DE LO ESENCIAL A LO COMERCIAL

Hay dos grandes cosas que paradójicamente van de la mano. Visto desde este ángulo del tablero hay un mercado musical en pleno apogeo que está buscando expandirse para ganar. Las reglas de la industria musical son claras: Tenés facha, tiras buenas rimas y has logrado sobresalir en el underground, ten en cuenta que tenes potencial. Un día llamo una productora grosa que te oyó cantar y pensó “algo de plata podríamos ganar”. Hoy en día los artistas consagrados incluso, los herederos, cuentan con un nombre de marca en el medio, un agente que los representa, buenos contactos, estudios profesionales de grabación, y entre paréntesis, son personajes que se saben manejar dentro de la movida.

Es innegable que comenzar en el rap requiere una inmensa inversión de tiempo, pasión, dedicación, actitud y esfuerzo. La verdad es que son pocos los que logran ganarse el respeto de rapear ante un público que los ha visto crecer y evolucionar por lo que son.  Su música es real y sencillamente no tiene que aparentar. En esto radica la esencia del artista raper.

Sin embargo, y aquí entramos en la paradoja, imaginemos que a nuestro artista favorito de rap, se le arrimó un contrato que, en teoría, le hará ganar más dinero y le dará mas repercusión. La visión como artista debe ser tan fantástica como intangible, pero al final de cuentas soñar no cuesta nada.

Han sido innumerables los casos donde artistas que representan la escena se han pasado al lado comercial y comienzan a producir temas y videos amoldados al estereotipo de mercado que “vende más”. Irónicamente, algunos de ellos se han adaptado a estas necesidades y han logrado perdurar en el tiempo. Sin embargo, y lo que vamos a decir lo siente el público más fiel, no suena igual. De la noche a la mañana, esa persona que durante varios años te aporto un mensaje con su música, ahora es uno más que paso al freestyle, o se mandó un trap malísimo y dejó de representar su esencia original.

No se puede negar que en algunos casos, los acuerdos comerciales, logran expandir la cultura Hip Hop hasta otros limites sociales.  Sin embargo, cada artista debería mantener su forma y esencia intacta y no adaptarla para que guste más. Todo lo contrario, debe ser la industria la que debe adaptarse a lo esencial del Rap.

 

 

Por Juan Vethencourt A.K.A, el Vene.