RAP Y RACISMO.

Por Gian Franco Lisanti – @itnasilnaig

¿Que pasa en Estados Unidos que no pase en Argentina? Demócratas, republicanos, peronistas vs radicales y esa grieta insoslayable de estas épocas: Kirchneristas vs Macristas . El problema es uno solo y es global.

Vimos durante la semana riots en EEUU que a quienes conocemos la historia del hip hop allí, ni nos tienen que explicar las razones, ¿o acaso dónde nació? ¿en un estudio de Broadway? ¿en Beverly Hill’s, Los Angeles? No. En las villas -ghettos, para ser más exacto- en donde la alta sociedad neoyorquina decidió esconder a los negros y negras que hacían los trabajos que un siglo antes realizaban sus antecesores pero en calidad de esclavos o sirvientes.  Había también familias que vivían de la ayuda estatal e infancias que crecieron encerradas, en prejuicios que hacia ellas proyectaba la sociedad, asimilando todos esas nociones que se les adjudicaba. Vas a pensar esto es muy zurdo, muy comunista y muy etcétera, decir que es culpa de la sociedad lo que hacen los pobres, pero cuánta gente conocemos que se rompe la espalda trabajando, que viven estresadas porque la plata no alcanza, que no dejan de pensar cómo llegar a fin de mes, y después van y repiten que de la pobreza se sale LA BU RAN DO. La secuencia de argumentos sigue con que «sos pobre porque querés», y así hacemos de la víctima, el victimario: nada que deba generar sorpresa en esta sociedad individualista.

Nació, en un primer momento, de negros, que encontraron en el hip hop un código cultural propio de los barrios. Cada grupo tenía sus rimas, sus pasos, sus ropas, sus gestos. Se apropiaron de músicas ajenas -ni el jazz ni el soul no era para los y las negrxs de los ghettos- y en ese gesto de poder, crecieron los djs, el primer elemento. Fiestas, breakdance y mc’s se desarrollan sobre aquellos seres mitológicos que creaban desde las consolas. No fue Rapper’s delight (1979), el primer tema de rap del que tenemos idea, el que nos comentó sobre la realidad de lxs negrxs en Estados Unidos. Sí fue The message (1982) el primer rap que nos cuenta cómo se vive en los ghettos y cómo la gente que vive allí perciben lo que los de afuera piensan sobre ellos. En este punto vale hacer una aclaración: en Harlem había tanto negros y negras como personas latinas, que llegaban a NY con la esperanza de conseguir trabajo, cumplir el sueño americano y terminaban recluidxs, lejos de la familia que se quedó en las Islas y explotadxs.

Volviendo a la fantástica composición adjudicada al histórico grupo Grandmaster Flash and The Furious Five, aunque en realidad son sólo Duke Bootie y Melle Mel, nos habla de gente fuerte, que mantiene su estabilidad en un espacio que «a veces es como una jungla». Nos cuenta también escenas cotidianas, vidrios rotos, las calles meadas, prostitutas, drogas, pibes y pibas creciendo en este entorno, de violencia física hacía y entre ellxs, en un ambiente de competencia por la supervivencia, de pelear, de hacer lo necesario para sobrevivir, que traducido al lenguaje de la realidad, es hacer lo necesario por generar ingresos y así conseguir la “miel y la leche”.

Cuando nos ponemos a pensar sobre la veracidad de la opinión de las personas, ¿quién nos va a decir de una manera más fiable cómo se vive en el campo, un campesino o el sojero que va y vuelve de su estancia al country en el mismo día?, ¿en quien vamos a confiar más para saber los gastos de un auto, en quien tiene uno o en quien usa la bici?, ¿a quién le vamos a consultar sobre cómo es vivir en un ghetto, en una villa, a alcalde de la ciudad o a la gente de ahí? Poner este filtro muchas veces nos permite considerar un poco mejor a quiénes y cómo les escuchamos. Por esta razon, The Message abre la puerta de lo que conocemos como rap conciencia: porque quienes escribieron esas potentes letras, estuvieron ahí y nos cuentan su realidad, cómo se vive y cómo crecieron. Hay un párrafo que quiero remarcar que resume la totalidad del argumento al que voy. Es el quinto verso y comienza con una de las líneas más potentes que jamás haya escuchado: a child is born with no state of mind, blind to the ways of mankind… Traducido, sería algo así como un/x niñx nace vacíx, sin opiniones, sin ideología, podría decirse, ciego a las maneras y formas de la humanidad. La máxima de la humildad, nadie nace sabiendo; también hay una implicación política en este punto, porque en última instancia, ninguna persona viene determinada hacía ninguna opinión, y es dónde creces, cómo creces y con quiénes creces lo que determina tu conciencia (en el contexto argentino, me hace acordar al ningún pibe nace chorro). Si fuese por mi copiaría todas las barras de esta parte de la canción porque es una síntesis excelente de poesía y realidad pero voy a hacer un resumencito mil veces más insípido para poder darle sentido a las líneas que antes mencione, con la esperanza de que vayan a escuchar el tema prestando atención a la letra y, para quien lo necesite, el traductor al lado. Melle Mel nos cuenta cómo es crecer en un barrio en el que cada calle, en vez de parecer una linda avenida, es un “alleyway”, una calle sucia, fea, peligrosa; que de crecer ahí viendo a los que tienen plata, los terminas envidiando, terminan siendo tus ídolos, queres ser un estafador, un apostador, tener autos grandes, ser chorro. Hacer lo que sea para ser como ellos. Y claramente no queres ser un boludo, vos queres ser uno de los pillos, y dejas la escuela (“You say I’m cool, huh, I’m no fool but then you wind up droppin’ outta high school”) y empezás en las movidas, desempleado y sin educación pero andás distinto y lo haces notar. Empezás asaltando en las calles, matás a alguien, vas preso, te violan, terminas siendo el punto fijo de los gedes en la cárcel y te terminas ahorcando en tu celda, tal como hacía la mayoría de los presos en aquella época, pero vivís piola, tal como la canción y estilo de vida al que adheriste lo indicaba: live fast, die young. Crudísimo pero si no entendemos la realidad, desde la realidad, desde las personas que la viven, y no desde estadísticas, vivimos en una burbuja.

El rap conciencia aparece como una voz de los y las negrxs para decir cómo vivían. Lo fuerte de este tipo de rap no está en decir “vamos a matar policías, vamos a hacer la revolución, vamos a tomar la casa rosada”. Lo duro del rap conciencia está en mostrarnos desde una perspectiva humana, es decir, desde una mirada que nosotrxs mismxs podríamos tener, cómo se vive ahí. Pienso ahora en “CANción de la prisión”, de Canserbero, y reafirmo lo que digo: el rap conciencia denuncia situaciones de injusticia y desde la empatía, vos, oyente, percibís la injusticia.

Diez años después a The Message, suceden riots en California, como consecuencia al asesinato de Rodney King, que se habría resistido a ser detenido y en la paliza que le propinaron para reducirlo, murió. En 1988 la misma ciudad y el mismo sector se había visto revolucionado por el lanzamiento del disco “Straight Outta Compton”, que mostraba y criticaba la violencia racial de la policía y así como la vida de estos niggaz. Con N.W.A parece haberse inaugurado el g-funk, que por esa denominación parecía  la promoción del estilo de vida gangster, significando un insulto a los valores estadounidenses, de clase media, blanca y católica. Hasta sufrieron persecución legal por incitar al crimen y otras boludeces por el estilo. Lo que nadie vio, o en realidad no quisieron o pudieron ver por el racismo inherente a esos valores, es que “Fuck tha police” o “Gangsta gangsta”, nos estaban diciendo casi lo mismo que “The Message”: describían la realidad de la minoría negra segregada, discriminada. Que se hayan identificado lxs negrxs con esos temas, definitivamente no quiere decir que todxs lxs negrxs eran criminales, asesinos, como lo que las letras de N.W.A. mostraban; sí quieren decir, y como en The Message, que ser gangster representaba un valor positivo en una sociedad en la que por ser negrxs tenías que trabajar el doble, el triple, mil veces para lograr un nivel de vida que no era el equivalente al que recibiría un blanco. El 29 de abril de 1992, el primer día de disturbios por la muerte de Rodney King, “Fuck tha police” representó un himno justamente por ser una forma local y propia de denunciar lo que estaba pasando.

Siempre tenemos, de un lado, a los defensores de la moral y valores, que en realidad son solo de ellos mismos y pretenden universalizarlos desde su pacifismo egocéntrico, que dicen que está bien manifestarse pero hay límites, y del otro lado, a los grupos perjudicados, cansados ya de decir lo que estaba pasando, de decirlo bien y que los maten (Martín Luther King), de decirlo mal y que los maten o les criminalicen (Las Panteras Negras), y que cuando salen a romper todo por la bronca histórica acumulada, “deberían buscar otras maneras”. Siempre es necesario hacer historia para entender un poco más: en Estados Unidos hubo esclavitud hasta 1863 -¡ni doscientos años!- pero las mismas personas que la abolieron y estuvieron en contra, tenían esclavos o sirvientes; a esto se opusieron, no unos pocos intelectuales malos, sino toda una Confederación de estados que defendía la supremacía blanca, y no es que desaparecieron cuando la esclavitud se prohibió. Mantuvieron esclavos y empeoraron las condiciones laborales. Se mantuvieron un poco más en las sombras. Durante la lucha de lxs negrxs por los derechos civiles durante la década del ‘60 el Ku Klux Klan hace su aparición más publica. Ojo, porque esto no significa que por no ser del Ku Klux Klan no seas racista. Sorprendería a muchas personas pensar en el racismo de gran parte de los votantes de Obama; es una boludez como decir que porque votaste a Cristina no sos machista. El principal problema hoy, si la existencia de personas que saldrían a matar negrxs fuese algo reducible a un segundo plano, es que existe Trump y una serie de personas que lo apoyan. En Estados Unidos se pasean grupos de hombres blancos armados, proclamando la supremacía blanca para apoyar a Trump pero las manifestaciones que reprimen son las de #BlackLivesMatters. La última noticia que llegué a escuchar es que iba a incluir en la lista de terroristas a la organización internacional Antifa mientras que los discursos de la derecha xenófoba son publicitados por el mismísmo presidente. La policía como institución, y no cada agente como individuo, reafirma el racismo inherente a la historia estadounidense. El “Fuck tha police” se refiere a eso, a la institución que genera y defiende el racismo mediante la acción de sus representantes, los agentes. Por eso también el ACAB está más en boga que nunca: All Cops Are Bastards. Y no caigamos en pensar que porque la policía acepte negros deja de ser racista, o Ice Cube en la misma canción no nos dice que son los policías negros los peores, porque golpean más fuerte si los policías blancos están mirando

El rap estadounidense siempre fue una herramienta antirracista, sea rap conciencia o no. En sus comienzos fue el lenguaje musical de lxs negrxs, tomando la historia musical hecha por elloxs mismxs, jazz, soul, rock, sonidos latinos, y readaptándolos mediante consolas. Que la industria musical haya generado un circuito en donde el rap no tiene contenido social, es otro tema; pero el rap como parte del hip hop siempre tuvo un mensaje étnico.

¿Y en Argentina? En Argentina no hay negros así que no hay racismo. Bien, eso es lo que dice la gente idiota o también la que no tuvo la oportunidad de aprender. En primer lugar, la simple liberación de culpa que resulta esa frase termina siendo un argumento a favor de la neutralidad: los apolíticos dicen eso. Es un gran argumento en realidad, debo admitir, porque negar un problema es no buscar una solución. Negar el machismo, porque yo tengo mamá, abuela, y tía, porque yo lavo los platos, porque ayudo en la casa, nos sirve a los hombres a no tener que admitir lo mierda que somos. Negar el racismo, porque yo tengo amigos negros, porque le digo negro cariñosamente, porque no le digo negro de piel le digo negro de alma, es no admitir el rol fundamental que jugó y juega la población blanca en la historia mundial. En Argentina, podemos precisar aún más el racismo hacia la población blanca, “descendiente de los barcos”, de apellidos europeos, que dice levantando el mentón que sus bisabuelos son italianos, o que se jacta de tener la ciudadanía europea por su abuela española. En Argentina, el racismo existe desde el momento en el que decimos que no hay negros, porque, para sorpresa de muchos, hay negros. Increíble pero cierto. Hubo negros y negras esclavizadxs durante la colonia, hubo negrxs en las casas de nuestros próceres atendiéndolos, y significaron un gran porcentaje de la población porteña durante una parte importante de nuestra historia. Hubo negros en las expediciones de San Martín. Hubo negrxs hasta que el sector europeizante de la élite política argentina “blanqueó” la historia, así como la “masculinizó”: quienes nos dieron la tan preciada Independencia fueron todos hombres, todos blancos, y, por cierto, todos educados de acuerdo a los valores europeos y franceses. ¿De qué sirve negar algo tan evidente? Sirve para perpetuar el racismo, antes en la esclavitud, hoy invisibilizandolxs. Cortar el flujo de injusticias y desigualdades es nuestra responsabilidad, nombrándonos, en primer lugar, antirracistas y antimachistas/feministas. La acción en el siguiente paso.

Junto a las negras y negros que existían, hubo también sectores indígenas, poblaciones locales que existieron casi desde que existe el Homo Sapiens en la tierra. Vivían en organizaciones políticas autóctonas del continente hasta 1492, el año inicial de la conquista (para las únicas personas que América fue un descubrimiento, fue para los intelectuales europeos del siglo XV; hoy, cinco siglos después, sabemos que lo que sucedió en América fue un genocidio), sobrevivieron física e ideológicamente los momentos de mayor reducción demográfica y lograron estabilizarse durante la colonia. Quedaron tan pocos, que hasta hay gente que dice que “los indios se extinguieron”. Entonces, tenemos negrxs, indixs y conquistadores en un primer momento en América. Ya sabemos igual, que hubo cruces, hombres europeos violando a mujeres indias o negras teniendo hijxs, u hombres indios dando a sus hijas para casarse con españoles y ganar prestigio, hijxs de indixs y negrxs, y posibilidades otras. Desde el momento en el que las tan diferenciadas ”razas” (en comillas porque biológicamente tampoco las razas existen) comienzan a mezclarse, desaparecería el racismo. Pero no sucedió así, y el poder continuaba en quienes mejor detentaban su europeidad. El racismo no se sustenta en bases biológicas: es absolutamente político. La historia argentina se desenvuelve así, entre los blancos, quienes más resaltan su europeidad, siendo el porteño el epítome de esa pretendida superioridad por el hecho de sacar pecho al vivir en “la Paris latinoamericana”, y el resto, gente de segunda, ´”del interior´” -¿C.A.B.A es afuera, el extranjero, o  qué?-.

Toda comunidad no europeizada, y no importa el color de la piel para adquirir esos valores, en Argentina, ha sido racializada. Seas negrx de piel o no, no ser blanco, porteño, de raíces evidentes europeas, te hace ser de segunda. Hay insultos racistas para personas “marrones” -que así se reivindican- y hay insultos racistas que superan el hecho de la piel: negro de mierda, negro de alma, cabecita negra, boliviano, villero, etc. En Argentina, y en especial, en Buenos Aires se vive como si viviésemos en el norte europeo, donde todxs seriamos blancxs, rubixs, y de ojos claros. Y ahí está el racismo, en la negación sistemática en el presente, de poblaciones no blancas, no europeas, al mismo tiempo que su estigmatización; en todo lo que sucede y perjudica a esas poblaciones por el simple hecho de su color de piel y empeora la situación de vida de esas personas. El racismo es todo lo que sucede entre la esclavitud y el negrx de mierda, sea como insulto a personas negras, sea como insulto a el/la villerx. El racismo, en nuestro caso se mezcla con el clasicismo y con el porteñocentrismo europeizante de la Argentina que niega estar enraizada en costumbres latinoamericanas. El racismo nos hace parecer un país blanco al mundo, cuando son los núcleos urbanos existentes desde la colonia los que irradian esa imagen; el racismo impulsa una imagen porteña al resto del país; el racismo blanquea todo lo interior a la General Paz, lo “primermundiza”, siendo las villas fenómenos marginales -que hasta si lo vemos geográficamente, no hay asentamientos grandes en el centro de la ciudad porque esos son más integrados a la trama urbana que los que no, y aún así siguen aisladas-.

Todo fenómeno cultural de grupos sociales discriminados y explotados, si no es reivindicado el contenido político étnico por sectores que lo utilizan que no son ellos mismos, podría ser considerado apropiación cultural. La cultura de masas lo hace de a toneladas, y los géneros musicales que ya mencioné son los grandes ejemplos. El rap, ni hablar. Las industrias culturales “lavan” los mensajes que puedan resultar problemáticos, para que lleguen de una manera simple, casi ya digeridos, y entren sin problema por los oídos, por los ojos. El rap comercial entra en esa categoría y el trap es la manifestación más actual de esa rama. Podemos discutir de si el trap es rap, de si entra al hip hop, pero no hay tópico menos interesante para los sellos musicales multinacionales que ese. Lo útil, para ellos, es sí vende o no, y el rap vendió y vende mucho: Run DMC y “My Adidas”, MC Hammer, Dr. Dre desde N.W.A a ser uno de los empresarios musicales de los más importantes del mundo, son algunos de los ejemplos. De todas formas, tampoco tenemos que pensar que todo lo masivo está vacío o hueco. Siempre saber más de quien escribe, canta, rapea, da nuevos niveles de significación a la música y esto es especialmente interesante cuando la persona está viva.

En Argentina, el rap mainstream sufrió una revitalización desde la intervención de Red Bull en el mundo del freestyle, generando una gran plataforma para carreras musicales. Duki es la gran estrella de todo este fenómeno llevando el trap argentino de gira por el mercado europeo, Paulo Londra aparece también con un rap más pop y hay productores de raperos con gran renombre (Bizarrap). ¿Alguno de estos raperos/traperos hiper comerciales hizo alguna declaración posterior a la muerte de George Floyd? No. Pero tampoco podemos señalar con el dedo y decirles racistas, porque la lucha no se resuelve midiendo quien tiene la moral más grande . Lo que sí podemos decir es que no se pararon del lado antirracista de la vida. Y no me refiero solamente a los dos que mencioné: hoy en el plano internacional del rap argentino tenemos además a Wos, a Trueno, Dtoke, etc. Personalmente, me molesta más que alguien no se sitúe políticamente cuando construye su popularidad tanto en su carisma como en lo popular de los ingredientes políticos en sus letras; no creo que sea hipocresía sino que es la liviandad del progresismo militante, que dice lo que está bien cuando está de moda teniendo en mente ventas y pérdidas. Así, vemos que el rap comercial en Argentina no es antirracista.

En el under no tiene sentido señalar quiénes sí y quiénes no. No tiene sentido en primer lugar, por lo que dije antes: no es una cuestión moral. No se trata de perseguir al racista o al apolítico, se trata de hacer que las personas perciban las injusticias, no de señalarselas, porque sino caemos el progresismo. En este punto en el que nos paramos ya superamos la dicotomía que representa el lado colectivo, el de la igualdad, y el lado restrictivo, el de las injusticias y jerarquías. En en este sector, la igualdad es la premisa, y desde ahí discutimos de si política o falsa política. Indicarle a otrxs personas las injusticias sin decirles por qué, para que las reconozcan y marchen bajo mi bandera contra este modelo de conducta es falsa política, es progresismo. La verdadera igualdad está en el colectivo compartiendo todxs la libertad, no en el grupo amorfo detrás de una/s persona/s. En segundo lugar, porque el under es infinito, tal vez menciono a uno que lo hizo de Santa Fé, pero otro de Tierra del Fuego, con más gente que lo escucha, lo hizo y ni lo mencioné por desconocerlo.

Creo que puede llegar a tener sentido que no haya una movida importante unificada políticamente del under porque hoy en día no contamos con un rap político notorio, que genere lemas de lucha, que represente sectores desplazados de la sociedad. Cuando hago memoria, se me ocurre Fuerte Apache simbolizando a nivel local algo como lo que generó Straight Outta Compton, un lenguaje y un relato de la vida del barrio desde la perspectiva de uno de los grupos que lo habita. Como no quiero ser malinterpretado, lo aclaro: no estoy diciendo que no haya rap con contenido, que de hecho lo hay y de gran calidad. Lo que digo es que no hay referentes que sean aglutinantes de luchas, que ponga la cara como hoy está haciendo Ice Cube y mil raperos, raperas, cantantes negrxs. Ahí esta mi pregunta, ¿por qué no podemos, como integrantes de una movida con tanta carga política como es el hip hop, que resulta politizante también porque lleva consignas a sectores donde el hip hop no hace presencia cotidiana, reivindicar personas que carguen con nuestro mensaje? No me estoy refiriendo a que aparezca un rapero, una rapera, por ejemplo, peronista y hable de justicia social, en absoluto -admito que sería interesante un rap peronista-. Me refiero a un colectivo de artistas del hip hop que reivindiquen activamente el antirracismo, el antimachismo y el anticlasismo, a nivel internacional pero principalmente a nivel local, representando un pivote ideológico para aquellxs pibxs que quieren hacer algo más que lo que está de moda, para apagar el sonido del silencio que parece dominar en el under y organizar el bullicio de lxs verdaderamente inquietxs.

el racismo es todo lo que está entre la esclavitud y el «negro de mierda»,  no solo estos extremos.

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