antes de la convergencia, los consumidores debían acceder a canales de televisión para estar al tanto de los últimos materiales de sus músicos favoritos, hoy día solo se precisa subscribirse al canal de YouTube de los artistas y recibir notificaciones de nuevos materiales musicales. De esta manera el consumidor de música, pasa a tomar el papel de prosumidor (consumidor y productor de contenidos) provocando el replanteo de negocio de las multinacionales. Un claro ejemplo se observa en la firma VEVO, iniciativa generada mediante Coobranding (unión de empresas)  a fines de 2009 en Japón y Norteamérica por Google en asociación con Universal Music Group, Sony Music Entertainment y Emi, que permite reproducir video clips de artistas con la posibilidad de generar ingresos por publicidad en el sitio, plataforma que actualmente funciona en YouTube.

Sin embargo, los cambios en la industria de la música no terminan ahí. Los usuarios y la audiencia en general son los propios productores de discos, solo que esta vez se condicionan mediante playlist y con un sin número de artistas de variados estilos. Sin lugar a duda, la convergencia tecnológica está desplazando al álbum musical, los usuarios prefieren lo visual a lo auditivo, esto presiona a los músicos a invertir en la creación de contenidos multimedia atractivos. Estas producciones deben contar con una fuerte difusión que permita llegar a su público, las redes sociales salen al salvaguardo pero limitan el alcance de acuerdo a la inversión en pauta publicitaria cuando se tratan de Páginas de Usuarios (Fanpage). 

De esta manera la prioridad actual de los artistas independientes debería centrarse en la producción de contenidos visuales, el lanzamiento de temas sueltos que en su conjunto podrían derivar en un nuevo álbum. No obstante, desde los inicios de la creación y distribución de la música, bien sabido está que cuantos más discos posee un artista, mayor aprendizaje y respeto obtiene de su audiencia. De los músicos depende que la batalla gestada entre las playlist y los discos derive en derrota o victoria de alguno de ellos, pero serán las audiencias quienes se apoderen del contenido y hagan con este lo que más les convenga. Todo indica que el público se ha adueñado de la industria de la música, comparten contenidos facilitando la difusión, crean listas de música como si fueran sus reproductores de músicas caseros, bastardean e idolatran al músico y conforman comunidades virtuales.

Así como no podría existir negocio alguno sin público consumidor, quien aspire a ser músico o incluso ya lo sea, debe preocuparse por mantener informado a su audiencia y mantener un relacionamiento lo más positivo posible.

Mana Randazzo
Lic. Relaciones Públicas
Columnista Revista Flow

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