GO FUNK YOURSELF!

Nos perdemos en la noche porteña en búsqueda de una verdadera fiesta underground. 

Ya todos sabemos que el rap en nuestro país tuvo un crecimiento atípico, no un nacimiento. El nacimiento de esta cultura acá fue como en cualquier lado, por necesidad, pero está teniendo una infancia rara: Fue masivamente conocido por las batallas en Youtube que incluso paradójicamente han sacado a los chicos de las pantallas y los ha congregado en plazas, como por ejemplo el ya mítico Quinto Escalón y su sede en Parque Rivadavia. Pero el descubrimiento se ha dado sobre todo por la rama del freestyle e inevitablemente la competencia llevó a que el foco no sea puesto en la cultura en sí sino en la competencia y sus personajes. Sin duda festejamos el crecimiento exponencial que se ha logrado en pocos años pero colateralmente no nos deja de hacer ruido los efectos negativos y las ramas que han quedado más opacadas por no haber sido tan vistosas para el común del público. En Revista Flow sin embargo siempre tenemos presentes a todos los elementos, con sus aportes como la paz entre pandillas, los estilos dentro del graffiti, las competencias de baile, los raps que retratan realidades, los idealistas, los tipos de scratches, el beatbox, el boombap, el sampling y sobre todo, lo que le dio un principio a todo esto… la fiesta.

Por eso salimos en busca de la Sedgwick Avenue porteña entonces. Filtramos nuestra búsqueda con un par de criterios específicos: Buscamos un lugar dónde el objetivo principal no sea ver un nombre propio, sino disfrutar la música por la música en sí misma, preferentemente algo en vivo que no suene a plástico. Buscamos algo under y especialmente que lo pueda disfrutar cualquier persona, que no sea solo para entendidos, una fiesta que invite a bailar y su groove atraiga como luz a los insectos.

Todo esto nos llevó hasta al barrio porteño de Villa Crespo, ahí donde la calle Niceto Vega y la Avenida Córdoba se pelean por ver quién maneja la batuta, quién lleva lo más interesante y quien convoca más. La disputa de la noche está liderada por dos sitios de renombre: por un lado tenemos a Niceto Club y por el otro lado a Beatflow. Difícil decidirnos si en este último hace poco se presentó Rxnde Akozta, Ali aka MInd, Rial Guawanko & Gegga, Under MC, Orion XL y Malajunta entre otros, pero Niceto no se queda atrás, que con su muy buen sonido en vivo fue sede de artistas como Kraneando Actividad, Emanero, XXL Irione, fue sede de las Red Bull regionales e incluso fue donde tuvo lugar la Fiesta Explosiva, un evento que propuso unir el rap con el tango.

Este último viernes por la noche Niceto fue el lugar elegido para el 5to aniversario de la Full Funky y ganó la puja momentáneamente. Cuando llegamos, la zona, con variedad de bares y boliches se dividía entre grupos de amigos, compañeros de trabajo en su after office que celebraban el viernes y trabajadores de la música siempre portando sus estuches con cuidado. Tomamos una birra para entrar en calor en unos de los locales aledaños y nos metimos de lleno en la cueva del Funk.

 Entramos sin que nos cacheen ni nada, como quien entra a lo de un amigo, el show ya había empezado, en el escenario, Jugo la estaba rockeando: bajo, bata y guitarrista cantor, lo mínimo e indispensable. En cuanto a la gente, quizá no eran los de siempre, los del palo, los del gremio, los vestidos de ancho, los callejeros o los que llevan los cascos en el cuello vayan donde vayan, pero, ¿No es la idea de la palabra cultura que represente algo que podamos disfrutar todos? ¿No es posible “mantenerlo puro” sin tener que volvernos sectarios? Si uno para la oreja puede escuchar que se anda murmurando que Warlock la agita…y es lo que se viene, pero ojo que en la primera que te distraes, sin que te des cuenta, se suman un conguero y un saxofonista al escenario a darle el color africano que estaba faltando para que el rock se convierta en funk. La muchedumbre, que hasta hace un rato estaba completamente sobria, de pronto se va amontonando en torno a la fuente de sonido para embriagarse, pareciera ser que mientras más cerca estén más permitido tienen moverse con libertad y justo cuando todo se estaba poniendo bien funky, a la banda se le acaba el tiempo y tiene que despedirse, una lástima, pero se fueron bien arriba al son de un honroso olé! olé olé olé! jugo! jugo!

Difícil la tarea del DJ residente que tiene que mantener la manija en el entretiempo de montaje entre banda y banda, por suerte sabe bien que hay cosas que nunca fallan, suena Uptown Funk de Bruno Mars y después le combina con Billie Jean, de Michael Jackson, con estos clásicos ya tiene el público ganado para comenzar a hacer su propia fiesta.

Al cabo de media hora, o quizá un poco más, el encargado de la música devuelve la posta para que continúe el show acústico, es turno de Warlock, que forma con un saxo, una trompeta, teclado, bata, bajo y dos guitarras, que a la vez se encargan de hacer la voz principal y los coros. El cantante, aun siendo el menor de la banda, no escatima en actitud ni tiene miedo de ser la cara visible de la performance, sus cuerdas vocales suenan graves y rasposas como un Blues, le cantan a la babe como el Soul, mientras la banda groovea como el Funk y porta la energía del Rock. Así como pasó con Jugo, de a poco la energía se concentró cerca del escenario y luego se fue expandiendo, el punto máximo del clímax llego cuando sonó Acariciando lo Maximo, tema fresquito que los pibes sacaron este año, con videoclip incluido y que tiene un estribillo para gritar y empezar pogos. Tocaron poco lamentablemente, o menos de lo que uno hubiese preferido a decir verdad, el amague con irse empezó temprano y fue sorpresivo, y aunque fue bastante dilatado, nos quedamos con ganas de más, pero bueno, había un horario pactado que cumplir.

La realidad es que de todas formas la rompieron y le devolvieron los parlantes calentitos al DJ, quien, a medida que el amanecer se iba acercando transformaba sutilmente el recital en un boliche y el Funk n´ Roll en música electrónica, para ese entonces el cansancio de la semana nos había dejado exhaustos y ya nos disponiamos para volver, pero no sin antes dejar un sticker de Revista Flow en el baño, dejando marcado que nuestra búsqueda nos había llevado hasta ese lugar.

 

Por Santiago Sammartino aka Santi Samezo

 

Escucha Jugo: https://open.spotify.com/artist/2EU3bFOUpG8pwk3VXslnTf

Escucha Warlock:https://open.spotify.com/artist/3Et7l92EvT83F7NsmtDYzV

 

…pero anda a escucharlo en vivo, que no te la cuenten.