BASTA PARA MI, BASTA PARA TODAS.

Por Melani Garcia Tapia – @abraencabrada 

Esta nota de opinión, más que de opinión, es una nota de sensaciones. Una relato sin matices. Un escrito crudo, crudísimo sobre nuestro presente. Un pedacito de la realidad de nosotras las MUJERES.

Empiezo por lo mínimo. Arranco por salir a la calle. ¿Qué tema ese no? Porque solas o acompañadas estamos condenadas a recibir ese maldito y puto balbuceo. Ese que dura segundos en la boca de un pajero pero que queda impregnado en nosotras durante años. Si, años, lo leíste bien.

De cada 10 mujeres,  9 recuerdan con asco, odio, rechazo y muchísima indignación este acto paupérrimo que tienen los pajeros cuando ven venir a una mujer.  ¿Les parece loco no? Pero de verdad, no importa el tamaño, el color, la nacionalidad o la ropa que vista ese día que por la simple razón de ser mujer, estamos obligadas a recibir lo que ellos llaman “piropos” y nosotras  “acoso”. Luego de haber charlado con muchas mujeres de este tema, luego de haber buscado diversas  sensaciones y puntos de vista (entre ellas amigas cercanas), me veo en la obligación de contar mi REALIDAD, la realidad de (casi) todas.

Empecé a escribir esto,  en realidad a vomitar las sensaciones que tuve el día que volvía de vacunar a mis dos hijas. Aquel día al pisar la vereda me encontré en una jungla de animales hambrientos.  Me miraban, me hablaban y me hacían sentir una presa. Por momentos me hacían sentir que yo era su comida.

Aun tratando de sentirme parte de la especie, pedía por dentro que no me hagan daño. Ni a mí ni a mis hijas. ¿Suena exagerado no?  Pero les juro que el daño que nos hacen es inmenso. Nos llenan de asco, miedo, inseguridades. Nos llenan de odio, de impotencia.  No se imaginan realmente la sensación, el daño con el que cargan mis hermanas,  mis hijas cuando sienten tu acoso.

Ese día tenía intenciones de entrar a una muebleria. Estaba con ganas de hacer una remodelación en mi casa y era el momento justo de matar dos pájaros de un tiro. Por eso, al volver del Hospital, pase por la puerta del local y como suelo hacer me permití observar el interior del mismo. No quiero sonar exagerada pero entrando a un comercio en el que hay solo tres hombres siendo mujer, existen más probabilidades de pasarla mal que de sentirte cómoda. Vuelvo a repetir no quiero sonar exagerada pero lamentablemente es la realidad en la que nos envolvemos cada vez que tenemos que salir a sobrevivir en esta maldita ciudad gótica.

Las mujeres caminamos ya sabiendo por que vereda “es mas conveniente” caminar. Y gracias a un sexto sentido innato, desarrollamos la capacidad de saber cual  será el  siguiente homosapiens con el que  vamos a tener que lidiar. Los olemos, los intuimos. Hay veces que los vemos venir y ya estamos  pensando de que modo evitar o humillar al hijo de puta. Y cuando eso sucede, siempre existe una manera insólita de menospreciar una actitud asquerosa y que realmente nos tiene podridas. No estamos locas, no exageramos, no mentimos, no provocamos. ¿Entienden eso?

En Argentina el promedio de femicidios y las denuncias por abuso y acoso son alarmantes. ¿Realmente seguís creyendo que lo que haces se define como “piropo”?  ¿De verdad sos tan idiota como para acosar a una madre embarazada o a una madre con sus hijxs creyendo que vas a poder concluir algo? O lo haces por el simple hecho de sentirte más piola con vos y tus amiguitos?  ¿De verdad crees que nosotras necesitamos de tu acoso para sentirnos más lindas y seguras?  ¿Pensaste alguna vez en el miedo con el que caminan mis hermanas, aquellas que fueron violadas por enfermos como vos? ¿Pensas en la incomodidad  que le generas a mi hija de 7 años cada vez que te tiene que escuchar? ¿Te parece justo que tengamos que evitar, postergar , defendernos, ignorar y pasarla mal cada vez que tenemos que salir a sobrevivir solas?

Espero que entiendas la lección. YO YA ESTOY CANSADA, NOSOTRAS YA ESTAMOS CANSADAS.

PD: Con esto quiero encender la luz y alumbrar lo que siento. BASTA PARA MI, BASTA PARA TODAS…

 

Foto Nº 2: Karina Billa.