¿NOS ESTAMOS YENDO AL CARAJO?

Freestyle, freestyle, un poco de freestyle y para terminar algo de freestyle. ¿Nos estamos yendo al carajo? Sacándome el mote de hater momentáneo, quiero decir que a mi entender el rumbo que estamos eligiendo para desnudar la cultura que amamos no es el correcto.

“Dos negros insultándose por negros en estos tiempos no es algo para festejar”,  me quedo con esa frase que escuche hace poco y que define en algunas palabras lo que pienso y lo que siento respecto a esta nueva moda que no es tan moda y que no es tan nueva.

Así como hay que respetar a las nuevas generaciones que le trajeron algo de frescura y movimiento a la cultura, hay que escuchar a los más viejos. A esos tipos que la “guerrearon” por fomentar un poco y muy a pulmón el hip hop en nuestro país.

No es cansancio, tampoco es bronca. Se trata de no permitirnos caer en la cómoda. Estamos preparados, y me animo a decir que también estamos capacitados para solventar los gastos y todo lo que el progreso de este movimiento demande.

Es claro que no es fácil, pero caer en la monotonía y sacar rédito por algo sin hacer que ese algo crezca no me parece la mejor opción.  A modo de sinceramiento pienso que estamos apuntando el timón para el rumbo equivocado. Nuestro ejemplo claro es nuestro país vecino. Chile hizo los deberes, asume su inversión y la ganancia es hacer de su hip hop, SU hip hop.

Las multinacionales que invierten sirven y mucho. Sin dinero, sin publicidad, sin marketing, lamentablemente, en el mundo de hoy no llegas a ningún lado. Pero como dijo Chuck D: “Ser esclavo de las corporaciones hace que seas muy poco real”. Sí, podemos recibir inversiones pero que las mismas sean tomadas como sponsors, evitando, en medida de lo posible, que esas corporaciones con sus apuestas de dinero manejen el destino de una cultura que nació de la nada como una respuesta a la cruda violencia americana de los 70.

Es cambiar la mirada desde adentro. Ciudar lo nuestro y desde ahí abrir un abanico inmenso en un mundo mucho mas inmenso aún. El polo sur, más precisamente, nuestro país tiene mucho terreno para explorar y para hacer del hip hop argentino una verdadera potencia americana.

Así como en el fútbol, en la música también somos un importante semillero a nivel mundial. Es fundamental que ese viraje nos permita generar el “click” necesario para entender este fenómeno, respetarlo y lograr cuidarlo de esas “contaminaciones económicas” que logran alterar hasta los más preciados tesoros del mundo. Así lograremos cambiar el rumbo y hacer del hip hop nacional un mundo aparte.

Por Kevin Dirienso Poter

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