LOS RESIDENTES: UN JUNTE DE RAP.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Siempre solemos afirmar que el Hip Hop se vive y se disfruta no solo a través de discos de rap, ranchadas de break, jornadas de pintadas o eventos, sino también en todo lo que hace a la cultura expandirse. En este caso, laburos audiovisuales. Hoy la cultura en nuestro país, casi que viaja con nosotros aún si no nos hemos dado cuenta de ello. Si viajamos en bondi y posamos la vista en la ventana, una galería de arte a cielo abierto y completamente gratuita se posa sobre nosotros con muchos y hermosos graffitis y murales. Pero no es solo eso, la cultura Hip Hop, tal vez con el rap como punta de lanza está ahí, presente siempre.

En este caso y para dar muestra de ello, la cultura se encuentra representada en un nuevo material audiovisual. El cortometraje realizado por científicos sociales en conjunto con realizadores audiovisuales y que fue el ganador concurso Factor IDAES, una iniciativa de la Universidad Nacional de San Martín, que intenta contribuir al desarrollo de propuestas que articulen investigaciones provenientes de las ciencias sociales. En el marco de este concurso es que se gesto: «Los Residentes: Un junte de rap».

El mismo se centra en, justamente, el conglomerado de artistas urbanos llamado «Los Residentes» y formado por Chester, El Jeton, El Synthe, Pinta Ruido, El Samu, Puro Hueso 666 y Arwen, quienes con el rap como canal comunican y se interconectan a través de su música. Todos ellos pertenecen a diversos barrios marginales del Área Metropolitana y a través de su música van expresando diversas realidades en esa continua negociación que tienen con su entorno. Revista Flow se comunicó con Martina Moriconi, una de las integrantes del equipo de realización general del proyecto, para conocer un poco más a fondo sobre «Los Residentes: Un Junte de rap».

¿Cómo se gestó el proyecto?

El proyecto surge a fines de 2019 a partir de un concurso llamado Factor IDAES realizado por la Universidad de San Martín para estimular a les cientistas sociales a transitar el lenguaje audiovisual y, de este modo, llegar a públicos más amplios.  A raíz de esa convocatoria, nos reunimos Martín Biaggini, Martina Moriconi, Pablo Semán y Cecilia Ferraudi Curto para pensar una propuesta de cortometraje posible de ser plasmada en un proyecto. Para ello, el cruce de nuestras propias trayectorias académicas -cada una con sus temas de investigación y saberes específicos- resultó muy estimulante. En primer lugar, definimos abordar el rap porque además de ser un fenómeno que día a día cobra relevancia en los barrios, corríamos con la ventaja del conocimiento y contactos que Martín había cosechado en sus años de trabajo. Asimismo, era el único integrante del equipo que disponía de experiencia y amplios conocimientos en ell campo audiovisual. Por su parte, contábamos con trayectoria de Pablo coordinando equipos de investigación social enfocados en la producción musical y en los diversos modos de apropiación y consumo por parte de los sectores de la sociedad. Por otro lado, para Martina y Cecilia esta temática resultaba novedosa ya que venían trabajando temas más vinculados con la politicidad de las clases populares en el Gran Buenos Aires. Más allá de los recorridos de cada une, todes coincidimos  en la relevancia del rap entre los jóvenes en diferentes zonas de Buenos Aires y, a la vez, nos resulta atractivo para ser mostrado audiovisualmente.

Una vez que armamos el proyecto y resultó ganador, el equipo sumó nuevas integrantes como Lucía Tennina (quien venía trabajando sobre literatura de la periferia urbana en Sao Paulo, Brasilia y Buenos Aires) y Florencia Steneri (estudiante de la licenciatura en sociología de la UNSAM). Asimismo, se conformó el siguiente equipo técnico:

  • Cámara y Dirección de fotografía: Norberto Miguel Binda, Jonathan Rodríguez y Martin A. Biaggini
  • Montaje: Norberto Miguel Binda, Martin A. Biaggini y Sebastián Camacho
  • Supervisión de montaje: Hugo Primero (SAE)
  • Posproducción de la imagen: Mateo Armendáriz
  • Posproducción de Sonido: Agustín Guaraz
  • Traducción al inglés: Julio Nakamurakare
  • Traducción al portugués: Lucia Tennina
  • Música: Lucas “Arwen” Betancourt
  • Apoyo logístico: Ing. Ruben Donatto
  • Dirección: Martin A. Biaggini
  • Producción: TVMC y Matanza Arde. Realizado gracias al subsidio FACTOR IDAES (Universidad Nacional de San Martín)

 

¿Siempre fue la intención abordar la trama desde el rap y la cultura HH?

Sí, desde las primeras reuniones en las empezamos a pensar ideas para el proyecto el foco estuvo en el fenómeno del rap en barrios populares. Como ya mencionamos, era un tema que Martín Biaggini conocía muy de cerca a raíz de su trabajo previo. No obstante, nos llevó un tiempito poder delimitar quiénes iban a ser los protagonistas de este documental debido a la gran cantidad de artistas que realizan este tipo de música. Finalmente, elegimos trabajar sobre Los Residentes porque  nos resulta atractiva la idea central del “junte”, que reunía a pibes de diferentes “barrios bajos” de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense se reunieran para hacer música (Fuerte Apache en 3 de Febrero, La Gardel en Morón, San José en La Matanza, Agustoni en Pilar y Villa Soldati, Bajo Flores y Ciudad Oculta en la CABA). De este modo, a partir de un rap como lo es Los Residentes podíamos mostrar una entramado social denso, que amarraba diferentes historias, barrios, trayectorias personales, vínculos con la música. La idea surgió a partir de que estos raperos le habían pedido a Martín que colaborara con ellos en la grabación del videoclip. Luego del  proceso de entrevistas-guión-maquetación (que no fue lineal, hubo muchas idas y vueltas) la idea de junte estructuró el cortometraje. A partir de mostrar algunas de las características de este modo de organización y hacer música para los raperos, podíamos discutir algunas nociones arraigadas respecto a la movilidad de los jóvenes de estos barrios. A veces se piensa que las personas que habitan barrios populares están enclaustradas en ellos, el barrio como un lugar cerrado, diferenciado del resto de la ciudad. Estos jóvenes mostraban que a partir de los juntes de rap, se deslizaban entre barrio y barrio para realizar colaboraciones en sus proyectos musicales. Es decir, la segregación socio-urbana no era una limitante para contactarse con raperos de diferentes zonas y llevar adelante acciones conjuntas. Aquí las tecnologías y redes sociales jugaban un papel central. Los pibes a partir de los juntes de rap conectaban barrios distintos, con realidades específicas. Por otra parte, previo a la pandemia cuando comenzó este proyecto, había una idea muy fuerte acerca de la separación del conurbano y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en términos materiales pero también simbólicos y culturales. A través de los juntes de Los Residentes estos territorios se interconectaban de modos específicos. Luego, con la pandemia, la noción de AMBA cobró protagonismo y se diluyó un poco esa rígida concepción entre conurbano-capital. En relación a las jerarquías que se establecen en torno a los territorios, Los Residentes al concebir a Fuerte Apache como “la meca” del rap, desafiaban la idea común sobre centro y periferia de Buenos Aires. Los residentes y sus juntes nos abrían un campo de reflexión sumamente rico para pensar otros temas, más allá del rap, como lo es la movilidad y el transitar de los jóvenes de sectores populares.

¿Cómo fue el proceso de realización, las entrevistas, etc.?

A diferencia de otro tipo de documentales donde primero se elabora un guión que, luego, rige el proceso de grabación, aquí decidimos romper con ese esquema. Por lo tanto, comenzamos con las entrevistas para conocer sus historias de vida, sus vínculos con la música, sus formas de llevar adelante los proyectos musicales, sus expectativas con los mismos, sus dificultades, etc. Una vez que contamos con las entrevistas individuales a los seis raperos, conocimos sus barrios y a sus allegados, comenzamos a diseñar un guión con algunas ideas que nos parecían centrales, este proceso fue producto de un rico diálogo entre nosotres y los protagonistas.

El vínculo previo que había establecido Martín Biaggini con cada uno de los raperos permitió que el proceso de entrevistas y grabación fuera en un clima de suma confianza y entusiasmo por el proyecto que juntos estábamos llevando adelante. Podemos decir que sucedieron en un marco de cotidianidad para los protagonistas, porque las entrevistas se desarrollaron en sus hogares, en las plazas que habitan frecuentemente y en otros lugares de los barrios que ellos consideraban importantes, todo transcurrió en espacios conocidos por ellos y significativos. Cada entrevista estuvo acompañada por una serie de tomas fotográficas, realizadas por Martín, en las que cada protagonista definió cómo, dónde y con quiénes posar. Estas fotografías fueron fueron pensadas como un insumo para las carreras de cada uno de los raperos, para que pudieran darles el uso que considerarán oportuno.

Luego de completada la instancia de entrevistas, elaboramos un guión temático que abordaba los ejes centrales del documental como fueron; sus historias de vida, el disfrute en el rap, cómo conformaron Los Residentes, las características del junte. Ese guión estuvo permanentemente en movimiento entre las diferentes versiones (maquetas) que elaboramos, hasta que finalmente llegamos a la versión final donde la noción de  junte –como forma específica de organización que se dan estos jóvenes en el hacer rap colaborativamente- cobró potencia. Para ello, el diálogo con el editor del documental, Hugo Primero, fue central.

¿Cómo se aborda el rap desde una óptica de investigación socio-cultural?

Abordar la música desde un enfoque sociocultural implica dejar a un lado las discusiones de orden más técnico sobre el lenguaje musical y desplazar la mirada hacia quiénes producen esa música, en qué contextos, qué elementos tecnológicos entran en juego para ello. Poner el foco en los raperos, contemplando sus trayectorias vitales y, por sobre todo, haciendo un esfuerzo por pensarlos de modo situado. A partir de la heterogeneidad interna de Los Residentes podemos ver la importancia de las personas en sus contextos, las letras de cada uno de los raperos también dan cuenta de ello. Si bien el cortometraje no ahonda en esas diferencias, sino que las muestra con algunos elementos, contamos con muchísimo material que permite ver una serie de matices al interior del grupo. Matices que pueden ser entendidos desde este enfoque sociocultural a partir de una serie de aspectos  vinculados con la clase social, el factor generacional, de género, entre tantos otros. Para abordar el rap desde este enfoque sociocultural los sujetos y sus contextos cotidianos son el punto de partida para una comprensión integral de las prácticas musicales, también es central dejar a un lado criterios morales y estéticos. Esta perspectiva es la que nos permitió amarrarnos con fuerza a la idea de junte para, desde allí, iluminar aspectos de los modos de hacer música de estos raperos. El junte es lo que permitió romper una mirada estática entre la producción individual y la colectiva en el hacer musical. Es la forma organizativa que les permitió a estos raperos reunirse en un proyecto común, en el corto uno de los protagonistas compara el junte con la banda de cumbia para explicarnos que era imposible en su vida cotidiana formar parte de una organización musical como la que implican otros géneros musicales. El junte que tiene como objetivo hacer un tema musical entre varios, pero donde cada uno hace su parte individualmente, les permite una mayor flexibilidad en ese hacer juntos. Que sea más flexible no significa que carezca de elementos colectivos, el fenómeno del rap y el trap nos muestran permanentemente que la clave es colaborar con otros, ampliar las redes de contactos y amistad -que tienen su repercusión en la virtualidad con el número de visualizaciones- para poder pegarla. “Nadie la pega solo” suelen repetir, se trata de formas de hacer música colaborativas, que en el proceso del hacer hay un disfrute, un compartir que se condensa en la idea de plaguear.

¿Qué similitudes tiene nuestra cultura nacional con otros países y cuáles son las diferencias más marcadas que se encuentran luego de esta investigación?

El objetivo del proyecto no está orientado a marcar diferencias de la escena del rap local  con la de  otros países sino que,  se apunta  a mostrar cómo los pibes de seis barrios del AMBA tienen una forma de hacer rap en donde las redes sociales, las relaciones personales que tejen y los vínculos de amistad son muy importantes a la hora de hacer música.

Para cerrar, alguna conclusión que quieras compartir…

Este proyecto fue una gran oportunidad para poder aprender y seguir aprendiendo  del mundo del rap en el AMBA, que en un principio era bastante desconocido para muches de nosotres. Este hecho resulta importante porque miramos el rap y la música, distribuido en la vida social por todos lados, en las calles, en las plazas, esquinas de barrios y en las redes sociales, pero hasta el momento, no hemos avanzado en indagar la escena del rap en términos más amplios. Al poner el foco en un grupo específico de raperos pudimos mostrar algunas características sobre esta forma de hacer música que puede darnos algunas pistas para pensar otras experiencias similares. Cabe agregar que en este proceso de aprendizaje, el aporte de los raperos en las entrevistas, en las charlas en off, en las recorridas dentro de los barrios y algunas reuniones virtuales fueron, sin dudas, instancias clave para este proyecto. ¡Estamos muy agradecides!

 

1 comentario en “LOS RESIDENTES: UN JUNTE DE RAP.”

Deja un comentario