NOCHE DE ZONA SUR, NOCHE DE BUENA MÚSICA.

Viernes, noche primaveral pese a estar en pleno agosto. La lluvia se muestra amenazante pero de momento no cae una gota. El gps marca Av. Mitre al fondo, allí donde nace el acceso Sudeste, el destino es nada más y nada menos que Zadar Club y el motivo es precisamente Rebel Urbano. El evento se vende por si solo, las bandas presentes ameritan una buena previa para arrancar bien arriba lo que promete ser una noche increíble. Llegamos justo, ni muy temprano, ni tarde, para empezar a aclimatarnos en este coqueto recinto de zona Sur, donde ya hemos tenido la oportunidad de cubrir la Fusión Fest.

La noche arrancó a horario, tal como lo marcaba la grilla. Eran las 22:30 hs. en punto cuando La Democracia de Los Nomades salió a escena y con sus primeros acordes fueron llamando a los resagados y a los fumadores para arrimarse al centro del salón y empezar a calentar el ambiente. La banda oriunda de Solano tuvo una tarea difícil, dar el puntapié de la noche y romper el hielo para ir colmando de a poco Zadar Club y vaya que cumplieron. Con una combinación interesantísima, la Democracia, un poco al estilo Molotov, un poco rocker, un poco rap y un poco funk, fue prendiendo fuego el escenario. Con una energía abrumadora, los casi locales, dieron rienda suelta por alrededor de 30 minutos, a la fiesta y marcaron el inicio de una noche, cambiando el mote de «prometedora» para transformarla en «realidad».

Una vez finalizado el show de La Democracia de Los Nomades, llegó el turno del primer corte musical de la noche. Momento para distender un poco, bailar y tomar algo mientras se preparaba la segunda banda de la velada. Los pibes de la Ksg Click subieron al escenario cerca de las 23:45 hs. y con esa pisada escénica característica fueron desparramando rap bien de los 90 durante un buen rato. El Perro Viejo y Calivera entienden de esto y su química en vivo traspasa cualquier barrera. Estos Mc´s fueron los encargados de darle a la gente un poco de rap, mucho rap. Durante más o menos 40 minutos, Ksg Click, elevo la bandera bien alto y termino de prender la noche de Zadar. Este será uno de los últimos conciertos de «La Raíz No Muere» para centrarse en lo que será su próximo material. Bien acompañados por Dj Onzas Troy y luego por la banda, su nuevo proyecto para lo que viene, se despidieron al ritmo de «Juan» para deleite de todos los presentes.

De repente cuando nos quisimos dar cuenta unas 12 banderas fueron desplegadas por todo el lugar y mucha gente se iba acomodando bien cerca del escenario. Llegaba Tribu Falasha para darle el toque de reggae y ska justo a Rebel Urbano. La banda oriunda de Quilmes tiene un aguante increíble con una ferviente masa popular que los acompaña donde vayan. La Tribu no paro de repartir música y fiesta para todos. Entre el pogo y las banderas, Zadar Club, era un infierno y como dice el Indio, estaba realmente encantador. Tribu Falasha hizo lo suyo por alrededor de 45 minutos y dejó bien calentito el escenario para lo que seguía.

Y justamente, luego de otro corte musical, lo que vendría era el cierre a toda orquesta en la noche de Zadar. Mientras algunos seguían tomando algo, otros bailaban tímidamente y algunos tantos se mostraban expectantes con la mirada fija en el escenario como queriendo adivinar lo que sucedía detrás de ese gran telón negro.

Luego de un intervalo de mas o menos 25 minutos, era el momento del broche de oro. Militantes del Climax llegaba por primera vez a Wilde y agarraba un escenario en llamas luego de lo que fue Tribu Falasha. El hipnótico «Hit Hot» se hizo escuchar y la masa popular empezó a delirar. Con ese sonido típico, esta gran banda, le puso todo el funk a la noche para terminar de cerrar de la mejor manera el Rebel Urbano.

Zadar fue una fiesta de principio a fin. Al termino de Militantes hubo tiempo para una cerveza más y para despacito ir abandonado zona Sur. Era hora de volver a casa, afuera la noche ya no era tan primaveral y la lluvia parecía acumularse esperando esa gotita que rebalse las nubes. Así nos despedimos de este gran evento y esperamos que vuelva a repetirse, con la misma energía y buena onda con la que nos encontramos en Zadar.

Por Kevin Dirienso Poter

 

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