#QUENOMUERANLOSDISCOS

Todo cambió desde la llegada de Internet. De a poco, la era digital fue deglutiendo el pasado y en este proceso nos está arrebatando a los románticos, esa sensación indescriptible de un buen disco en formato físico. Las razones las desconozco pero me sigo sintiendo “sapo de otro pozo” cuando escucho términos bien propios de los Centenials. Es que ellos manejan todo desde una pantalla, viven su vida a través de las redes desde que son una semilla. Nacen con un conocimiento tecnológico sorprendente y dejan en ridículo a cualquiera que intente entrometerse en este mundo de amplio espectro pero peligroso.

Uno se encuentra expuesto en tanto y en cuanto no tengamos un control sobre toda esa información que circula a la velocidad del Match 5 de Meteoro y más. Simples y concretas son las cosas para los chicos hoy en día que vuelcan su vida en la nube para que otros se “informen” de sus actividades, de sus logros y de todo eso que antes era privado y que hoy parece no serlo.

En este grupo entra también la música, la industria musical y todo lo que tenga que ver con ella. Que placentero es (o ¿era?) entrar a una disquería y recorrer cada pasillo en busca de algo en particular o simplemente con la alegría de saber que entre tantos discos habría alguno que se destaque ante nosotros por alguna razón. Rarezas, hits, lados B, singles, todo eso se esconde detrás de un cuadradito de no más de 10 x 10 cms. Pese a que aún hay valientes, las disquerías no son lo que eran y de a poco lo que alguna vez fueron stands repletos de música pasaron a ser estantes fríos, llenos de electrodomésticos.

Es cierto que el “mercado discográfico” ha mutado y su fuerza se centra casi exclusivamente en estas nuevas plataformas digitales. Particularmente, no soy nadie para decir que está bien o que está mal. Al fin y al cabo, lo importante de todo esto es que a los artistas se los reconozca de la misma forma por su material en Spotify o por su disco en Zivals. Será que soy muy anticuado y no acepto la “normalidad” de estos cambios por sobre los que sí lo son, como por ejemplo, dejar de usar tanto papel, empezar a reciclar, cuidar el agua, etc.

Sé que existen discos, que siguen saliendo aún en un mercado no redituable. Hoy conviene el formato “tema-videoclip” y en muchos casos los artistas apuestan por eso, lo que no veo mal si es lo que marca este avance. Aun así me gustaría que se apoye más a una industria que inunda de arte cada reproductor que hay en el mundo. Que se genere conciencia y que se pueda mantener vivo algo que parece tener fecha de caducidad. Si tenes la posibilidad de comprar un disco, no lo dudes. Te aseguro que no será un gasto, sin dudas es una inversión, para vos, para el artista y para la industria. Un día sin música es un día perdido dicen.  Yo, desde este lado, apoyo la moción agregando un término bien centenial, “#QueNoMueranLosDiscosFísicos”.

 

 

Por Kevin Dirienso Poter

 

 

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