«Muchos de los valores que me hacen como ser humano son propios de la cultura hip hop, porque crecí con ella, me formó»

Por Lautaro «Lykao» Yanes – @lykao.sdc

Seba Cener es un muralista de 26 años (aunque asegura que la edad es solo “algo terrenal”) oriundo de Tandil. Desde que se mudó a Capital Federal, en 2013, pasó de hacer graffitis menos complejos para especializarse en el realismo. Su capacidad para representar emociones, su hincapié en retratar personas que atraviesan distintas luchas en el plano social y personal y su gran carisma lo llevaron a participar en grandes proyectos en distintos países. 

Cener tiene murales en Perú, Chile, Brasil, Estados Unidos y Hungría. Sin embargo, no siempre que tuvo la oportunidad de pintar en el exterior fue gracias a una invitación por parte de algún evento. Por el contrario, varias de sus obras pudieron ocurrir gracias a su inversión de tiempo, dinero y energía.

 

¿Es fácil irse a pintar afuera?

Es un poco de todo. Lo primero que hago cuando llego a un lugar es empezar a mandar mensajes, preguntar, hablar. Así en todos lados, ya sea Europa, Brasil o yankeelandia, es cuestión de ir armando contactos. Eso por un lado, y después hay cosas que te pasan por la red que vos vas armando, por ejemplo; una vez en Estados Unidos terminé pintando en Los Ángeles, en un lugar que se llama Graph Lab donde se recibían donaciones y todos los sábados y domingos abrían el lugar para que el que quiera vaya y pinte. Yo caí, dije “mira soy argentino, hago esto y esto” y me dejaron una pared que sigue pintada hace cinco años. Ahí armé contacto con uno que un día apareció en Buenos Aires, me mandó un mensaje y estuvimos unos días recorriendo y pintando. Cómo pegamos onda, cuando volví a ir para allá, el chabón me pasó el contacto de una productora y ellos me terminaron dando un espacio sin haber visto mi arte y hasta me armaron otro contacto para irme a pintar a Michigan. Otro camino es sumarte a las convocatorias que organizan estos mismos festivales. Te piden que mandes una especie de curriculum con tus murales.

Ponele que vos quedás en la convocatoria, ¿Cómo funciona después? ¿Te pagan el viaje?

Tenes de todo. Algunos contratan por trabajos, entonces te pagan el pasaje, pintura  y te pagan a vos. Tenes otros que te pagan todo pero que a vos no te dan nada, como el de Flint, USA. Hay algunos que no te pagan el pasaje desde Argentina, por la distancia, pero sí desde otro país, entonces vos te acercas, te enganchas un proyecto en la primera parada que haces, capaz juntas una guita y con eso cubrís otros costos. 

¿Cómo ves esa parte de la movida en Argentina hoy? ¿Está igual de avanzada?

Ni a palos. Por un lado por un tema lógico de presupuesto, como nuestra moneda  vale mucho menos es muy difícil traer personas de afuera. Se ha hecho igual, estuvo el Color BA y el Meeting of Style que estuvieron muy buenos pero no son tan grandes. 

¿Qué tan fácil es vivir del graffiti?

Depende 100% de cada uno, si uno quiere puede tener trabajo todo el tiempo. Si estás todo el tiempo moviéndote, buscando cosas, si ves que estás en un bache sin ofertas salís a buscar o a pintar para generar movimiento podés provocar una energía que acaba siendo recíproca. Depende de qué tan serio te lo plantees y de la realidad que uno viva, por supuesto hay personas que por motivos personales no pueden salir a graffitear todos los días. Pero si vos estas dispuesto a hacerlo vas a lograrlo. 

En ese sentido, las redes sociales ayudan bastante ¿no?

En redes tenés de todo. Hay gente de la movida que te juzga por tener muchos seguidores. Si bien ayudan bastante a que tengas cierta visibilidad, la mayoría de los laburos que más me gustaron hacer surgieron por gente que pasaba caminando por la calle, vio un mural mio y me llamó. 

En los últimos años el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propuso distintas iniciativas catalogadas como “embellecimiento público” que consisten en contratar muralistas para que realicen una obra en algún espacio abandonado o venido a menos. Esto presentó dudas y cierta división en el movimiento ya que algunos integrantes del mismo aseguran que lejos de ser inclusivo con el graffiti, el Gobierno elige mostrar la cara de la cultura “que más le conviene”. Seba Cener no suele participar en este tipo de proyectos. 

 

¿Cómo ves la relación entre el Estado y el graffitti? ¿Es bueno que el Estado invierta en iniciativas relacionadas a esto? ¿Es contraproducente?

Primero hay que ver de qué parte del graffitti estamos hablando: por un lado está la esencia del movimiento que es imponer lo que yo quiero, eso, con Estado presente o ausente va a seguir estando. Depende de donde se vea, por un lado, está bueno que insistan en el embellecimiento del espacio público y que nos consideren a los graffiteros para desarrollarlo. Aunque la realidad es que muchas veces cuando se hace esto se tapan pinturas de graffiteros que ya estaban ahí, ni siquiera les dan importancia y el graffiti es una forma de expresión. Entonces, cuando se pisa una pintura o una firma, se está tapando la expresión de una persona. Con el muralismo surgió un estilo que para los outsiders del movimiento es más fácil de comprender. Generalmente estas personas ven a los murales como una versión limpia y ordenada de los tags, eso es verdad. De todos modos creo que sí sabemos utilizarlo a nuestro favor cualquier cosa que fomente y ayude a crecer a la cultura sirve.

¿Cómo decide el Gobierno a quien invita a participar de estas iniciativas? 

En Argentina hay mucho acomodo, en su momento ha habido mucho monopolio. Hubo casos con puentes o murales conocidos que deberían ser licitaciones abiertas, es decir que cualquiera debería poder postularse para pintarlos, pero que, ya sea por fama o contactos, siempre se lo terminaban dando a los mismos sin darle lugar a muchos otros artistas.

¿La comunidad ha planteado esto como una problemática?

Existe una agrupación que se llama AMMURA que le está dando con un palo a ese monopolio hace mucho, además es algo que en el ambiente se sabe bastante. 

¿Tiene sentido criticar al artista cuando pasan estas cosas?

Es muy complicado. Todas las personas sí tienen esa oportunidad la van a aprovechar. Sí es cierto que muchas veces hay mejores formas de actuar, pero pararse en los pies del otro es imposible en ese sentido. Por mi parte cada vez que me ofrecen un trabajo que me cierra lo aprovecho. Muchas veces es más fácil cambiar el sistema cuando uno ya está adentro. Yo también viví en carne propia lo que es chocarse contra esa pared, tener que pagar un derecho de piso. Cuando vine de Tandil a Capital mandaba mensajes para meterme en los eventos y, si bien en cuanto a mi nivel re estaba para ir, por no conocer a nadie no me daban ni bola. Yo pensaba “la concha de tu madre, dame un lugarcito”. Ahí decidí hacer la mía, de hecho hoy por hoy sigo sin conectar para ese tipo de eventos. Me ha pasado de conectar con gente que me parecía super grosa y terminaron siendo terribles pelotudos.

 

En 2018, Seba Cener fue invitado a colaborar con un mural en el marco de los Juegos Olímpicos de la Juventud celebrados en Buenos Aires. El proyecto consistió en realizar una pintura para honrar a los atletas refugiados. En cada certamen olímpico, estos deportistas conforman un equipo integrado por personas que fueron desplazadas de su país de orígen. 

 

¿Cómo fue la movida con los JJOO de la Juventud?

Eso fue a través de un mural que hice en Palermo. Le pedí la pared a un taller de autos, negocié y quedamos en que yo le pintaba el interior del lugar y él me dejaba la parte de afuera para que haga lo que quiera. Nadie me pagó nada. Por ese lugar pasó una amiga que trabaja en ACNUR (el organismo de la ONU a cargo de los Derechos Humanos) y me llamó con una propuesta. Por eso te decía lo de las redes sociales, los proyectos más importantes para los que me convocaron surgieron por personas que pasaban caminando, veían mi laburo y me buscaban. 

Hoy en día eso dice un montón…

A mi lo que me dice es que la realidad es el hacer. Salir a la calle y mostrar lo que uno tiene para dar. Al modificar el panorama visual de las personas que transitan día a día, también estás cambiando algo en su rutina. Recibir el feedback de qué es lo que le genera a las personas ese cambio tiene una potencia bárbara. 

¿Qué tan en contacto estás con las personas que retratas?

Esos encuentros son bastante flasheros. Cuando vinieron los chicos de los JJOO, que como son todos refugiados tienen una historia de vida muy zarpada, me sentía raro porque creía que no era suficiente. Sí bien a ellos les encantó, nunca parecía haber una manera correcta de homenajearlos. 

También participaste del proyecto #diversidadenlascalles,  ¿Cómo fue eso? 

Fue una locura. La idea era hacer retratos de distintas personas que trabajan en la multinacional que me contrató. Todos tenían una historia muy fuerte atrás. Un chico que por su sexualidad había sido discriminado, un niño con síndrome de asperger y todas circunstancias de superación. Era re loco ver lo que había pasado. Con ellos también terminé con una sensación rara, porque cuando entendemos su lucha y su capacidad de empoderamiento llegas a darte cuenta de lo insignificante que son algunos de tus problemas. Ese proyecto me llevó a pintar en San Pablo, San Leopoldo, Lima y Santiago. 

 

Desde chico, Seba Cener escucha rap. Tanto en Tandil, CABA o donde quiera que vaya se mueve dentro de la cultura hip-hop. Esto se ve reflejado en sus pinturas e ideales. “Me gusta hacer cosas con algún significado antes pintaba más lo que se me ocurría, así hice un mural de Hernan Cattaneo, escuché un set de él y me dieron ganas de hacerlo”, remarca el artista.

¿Cuál es tu relación con el Hip Hop?

Amor de toda la vida. De chico andaba en bici o en skate escuchando Eminem o 50 Cent, yo soy de esa generación. En ese momento estaban muy de moda los vídeos de skate, cada uno hacía el suyo como para promocionarse. En esos “compilados”, por decirle de alguna manera, siempre se ponían temas de la concha de la lora. Así me fui metiendo en esa onda y por ende en el graffiti. Cuando nos empezamos a meter más entramos en un afán por organizar eventos y para eso necesitábamos de los cuatro elementos, por lo que venía gente a rapear, había una peña de bboys muy buena, etc. 

¿Existe una relación ideológica entre el rap y los murales que haces?

Escucho mucho Rial Guawankó, Lil Supa, artistas que tratan temas profundos. Coincido con muchas de las reflexiones que ellos y algunos artistas argentinos hacen sobre la vida. Encuentro cierta similitud en nuestra manera de pensar, especialmente cuando hablan de la ley de atracción. Quizás sin intentarlo, mis pinturas reflejan mis ideales y a la vez los suyos. Muchos de los valores que me hacen como ser humano son propios de la cultura hip hop, porque crecí con ella, me formó. Es por eso que en lo que hago se ven reflejadas muchas de las bases ideológicas del movimiento. Pero la verdad, nunca lo había pensado.

¿Qué rol jugó el hip hop en el desarrollo de esos ideales?

Lo más importante que enseña el hip hop es, desde el momento en que te levantas hasta que te vas a dormir, tener claro que lo que te propongas lo vas a lograr. Tener claro a dónde vas y de dónde venís. Eso es una de las cosas que cualquier persona que quiere destacarse en alguno de los elementos de la cultura tiene que saber. Es que al ser un movimiento que viene tan de abajo, es esperable que quien quiera triunfar en, por ejemplo, el beatmaking tenga que esforzarse mucho más que el que estudia arquitectura. Es parte de la esencia y uno de los elementos que la potencia. 

 

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