Se imponen modas, son modos de que te comas cualquiera.

Parafraseando a “Militantes del Climax”, banda oriunda de zona norte del Gran Buenos Aires, digo y pienso… ¿Es el Freestyle una moda pasajera? Pese a que forma parte de la cultura HH, ¿La improvisación y las competencias en las plazas contaminaron el hip hop?.

Puede que sean preguntas “comunes” hoy en día. Las modas son pasajeras y modas quedan, pero dentro de la doble “h” las etiquetas no tienen lugar. En la actualidad el estallido del rap, del trap y de todo lo que tiene que ver con el hip hop es una consecuencia indirectamente directa de las redes sociales. YouTube, Facebook, Twitter e Instagram desnudaron una cultura bien under pero que como cualquier otra necesitaba ser “conocida”.

Ahora bien, cuales serían los límites para entender este fenómeno. El hip hop es respeto, es cultura, es arte y es necesario que esto se mantenga de este modo. Las peleas, las faltas de respeto y ese “morbo” generado por la moda NO deben contaminar la esencia del hip hop.

Entender y respetar la cultura es la mejor manera de vivir la moda y disfrutarla sin perder el eje central de un “algo” que germinó luego del esfuerzo y la “revolución” generada por aquellos que padecían la violencia y la discriminación terminante de los Estados Unidos en los 70`.

Ya sea el Bronx, Temperley, Quilmes o cualquier otro barrio o localidad de nuestro país, el rap, el breakdance, los grafittis y el DJing tienen el mismo ADN y todos nosotros debemos hacer valer eso.

Lejos está este movimiento de ser solo bling bling, autos caros y mujeres sueltas de ropa. Es cierto que todo esto existe y forma parte del hip hop, pero sepan que no muere ahí. Sepan que el Freestyle va más alla de “bardear” al otro para ganar la batalla. La cultura es cultura y la moda… moda.

Por Kevin Dirienso Poter

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