PALACIO: EL RENEGADO DEL RAP.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Si bien pasamos del 2020 al 2021 todo parece igual. Nadie en la faz de esta tierra se enteró de este cambio de año y como quien no quiere la cosa, los días pasan, avanzan y estamos a mediados de este año. La pandemia nos hirió pero nos dejo respirando y con muchísimos cambios de los cuales ni el rap, ni el periodismo están exentos. En esta nueva normalidad vimos el boom del streaming y muchas otras cosas que han cambiado la forma de consumir, de comunicar y de vivir. Dentro de esas nuevas reglas también están las entrevistas que han cambiado, ni para bien, ni para mal, simplemente han cambiado.

Si bien es cierto que tranquilamente se puede ir a tomar un café (o mejor una birra) con grabador de por medio, las restricciones en los transportes, el tener que generar un permiso para circular y todos esos palos en la rueda, dificultan los encuentros que pasaron de ser «cara a cara» a ser a través de una pantalla o el viejo y querido telefonazo. Entrevistar por teléfono no es algo que me guste demasiado, pero es ese viejo recurso que vuelve para darnos la posibilidad de charlar, en este caso, con un rapero que lleva el barrio a flor de piel. Directo del Partido de La Matanza, el más grande del Gran Buenos Aires, Palacio, atiende una fresca mañana de marzo para charlar un poco con Revista Flow.

Es raro conectar con alguien a cierta distancia y hablar de su rap a través de un teléfono, sin ver ni poder sentir esas sensaciones que dejan las «preguntas-respuestas». Hay algo que el llamado no capta, pero aún así queda en cada contestación. Como todo, se arranca por el principio, o al menos eso marca «la normalidad», por eso, quisimos saber como es que este gran Mc oriundo de La Tablada hizo su entrada al rap. «Creo que como la mayoría de mi generación, lo primero que me llego respecto al rap fue una película» arranca a contarnos Palacio, «me acuerdo que cuando la vi, quede flasheado, quería vestirme así, rapear y hacer todo lo que hacían en la peli». No tengo pruebas, pero tampoco dudas, que muchxs ingresaron a la cultura por el cine antes que por el rap o el graffiti o incluso el break. Es una cuestión generacional que fue marcando a varixs y que al día de hoy sigue ahí. «El guetto y todo eso que generaba la película tenía mucho de Hip Hop, aunque en ese momento no tenía clara la diferencia entre Hip Hop y rap, algo que aprendí con los años» cuenta. «Si bien me gustaba el rap, algo me atraía, a la música llegue años después. Teniendo en cuenta que me crié en otro contexto, en mi barrio, mi entorno escuchaba cumbia, yo escuchaba cumbia, pero de a poco me fui metiendo y a eso de los 19 años empece con todo».

Palacio es de esos artistas que hacen rap porque aman hacerlo y no por subirse a una ola. Su rap escupe las realidades del barrio sin ningún tipo de reparo ideológico ni mucho menos. Verdades sueltas en cada track para llevar a los oyentes a esas calles de La Matanza de una sola barra, pero es importante entender como fue formando su postura dentro del género saliendo de un contexto, si se quiere ajeno, al rap. «Del rap me atrajo eso distinto, el flow, la manera de generar rimas, etc.» comenta. «Mis primeros trabajos son desastrosos» afirma «suenan mal, no tienen una base compositiva como tienen ahora mis canciones, fui progresando». Para comprender del todo su esencia artística, es importante aclarar o contar sobre tiempos. ¿Cuánto tiempo le lleva a un artista entenderse para poder expresarse? ¿Cuántos años necesita un Mc para sacar a relucir su máximo potencial? Y aquí es donde me parece importante decir que Palacio fue de esos raperos que se largaron a la cancha a puro corazón. Sin pensar demasiado las cosas, solo sintiéndolas. «Tuve la suerte de conocer gente que me ayudo mucho, que me enseño bastante, y eso es positivo porque desde que arranqué a escuchar rap a pleno hasta que empece a grabar pasaron pocos años, no tanto. Yo aún no entendía que era un sample, que era el flow, no entendía como se hacía, fui aprendiendo y ahí es donde la gente que me rodeo me ayudo mucho».

Las entrevistas telefónicas tienen una distancia que es demasiado perceptible. El sonido enconado el teléfono en el grabador, dificulta el armado de la nota luego y para hacer una analogía, siento que tiene mucho que ver con lo que es Palacio como artista. Definirlo sería injusto porque no tengo la verdad absoluta, pero percibirlo si es valido y su personalidad me demuestra un rap sincero, un artista del pueblo para el pueblo y eso, amigxs, en épocas de fama rápida y mareos innecesarios vale oro.

Esa realidad que percibe la emana en cada canción. ¿Cuál es la visión de la actualidad del Hip Hop en nuestro país? «Mis comienzos no fueron sencillos. Yo tengo una perspectiva diferente, a mi se me han cerrado muchas puertas por mi persona, por como era, por venir de otro palo. Yo no era un rapero promedio, de echo hay gente que le ha dicho a mis amigos «che a este de donde lo sacaste» y en ese momento no había lugar para una personalidad como la mía. Hoy lo veo diferente, hoy creo que hay más rap «villero» por llamarlo de alguna manera. Es decir, por lo que a mi me miraban raro, hoy es normal. Hoy ser el rapero del barrio está más normalizado» aclara con una claridez que me asombra y me sorprende por su observación. Quien puede llegar a pensar que a un rapero que relata de manera muy concreta la realidad que se vive en los barrios. Sin embargo desde su propia experiencia Palacio nos cuenta todas esas sensaciones que lo llevaron a ser quien es y quien nunca dejará de ser. «Al día de hoy me pasa un poco también, veo mucho monopolio en el rap argentino, tenes que estar en el momento justo, con las personas justas, como en todo».

Palacio no quiere agradarle a nadie, «podría haber cambiado eso para quedar bien y entrar en esa especie de circuito dentro del Hip Hop, pero no, no soy así, no me interesa. Me considero un renegado, un rapero renegado. La palabra revolucionario me queda enorme, no comparto la gente que se pone esa chapa y después no la acompaña, por eso digo ser un renegado que te cuenta lo que ve. No invento nada». Está claro eso, esta muy marcada su impronta tanto en sus respuestas como en su material. Palacio tiene todo para ser el rapero de barrio que no se come la peli y que sigue igual, aprendiendo.

«Al Hip Hop local le faltan productores» arranca punzante, «pero no productores musicales, creo que hay muchísimo talento, pero faltan personas que inviertan y apuesten por esos artistas que por alguna u otra razón quedan fuera de ese circuito que te decía antes» cuenta. Y podemos analizar esto desde un lugar egocéntrico o desde un lugar autocrítico. Hay dos posturas bien marcadas y como cualquier artista fiel a su esencia, Palacio, no se mueve un centímetro de su lugar, de sus valores y de sus convicciones. Ahora, si al Hip Hop le faltan productores y personas que inviertan, que le sobra, que es lo que hay demasiado, sobre esto Palacio no tira la pelota afuera, al contrario, la para, la pone bajo la zuela e intenta darle el pase gol necesario al delantero, «la verdad no lo sé, a mi no me agrada para nada, no el trap, de echo el trap es un ritmo fresco y lo he experimentado. Pero para mi lo que sobran son esos artistas que hablan como si vivieran en otros países. Usan términos de otros lugares y como argentino realmente no lo entiendo. Ni tampoco comprendo a los que les gusta eso», afirma, «tenemos un léxico completísimo, unos dialéctos criollos que no hay en otro lado y la gente consume argentinos cantando, rapeando como si fuesen de Puerto Rico, eso no me gusta para nada. Creo que si la gente tuviera consciencia sobre esto, el rap argentino tendría más resonancia a nivel local e internacional».

De la bronca por esta falta de identidad hay mucho por decir, por escribir. Palacio ya lo hace y en cada uno de sus discos lo podemos percibir. En el año 2019 se edita «Antisocial» un gran disco que tiene mucho de ese ácido desoxirribonucleico que tiene este gran MC. «Estuve 3 años grabando ese álbum. Por cuestiones económicas, de tiempo y demás, demoré bastante en dejarlo terminado. Yo grabé en mi estudio parte del material pero el sonido no me convencía y decidí re grabar casi todo en lo de un amigo que tenía un estudio más montado». «Antisocial» es un disco muy rapero. Muy pero muy rapero. Es de esos álbumes para ponerlos y escucharlos, dibujando en tu mente las imágenes que Palacio escupe. Para hacer un análisis del mismo podemos leer entre lineas las respuestas de este artista que no tiene intenciones de vender nada más que exponer su corazón. «Antisocial es un disco renegado, guerrero, donde reniego mucho de donde estamos, es un disco de protesta, es justo eso, mi protesta personal» describe Palacio. «Tuvo un largo proceso de grabacion y creo que eso lo hace completamente gráfico respecto a lo que pienso y trato de plasmar».

Si bien el mencionado álbum no es el primero de Palacio, si es el primero que conocí a través de las nuevas plataformas digitales, esas que les abrieron las puertas a los artistas para compartir su música. Palacio es un artista muy vivido a su entorno, todo lo que lo rodea parece condimentar sus barras para hacerlo explicito. Una vez un colega me dijo que escucharlo es como viajar por la Zona Oeste del Conurbano Bonaerense sin moverse desde donde estés, no importa si en una casa, en una carpa o en un departamento de Chacarita.

Estos últimos años fueron de menor a mayor para este Mc, que como todos los terrenales, debe laburar de otra cosa para mantener el espíritu de su rap vivo y coleando. «Yo laburo de otra cosa, vivo de otra cosa, pero me encantaría hacer lo mio y vivir de esto, es creo, el sueño que tenemos todos los artistas, sin importar que sea lo que hagas» afirma Palacio. La charla es profunda y la mala conexión de mi WiFi (con el viento de ese día parecía mayor la intermitencia) hacía que por momentos la atención sea mayor, para no perder ningún detalle. Antisocial es ese gran disco al que la pandemia le cortó las gambas en el sentido físico. Dada la cuarentena y esas restricciones que hirieron de gravedad la movida, nunca se pudo presentar en vivo acorde a lo que se merecía y hoy es una materia pendiente. Esto no hizo mella en Facundo que siguió laburando durante todo el aislamiento para editar un año y poquito después un EP impresionante llamado «D-Nero Negro«. El material fue presentado en YouTube en febrero de este raro 2021 y cuenta con 5 temas muy bien ordenados. «El Ep es un material conciso que trata sobre el ser humano y su necesidad de salir adelante, de tener ambición, del hambre por lograr cosas» cuenta, «creo que sin importar si es con la música o con lo que uno haga, mi intención en el disco es dejar algo, esa búsqueda por tener, como dirían los viejos «donde caerse muerto», es mi cuarto material, el segundo en YouTube y creo que pienso en los que vienen atrás, en dejarles algo a mis hijos para que no pasen lo que pase yo, etc. Es un disco que recorre esos caminos y dónde intento llenar esos espacios con lo que yo llamo típicos folclores del hip hop».

Si Antisocial confirma las barras crudas de un Mc de barrio, D-nero Negro termina de acentuar el estilo de un rapero que no se guía por rankings ni que jamás se comería ninguna peli. Palacio es de esos Mc´s que no piensan en los demás cuando rapean y tampoco les interesa si los escuchan o no, todo radica en uno mismo y nace desde ahí para los demás, y eso es loable y completamente contagioso para un rap local que pese a estar lleno de artistas así, no es valorado por eso sino por vender algo a una industria completamente ajena a un país duro como el nuestro. Palacio es un rapero argentino y eso se nota desde cualquier track que reproduzcas.

Para cerrar la charla quise saber para que rumbos esta yendo y como viene su actualidad. El mundo es tan loco que un Ep lanzado en febrero de este año ya es obsoleto y parece de antaño. «Sigo trabajando, siempre estoy haciendo algo porque me gusta estar en movimiento» afirma con total ambición. «Ahora estoy armando un nuevo EP y al mismo tiempo laburando con un colega en otro material llamado «medios parias» que va a estar muy bueno» cierra. El rap no es ajeno a la realidad, al entorno y artistas como Palacio lo saben y lo reflejan, «mi intención siempre es conectar con los que ven la realidad que se vive y no con eso que tal vez te venden para que compres».

La charla se cierra con toda la expectativa por seguir escuchando raps de este gran Mc y con la certeza de que en el rap argentino no todo está perdido…

 

 

 

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