DESCHAVANDO A LOS QUE DICEN DEVELAR SECRETOS DEL RAP ARGENTO.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter 

Sin lugar a dudas hoy podríamos afirmar que el momento que se está viviendo invita a mucha gente a la cultura Hip Hop. Sin importar y casi asegurando que la puerta de entrada para muchxs es el freestyle o el trap, algo con lo que personalmente, no estoy de acuerdo, seria de ciego y «come vidrio» decir que esto no es así. A las nuevas generaciones tal vez no les importa o no les llega la «data» de lo que sucedió o de donde viene la cultura Hip Hop. Lxs que amamos esta cultura y nos apasiona la simple razón de conocer, hemos leído libros, recortes, escuchamos a los que saben y sin dudas, intentamos por todos los medios seguir averiguando más y más de esta locura juvenil que nació en un barrio prendido fuego de Nueva York allá por los años 70.

Argentina está lejos del movimiento de la ciudad que nunca duerme, imaginense como serían las cosas hace 45 años y como llegaba la información de una cultura mainstream en el país del norte, pero totalmente virgen por estas tierras. Hoy a más de 4 décadas de aquella revolución artística, en Argentina, el Hip Hop está de moda. Le guste a quien le guste es así y gracias a las redes, la tecnología, hoy podemos disfrutar de una publicidad de juguitos en polvo que tiene tintes de la cultura Hip Hop. O al menos esos creen los que la hicieron y todxs los que se comen ese verso. Dios mio. Para quienes usan su tiempo para informarse sabrán que el Hip Hop lejos está de eso y menos que menos de lanzar billetes al aire en un país donde mucha gente no logra comer 4 veces al día. En fin esa es otra historia.

Volviendo a la que impulsó esta nota, el mainstream tiene sus dos caras, como casi todo en la vida. Hoy que ser rapero es cool y que el Hip Hop es un mercado para muchxs, parece ser que todxs son sabiondos y que ese incipiente mercado es una oportunidad. Dentro de esos sabiondos y de esas actitudes de rapiña aparece el periodismo. El rap como género y el Hip Hop como cultura, siempre fueron ninguneados por el excelso periodismo argentino. Para los programas de tevé, muchas radios y numerosos medios gráficos, todo lo relacionado a esta hermosa cultura era marginal, circense y hasta burlesco, pero hoy, vaya uno a saber por que (guiño guiño), el rap ocupa un lugar de tendencia e importancia en los medios masivos, esos que le daban la espalda hace unos años y cual bugs bunny dibujaron el signo $ en sus ojos. «Bien, Kevin, porque mierda decis esto, que finalidad tiene». Escribo esto porque estoy harto de los falsos amantes de la cultura, de los aprovechadores y de los que contaminan con su necesidad de plata.

Hace muy poquito, en una de las revistas de mayor renombre en materia música, editada en nuestro país por el diario más conservador y asqueroso de Argentina salio una nota hablando de, lean esto, «LA HISTORIA SECRETA DEL RAP EN ARGENTINA»… Eh!, ¿Quién vino James Bond a desclasificar archivos secretos?. Bueno un titulo gancho no se le niega a nadie y es un recurso periodístico, el problema está en que a mi criterio profesional, cuanto más llegada tenes, mayor responsabilidad. ¿Alguien le puede avisar esto al diario de Mitre? Porque al parecer aun no se dieron cuenta. La intención es buenisima y me alegra que la cultura llegue lejos, pero «si la vas a hacer hacela bien» dice la canción y es así. La nota, extensa y con una escritura bárbara, está cargada, repleta de horrores. Errores no, horrores. Imperdonables, porque estamos en el 2020 y chequear la info es cuestión de segundos gracias al mágico Internet.

La historia del rap en Argentina es rica, es digna de ser contada, pero bien, con responsabilidad. Tan acostumbrados estan los grandes medios al consumo y a querer «vender» noticias, notas y contenido, que se olvidan del ABC del periodismo: Chequear la info. Durante el escrito, aparecen muchxos protagonistas de aquella época, lo que marca que hubo trabajo de campo, se nota que el periodista le dedico tiempo e intento detallar cosas durante el relato. Como dije, la historia del rap argento es amplia y a modo de defensa, es muy dificil plasmar en una nota para una revista a «la historia del rap». Ya lo contará Martín Biaggini en su libro Rap de Acá y su primer volumen. Ya lo hizo Juan Data durante años poniéndose el periodismo que si sabe de Hip Hop al hombro durante los primeros años y más también con su magnífico Fanzine «Moshpit Posse», llegando a ser un ejemplo para todxs los que vinimos después. El Hip Hop es pasión y el periodismo para algunxs locxs como yo, también, por eso enojan los grandes medios cuando entrometen sus narices con ese poderío económico y esa llegada que «marca agenda».

Pero volviendo a la nota y sus deficiencias, algunas de ellas muy groseras a mi criterio. Si hablamos de un relato cronológico o con saltos temporales, no podemos errar en los años y en la información. En la nota se dice que Nación Hip Hop Vol 1, Slim Shady y el asesinato de Biggie suceden en 1998 y ¡NO!. Nación Hip Hop Vol 1 es de 1997, al igual que el asesinato del Rey de Brooklyn. Mientras que Slim Shady fue editado en 1999. Por otro lado, el tema la que se hace mención en la nota perteneciente al Sindicato ¡no se llama «Agite en el Oeste»!, se llama «Agite» y forma parte del primer álbum del Sindicato Argentino del Hip Hop llamado «Un paso a la eternidad» y no «A un paso de la eternidad» como lo mencionan en la nota. Errores, para algunxs tontos y sin importancia, para otrxs groseros y totalmente chequeables. Para culminar con esto, Jazzy Mel se bautizó de esa forma por Jazzy Jaz y Melle Mel, y no por Grandmaster Melle Mel.

No intento con esto ponerme en el rol de hater, capaz lo toman así, pero creanme como diria Martin Garabal «no es por ahí». Quiero demostrar que hay un periodismo independiente que vale la pena, que demuestra que el poderio económico y el buen periodismo no van de la mano. Así como hay musicos underground que son más profesionales que muchos «mainstream». La cultura Hip Hop siempre fue underground, siempre estuvo en el barrio, haciendo y diciendo las cosas que los de arriba no hacen o no quieren hacer y/o decir. Es irresponsable el periodismo que ahora ve en el Hip Hop la movida juvenil y consumista, es irresponsable porque, lamentablemente, tiene más llegada y repercusión que cualquier medio independiente y a modo repetitivo «a mayor llegada, mayor responsabilidad».

Hay una historia rica, digna de ser contada, explorada y puesta en conocimiento. El rap en Argentina esta en pleno crecimiento y hay un periodismo que se hace desde el epicentro mismo que vale la pena… vale la pena de verdad.

 

 

 

¿Un producto de las redes?

Ya son varias las veces que escucho «hoy te venden un producto» y cada día que pasa analizo más la situación actual de la música. Ya lo hemos tocado en varias columnas pero el tema da para largo. Es que es tan abismal el cambio que sorprende, al menos a mi, que aún no entiendo ni se si quiero entender hacia donde gira la industria musical. Como es una obviedad que el rap va inmerso en ese barco que zarpo con destino a quien sabe donde con una valija cargada de cambios inentendibles por aquellos románticos que aún esperan, como los pobladores de los pueblos el tren, el disco en formato físico.

Si bien ese viraje de lo clásico a lo streaming es más «normal» y aceptable, hay un algo dentro de esa coyuntura con la que no estoy para nada de acuerdo. Los artistas siempre «vendieron» un producto extra sobre su arte, su música en este caso. Así fue como Run DMC lleno sus arcas y las de Adidas con su canción «My Adidas». «Hacemos buen equipo mis Adidas y yo» reza la letra y luego de eso muchos de los miles de fanáticos fueron a por ellas a la tienda más cercana. Así como este ejemplo hay millones y está ahí el negocio de los artistas. ¿Pero cuándo fue que ya no existe el «artista + el producto» y se transformo el artista en «el producto»?

Las redes sociales, enormes plataformas para conexiones, para reencuentros y que de un tiempo a esta parte se transformaron en un gigantesco mercado de marketing, hacen de los Mc´s un producto a vender. Quién «se vende» y quien no, es una cuestión de opción, pero lo cierto es que sin lugar a dudas un télefono 4G y el acceso a Instagram son esa puerta de entrada a un mundo lleno de demandas. ¿El peligro? Transformar una esencia en un modelo sugerido por ese mercado. Así es como hoy en día todos o en su gran mayoría usan una riñonera y una campera de tela de avion como «moda» impuesta quien sabe por quién y utilizan ritmos comerciales para comunicar nada y para vender mucho.

La linea entre el arte y el comercio es fina por estos días. Nadie es quien para juzgar pero si para criticar con respeto el camino que están tomando muchos al agarrar una hoja y un papel. Las marcas en este caso usan ese «arte» para que millones de personas compren sin entender de que va todo esto. Mi molestia es que la cultura, la parte pulcra y de los valores quede impregnada de esa fragancia donde el peso de la plata vale más que el de la palabra, de una letra o de una comunicación.

Que los discos en formato físico mueran, es si se quiere, entendible. En este marco de cambios tecnológicos, son pocos los que aún tienen un aparato para escuchar discos. Que todos hagan lo mismo, NO. Y no debe dejarse pasar así nomas. Lo autóctono, lo distinto, lo arriesgado debe ser siempre un camino, una herramienta para no caer en la repetición constante de un estilo. El rap es un género enorme para explorar, para fusionar, para investigar y caer en la «cómoda» de la ropa de moda, las zapatillas de moda, los ritmos de moda me parece muy poco original y muy poco valiente a la hora de salir a la cancha con arte. Puro, valorable y rompedor de esos moldes idiotas que imponen esos empresarios ricos que utilizan a los artistas como títeres de sus marcas. Para pensar, para analizar y para debatir si no se está de acuerdo. Con respeto y con diálogo, como siempre, como debe ser.

Por Kevin Dirienso Poter (@kevindpoter)

POLÍTICA Y HIP HOP / HIP HOP Y POLÍTICA.

Que si Macri, que si Cristina, Massa que va pa un lado, pal otro y Lavagna como opción, en chancletas, pero opción al fin. Muchas razones para decir basta y patear el tablero, ese que el sistema nos impone. Año electoral, momento de mentiras, promesas (falsas por cierto) y un millón de manotazos de ahogado para «convencerte» de votar por tal o cual candidato. Bolsas con comida que duran un suspiro y muchas obras pedidas por necesidad hace años pero que por arte de magia logran ser realizadas en días. Todo eso trae el 2019 y el Hip Hop ¿Qué?.

Según dicen los que saben la política es un quehacer ordenado al bien común y aunque suene loco, nuestro país se transformaría en una potencia latina si ese «bien común» fuera representado y defendido a capa y espada. Algo que no sucede y a las claras está. Los políticos son ricos y viven de nosotros durante toda su vida, de concejal a intendente, de Intendente a Gobernador, de Gobernador a Presidente, de Presidente a Senador, de Senador a Intendente y así podemos estar horas, días, meses. Pero, ¿Qué pasa con el Hip Hop? Siempre y le guste a quien no le guste, la cultura estuvo relacionada con la política. El Hip Hop es apartidario y crítico del poder, sus fallas y sus mentiras. En cierto punto, con el rap como punta de lanza, la cultura se lanza contra el sistema y sus formas de opresión y es la voz de los que no tienen voz, pero repito la pregunta, ¿Qué pasa con el Hip Hop?.

Durante los últimos años y bajo la gestión MM, la clase media y sobre todo la clase baja ha sido perjudicada sistemáticamente por un gobierno con claras intenciones de favorecer a los que más tienen sin tener ningún tipo de miramientos contra esos que mueven la economía del país. Las pymes cierran, los comerciantes dicen basta y los millones de argentinos quedamos atónitos ante la continua falta de empatía de los políticos. En este caso, el Hip Hop fue utilizado como carta de prueba y de acercamiento con la gente. Auspicios a eventos, organización de talleres, fechas y demás actividades, ponderan a la cultura como un as bajo la manga para el gobierno de los globitos amarillos y falta de inteligencia. Si nos ponemos a pensar mirando hacia el positivismo, está genial que se le brinden estructuras y oportunidades a la cultura, ahora ¿para ayudar de verdad o para hacer política?

Hoy en día, hablando de rap y sin generalizar, son muy pocos los Mc´s que portan esa voz contestataria propia del movimiento y no pierden el eje en ser los representantes de muchos dentro de la cultura. Lejos estoy de juzgar a quienes no piensan igual, al contrario. Aún así sigo pensando que a la doble H le falta una postura política respecto a todo lo que sucede en Argentina que es mucho. Como dije antes, la situación o la pantalla de ayuda, no debe correr de eje todo eso que culturalmente representa el Hip Hop en la sociedad. Son justamente todas esas cosas que están pasando en nuestro país que no salen en las noticias, las que el rap debe manifestar, criticar, juzgar y desde donde se marca una posición al respecto. Creo fervorosamente, que la doble H no puede ser gris, como alguna vez dijo Maradona «blanco o negro, gris jamás». Estar en el medio, es estar en ningún lado y lejos de polemizar, muchos artistas parecen estar ahí, en el centro, esperando algo para ver donde se paran. Diferencias de opinión, de posturas y de conceptos habrá siempre y eso es lo que mantiene el movimiento en el mundo y por ende, en nuestro país. Pero esperar agazapados para elegir a conveniencia no hace más que desnudar la desunión que existe en el ámbito nacional.

«La cultura que supo dar lugar a un movimiento contestatario, hoy parece ser un camino o un trampolin para alcanzar la fama y el éxito. De los proyectos colectivos pasamos a los proyectos individuales; de la defensa de la independencia creativa pasamos a las compañías discográficas y los sponsors manejando las carreras artísticas. Estamos en la creación de «rockstars» que muestran sus vidas lujosas como si ese fuese el único valor a rescatar» dice Federico Quintana con un tono crítico acerca de una realidad que está en el aire. Muchas cosas pasan a nivel político y social en nuestro país y dentro de ese cóctel, el Hip Hop, debería ser una de las tantas formas de manifestación, algo que no estaría sucediendo, o al menos, no con la fuerza que correspondería ante causas como, por ejemplo, la igualdad entre mujeres y hombres

Así se vislumbra, en principio, una actualidad alejada de las polémicas y más inmersa en ser «políticamente correctos». Repito el concepto de no generalizar, pero es sumamente necesario que en un año como este y en la situación en la que se encuentra el país, sea el Hip Hop la puerta de entrada y funcione como plataforma para plantear desde sus enormes vetas artísticas, el disconformismo con el mundo burocrático y político de Argentina.

Así nació, de esa forma se gestó la doble H y creo que quienes nos sentimos parte somos responsables de cuidarlo, difundirlo y mejorarlo para lograr del Hip Hop su mejor versión, que no solo es música, baile y pintura.

#hagamosviralelhiphop

Por Kevin Dirienso Poter (@kevindpoter)

 

LIBEREN AL SAMPLE.

Una mala noticia para los productores de boombap. Se ha aprobado una nueva medida para la de protección de derechos de autor para internet que podría afectar seriamente a la cultura, principalmente a los que hacemos música con música. Por el momento la medida solo afecta a Europa, y cruzamos los dedos para que no llegue a Latinoamérica. 

Es ya una batalla histórica y conocida por todos los productores del palo que desde que el hip hop llegó al mainstream en la década de los 90 en Estados Unidos se hizo rentable, y como era de esperar, todos quisieron un pedazo de la torta. Al parecer mientras la música no generaba ingresos no afectaba al interés de nadie. En cambio, cuando empezó a generarlos, de pronto se dieron cuenta que era una infracción y empezaron las batallas legales. Todo esto nos deja la siguiente pregunta: ¿Realmente se está protegiendo la creatividad de los artistas? ¿o solo buscan llevarse una tajada?

Hay que dejar en claro que, siempre y cuando estemos hablando de un productor decente, nunca se copia un audio original como viene con el fin de hiphopearlo con unas batas encima. El arte del sampling tiene mucho más que ver con transformar uno o varios sonidos con el fin de crear uno nuevo que nada tiene que ver con el original, incluso, una de las motivaciones secundarias es, precisamente, hacerlo irreconocible.

Sin embargo, poco le importó esto a la Unión Europea que con 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones aprobó el pasado martes 26 de marzo el llamado “Artículo 13”. Debido a este artículo, las importantes redes sociales donde los usuarios comparten contenido libremente están obligadas a implementar filtros de copyright a todo el contenido previamente al ser compartido. Este filtro comprobará si el contenido está sujeto a derechos de autor, y en caso de que si, se comprobara si cuenta con los permisos pertinentes. En caso de no cumplir, los gigantes tecnológicos recibirán acordes a la infracción. Es por esto, que los filtros serán severos.

La buena noticia es que los memes estarán amparados, de momento “la subida a la red de obras protegidas con objeto de citar, criticar, reseñar, caricaturizar, parodiar o imitar queda protegida, lo que garantiza que los memes y GIFs seguirán disponibles y se podrán compartir en línea.” Esto un alivio, ya que el chiste de moda es más importante y constructivo que una cultura dedicada al progreso personal y social.

Por último, le dejo al lector una pequeña reflexión: ¿realmente existen las ideas originales?. Para escribir, un escritor tiene que leer. Para tocar, un músico tiene que escuchar. Para pintar, un pintor tiene que ver. El arte es algo que se transmite de manera tanto consciente como inconsciente y como recita un típico dicho entre artistas: Ya está todo inventado.

Desde Revista Flow, como medio periodístico, repudiamos todo tipo de censura a la expresión, por ende consideramos que las medidas tomadas por el parlamento europeo son ilegítimas y totalmente interesadas. Y esperamos que no se propaguen a Latinoamérica.

Por Santiago Sammartino (@samezoooo)

Se imponen modas, son modos de que te comas cualquiera. (II)

Los pelitos de colores venden, ¿Qué le vamos a hacer? La realidad social y de la industria musical es pobre, carente de representantes sólidos y por ende, efímera. La moda se comió lo real, lo banal sobrepaso lo importante y así lo comercial es «mejor» que lo artístico. Hoy está en boga usar autotune, vender una imagen superficial y llena de estereotipos para ganar un like o una view. Así se mide hoy el «talento» y sin dudas cuanto más conocido sos en lo artificial, en las redes, más «capacidad artística» tenes. ¡Una verdadera locura!

Vivimos en un país jodido, con una realidad paupérrima y un futuro inhóspito. Tenemos un presidente que no puede hablar de corrido y que por consiguiente, si no logra hilvanar dos oraciones es evidente que no tiene ni la menor idea como llevar adelante una Nación. Eso es Argentina hoy, un fierro caliente lleno de carencias y muy pocas virtudes. Dentro de todo este licuado de nefástas noticias está el Hip Hop, está la cultura. Opiniones y disidencias hay un montón y eso es signo de libertad, que mejor que eso. Ahora bien, ¿es necesario, hacer un book de fotos llenos de billetes y llenos de oro en el cuerpo, cuando algun/a vecin@, ti@, prim@, amig@,etc. no tiene cuatro comidas diarias?… Antes de que la respuesta interna de muchos de ustedes sea «pero en Estados Unidos…» Sí, Estados Unidos esta al Norte, a unos 9.012 km. de distancia, un poco lejos ¿no? Que quiero decir con esto, que no me interesa, en este momento, en lo mas mínimo lo que pase en el país que maneja Trump. Vivo el presente de nuestro país y con eso me alcanza para querer separar el Hip Hop, el verdadero, el de los valores, de esa música banal sin sentido. De esa moda efímera y llena de estereotipos. De ese lugar, donde son copias, de otras copias, de otras mil copias iguales. Eso no es Hip Hop y no lo será, al menos para mi, jamás de los jamases.

Respeto, unión, solidaridad, amor, igualdad y diversión son algunos de los tantos valores que funcionan como cimientos a la hora de hablar de la cultura Hip Hop. No veo en esta moda de cartón ni el más mínimo respeto por todo lo expresado, por ende, no veo en eso ningún retazo de Hip Hop. Nada de nada. «Se imponen modas son modos de que te comas cualquiera» reza una canción de Militantes del Climax y así es, lo que imponen te confunde y si no hay una pequeña pero consciente intención de querer saber, de investigar, de curiosear por todo el amplio mundo que comprende la doble H, te vas a comer la peli, como muchos, como casi todos hoy en día.

Los raperos bien raperos, Orion, Asterisco, Nucleo, Urbanse, solo por nombrar algunos, seguirán fieles, haciendo rap y promoviendo el Hip Hop y todos sus valores. Pero esos púberes que abren la puerta y meten un pie dentro de la doble H sin ir más allá, están cuasi condenados a teñir sus pelos y suplir su inexistente empatía social con una vida que no llevan. Lamentablemente esto último parece ser hoy en 2019 un efecto contagioso. Si esto es cierto, ¿Dónde esta la vacuna?.

Por Kevin Dirienso Poter (@kevindpoter)

 

 

La profesionalización, esa materia pendiente.

La Profesionalización es el proceso social por el cual se mejoran las habilidades de una persona para hacerla competitiva en términos de su profesión u oficio. Así se define una tarea pendiente en nuestra amada cultura. Ser profesional o no es una cuestión de elección y de esa elección dependerá, para mi gusto y con argumentos de por medio, el crecimiento del hip hop en Argentina.

Vivimos en un país complicado, exitísta, individualista, con una economía cambiante y dentro de una sociedad que cual montaña rusa atraviesa sus días repleta de vaivenes. La política no es la excepción, gane quien gane perdemos todos una y otra vez. Aun así es hora de hacernos cargo y que ese cambio venga desde el epicentro del país, del hip hop en este caso.

Una de las cosas que más me enamoró de la doble H es la unión, la solidaridad y el respeto que veo en muchas situaciones. La unión y el respeto por el otro. Sin embargo no soy ciego, así como veo una hermandad explicita veo también egos estúpidos, comentarios que no suman y una terrible necesidad al confronte innecesario entre gente que sin miedo a equivocarme ama de igual forma a esta hermosísima cultura. El hip hop es de todos y somos todos esos que decimos amarlo quienes debemos cuidarlo, mimarlo y expandirlo en el buen sentido. En todo esto hay claros ejemplos de profesionalización.

El emblemático Chuk D habla en su libro “Figth the Power” acerca de cómo fue cambiando la perspectiva en torno al rap y como de a poco se fue convirtiendo en una industria sustentable. Entonces porque nuestro rap, nuestro hh no es una industria sustentable aún. La respuesta está ahí, en esa falta de seriedad en torno a cuestiones indispensables. En otros países podemos ver filósofos hip hop, políticos hip hop, empresarios hip hop, periodistas hip hop, abogados hip hop, etc. En Argentina todo eso está en pañales y pese a que muchos puedan decirme “lo que pasa es que no se si acá muchos quieren estudiar acerca de la cultura” no me importa, y no es que no me importa por ser un pedante, no me importa porque les puedo asegurar que a las disqueras neoyorquinas de finales de la década del 70 tampoco veían un futuro prospero en la música rap, lo mismo sucedía con los medios de comunicación, etc. Todo eso se fue gestando muy de a poco y cuando un mercado incipiente empezaba a manifestarse.

Así, a paso de hormiga se fue generando un negocio. Ese mercado del que tanto hablo en nuestro país existe, porque yo veo un Luna Park repleto, veo pibes cada vez más chicos que prestan atención a todo esto, y es ahí donde entra la profesionalización para captar esa atención y con mucha seriedad “plantar una semilla” en cada una de las personas que ven algo en el hip hop. Se aprecian nenes con ganas de tener la remera de tal o la gorra de otro tal, veo al gobierno utilizar talleres de hip hop como nexo con los barrios más necesitados, veo al hip hop como vidriera de grandes festivales y es en ese terreno donde se tiene que empezar a trabajar. Falta sí pero falta cada vez menos y es esa corta distancia la que nos tiene que hacer despertar.

El rapero es músico y si no se lo cree, debe hacerlo para empezar a cambiar esa mentalidad cuadrada que no nos permite sonar como suenan los que recorren el mundo. No creo que al chino Orion le falte como para hacer fechas en España como lo hacen Natos y Waor acá. No creo que todo el laburo que hace Nucleo por el hip hop sea menos que el que hacen desde países como Colombia. Material hay de sobra, experiencia también, a mi gusto nos falta un golpe de horno para darnos cuenta que podemos competir como una industria hecha y derecha. Nadie dice que es fácil, por supuesto, yo ahora estoy escribiendo esto sentado atrás de una compu y soñando con un futuro en donde de verdad el hip hop argentino resuene a lo largo del mundo como lo hace el chileno, país vecino, del cual debemos aprender mucho. El mercado está, existe, tal vez no es gigante pero nada en un principio lo es, todo se construye desde el trabajo, desde el trabajo serio, disciplinado y a base de mucho sacrificio.

En la edición de agosto, la emblemática revista Rolling Stone, eligió para su portada y nota principal a un pibe que a simple vista parece estar en cualquiera pero que en profundidad se puede observar hacia donde apunta. Mauro Lombardo, Duki, como todos lo conocemos dejo en su entrevista con la Rolling mucha tela para cortar. Declaraciones polémicas, definiciones de su música, pero sobre todo una forma de ver la industria y es en este último punto donde quiero poner énfasis. No existen, de hecho creo y me animo a decir que esta entrevista es la primera en donde Duki repasa sus inicios y presta declaraciones acerca de su corta pero exitosa carrera y durante el transcurso de la nota remarca constantemente sus ganas de no encasillarse en un estilo, ni ser rehén de un sello discográfico que muchas veces maneja a destajo las decisiones de los artistas. Puede gustarte o no el contenido de este trapero de 22 años pero sin dudas y luego de repasar varias veces sus dichos, tiene los pies bastante centrados.

El ejemplo de Duki va de la mano con ese crecimiento exponencial de un posible y muy potable mercado que si bien apunta más al trap, no deja de retroalimentar al rap. La Rolling Stone es la revista en formato clásico y en su versión digital, más leída por los amantes de la música y sin pensarlo decidió con total seguridad poner en su portada nada más ni nada menos a un artista que lejos está de la identidad clásica del medio. Todos sabemos que más alla del nombre ganado durante años, la revista depende del Grupo La Nación, uno de los multimedios más (sino el más) conservadores de nuestro país. Entonces, ¿qué hacen arriesgando con una portada de un pibe veinteañero con declaraciones polémicas?. La respuesta es simple, el mercado está apto para ello. Y eso es motivo de festejo para todos a los que nos gusta la cultura y todo lo que tenga que ver con ella.

Un Gran Rex lleno, un próximo segundo Luna Park repleto, una tapa en la Rolling Stone y una especie de apertura del estado en materia de talleres que tienen a la doble H como protagonista hacen posible la generación de una industria. Pero no va a ocurrir del todo y seguirá siendo todo demasiado sectorizado e individualista si no cambiamos la perspectiva.  A mi parecer, jamás llegaremos a tocar ni una uña de “gloria” y no hablo de dinero, hablo de reconocimiento, si seguimos contándonos las costillas entre nosotros, si seguimos criticando con “mala leche”, si seguimos alardeando de una unión que a simple vista esta pero que en las profundidades no existe. Y es en donde esa comparación “musical” entre el rap y el trap se revierte a una comparación de hermandad. ¿Es tan unido el mundillo rap como el mundillo trap?

Durante este 2018, salieron a la luz trabajos impresionantes con una calidad tremenda que habla a las claras de lo que yo llamo “madurez artística” y eso está buenísimo porque por h o por b la vara está alta y marca el camino. Los laburos audiovisuales rompen ese molde y cada vez se cranean más y más para impactar en la escena. Punto positivo. Los eventos internacionales son cada vez más solicitados, las visitas son cada vez más seguidas y eso genera un público mucho más masivo. Nuclear esto con algo de industria Argentina es materia semi pendiente.

Son varios entonces los ítems positivos que podemos ver ¿qué falta? Falta creérsela un poco, apostar más aún. Si el Aldo llena Palermo Club, una banda u artista nacional debe explotarlo y es ahí donde nos necesitamos. Es imposible llevarse bien con absolutamente todos, eso ya es una cualidad humana y pasa en todos los ámbitos donde una persona convive, pero la autodestrucción es nuestro peor enemigo, el egoísmo, el egocentrismo, la crítica destructiva y la constante pelea absurda entre muchos de los que formamos esta cultura hacen que ese “mercado” del cual hablamos no llegue a formarse. El amiguismo sirve siempre y cuando se sustente con la realidad, y no afecte al entorno general de la cultura, algo que sucede con bastante frecuencia como por ejemplo ver siempre a los mismos en los eventos más clásicos.

Cuando hablo de profesionalización no estoy hablando de títulos colgados en una pared, ni de diplomas, ni de horas de estudio. Me quiero referir a la seriedad para llevar a cabo los proyectos, a las ganas de sonar bien, a las horas de trabajo para un producto serio y trabajando, a querer aprender, a expandir la mente y las fronteras. Si eso no pasa me animo a decir que van a pasar los años, las generaciones y todo seguirá ahí, en stand by. Pese a que esa explosión masiva llego y es una realidad, todavía no lo es para todos sino para algunos. Ahí está, en mi opinión, el cambio. Para ese lado habría que timonear y empezar a vislumbrar un horizonte donde el hip hop argentino sea de todos y no solo de unos pocos.

Por Kevin Dirienso Poter