METAHAPAX – «HAPAX» (2019)

¡Pero que bien le hacen los instrumentos al rap! Una cosa de locos. Metahapax, un enorme descubrimiento dentro del under argento salió a la cancha con «Hapax» su primer y más reciente EP y en esta nota intentaremos reseñarlo.

Es muy destacable lo resaltado al comienzo de la nota. Primero porque es motivo de alegría que bandas como estas vayan emergiendo detrás de esa especie de hip hop fusión que tan bien le esta haciendo a la escena nacional. Segundo porque esta banda, Metahapax, es una juvenil agrupación que hace música desde el seno más profundo de la innovación musical, utilizando hasta una ¡flauta traversa! para hacer rap. Y tercero porque su EP es una gloriosa dosis de música de aproximadamente 20 minutos. 

Con una mezcla perfecta entre El Kuelgue, Militantes del Climax y la desfachatez propia de quien busca su lugar en la escena local, esta gran banda de no mas de dos años de historia te envuelve entre ritmos y temáticas dispares tratando de siempre respetar el concepto «hapax» uno que según ellos mismos dicen «existe hasta que se le dé identidad». Ellos son Metahapax, una gran banda que cuenta en la voz a Diego Cornago, a Federico Cornago en guitarra eléctrica, a Dario Boryzanski en el bajo eléctrico, a Tomás Blanda en la bateria, a Flavor Gone en teclados y voz, a Cristian Velz en trompeta, a Santiago Campelo en saxo alto y a Emilio Boudgouste en flauta traversa.

Pero basta de presentaciones y pasemos al disco, a este gran EP que vió la luz sobre finales de agosto de este año y que cuenta con 6 canciones. Hapax empieza bien arriba con «Naiks» un gran tema de arranque, bien power y que durante casi 5 minutos combina sonidos, rap y una lírica crítica hacia la sociedad, los gobiernos y todo ese conjunto de situaciones que vivimos en el día a día «…un arma vale menos que un par de nikes…» reza el estribillo de esta gran canción que abre este disco. Sin dudas la voz de Diego Cornago lo hace aún más completo y acompaña a la perfección a una banda a la que se la nota aceitada.

Hapax sigue con «Arruyo» un tema un poco más meloso, con unos sintetizadores que invitan al relajo y que te pasean de una lado a otro. Una canción baladesca para bajar el power de «Naiks«. Bien armónica y con esos vientos que levantan vuelo. De repente un beatbox bien logrado y un Mc tirando freestyle nos marcan el fin de «Arruyo» y el principio de la mejor parte del álbum.

Pero antes de hablar de lo que resta de «Hapax«, vamos a analizar el arte gráfico de este EP. Fondo negro donde se visualiza el nombre del disco en letras blancas así como también en blanco, un triangulo tridimensional, logo oficial de esta agrupación fundada en el año 2017. En el centro de la misma podemos ver un rejunte de animales amorfos que se encuentran unidos y forman una gran masa uniforme colorida. Si buscamos alguna característica real podemos asemejarlos con los pulpos. Dentro de esa conglomeración de especies indefinidas se puede observar el dibujo de un billete verde (copia de un dolar) desde donde se resalta la palabra «naiks», nombre del primer tema del álbum. Un diseño simple y complejo a la vez que enriquece sin dudas el material sonoro.

Volvamos de lleno a este gran EP. Luego de esta especie de interludio llamado «Free» es el turno de la segunda mitad de este disco que empieza de la mano de «Hambre» un track crudo, con muchos juegos de palabras, «...no hay nada ni 5, ni jugada, truco contra el as de espadas, trucho a cara lavada. No hay nada, rasquetea tu orgullo un toque más, a ver si así más lento te desmoronas…». Un tema de rapeo rápido que cambia repentinamente de ritmo durante el estribillo «estoy hambriento y no se que hay en el menú…» y vuelve a arrancar pero con Flavor Gone en el mic. Una canción para mover el cuello y para quien les escribe uno de los dos mejores temas del disco.

Luego de «Hambre» es el turno de otro interludio, donde se escucha el mensaje de un interlocutor acusando de «cagon» a su receptor. «Cagón» le da paso a mejor track del álbum y con el que se cierra «Hapax«. «Hola, hola ¿esta prendido, ¿Quien anda ahí? que escucho voces de desconocidos, quizas que son amigos, ¿que onda esto tiene sentido o es puro ruido?» pregunta Diego Cornago en el intro antes de ponerse a rapear. El tema se llama «Fukin Nois» y es un placer auditivo, una combinación perfecta entre rap, vientos y esa flauta traversa que llena todos y cada uno de los huecos que dejan los otros instrumentos. Una gran canción para despedir este gran disco. «Fukin Nois» te deja manija de mas Metahapax y tal vez, esa sea la intención.

Así pasa este EP de 4 tracks y 2 interludios, llenos de melodías, mucho rap. Casi 20 minutos de música que te dejan hambriento y con ganas de más. Metahapax una gran banda que tiene nuestro under y su primer gran trabajo, un disco que sin dudas debes escuchar. ¿Vos ya lo escuchaste? ¿Qué te pareció?

Escucha «HAPAX» acá

Por Kevin Dirienso Poter (@kevindpoter)

Fotos: Metahapax & @ac.avi

 

 

«Acá hay esfuerzo, acá hay talento»

Y se nota. El pasado viernes inundaron La Tangente con su frescura y dieron rienda suelta a la música para que todos expulsemos nuestro Mojo y conectemos con ese Funk and Roll furioso que exponen en cada acorde. Warlock se impuso como lo hace siempre con un show plagado de ese «no se qué» impresionante que los hace distintos, diferentes. 

Eran cerca de las 2 AM de un sábado con una humedad asfixiante. El aire no circulaba y parecía no alcanzar para la muchedumbre que se agolpaba en el centro del salón de este hermoso lugar ubicado en el barrio de Palermo. Ellos subieron al escenario como quien va al kiosko a comprar una birra. Sin ademanes, sin gritos, sin nada más que la intención de demostrar lo que saben hacer. Así fue que una vez ubicados y luego de la introducción necesaria con la invitación a expulsar ese MOJO y conectar desde ahí, comenzó a sonar «Acariciando lo máximo», uno de los 7 temas que componen «Mojo» su nuevo álbum y el cual estaban presentando.

Warlock es una banda distinta e insisto en esto, te van llevando con ese groove intenso y ese ritmo potente de un lado para el otro. Su feedback con el público es impresionante, pareciera ser un show intimo porque ese ida y vuelta es entre amigos y con una confianza visible. La conexión de ellos en escena es genial y la combinación de sonidos hace que nunca pares de bailar, de escuchar y de querer más.

Punto aparte para la calidad musical que tiene cada uno de ellos. Tanto Martín Palazzo en la bata como Santiago Bussi en el bajo le dan a Warlock esa base fundamental para que entre Felipe Tejerina en la trompeta, mientras Tomás Villarrazo en las teclas y Lucas Porcel en la viola decoran con unos arreglos impresionantes ese sonido particular y muy pero muy logrado, que llega a su punto culmine con la voz de Santiago Miguens y su capacidad para interpretar las canciones. La postura, los cambios en los tonos de voz, le dan a esta banda un plus. Todo cuadra.

Así fueron pasando las canciones, entre las nuevitas de «Mojo» y los ya clásicos de «De Reviente» la noche era perfecta. Hubo espacio para todo, para vomitar la podredumbre que nos producen los patrones con «El jefe«, para «calzarse los guantes» con «El Champ«, para reflexionar con «, para bailar con «Bambis«, para conectar con el otro con «Mojo», momentos más melódicos con «No la ves» y «Personaje» y hasta un poco de rap con «Rapeando«. De todo, para todos.

Así fue la noche de Warlock con diferentes matices pero nunca jamas dejando de repartir música y buena onda para todos los presentes en La Tangente. «Muchas gracias a todos loco, gracias por venir» repetía Santiago luego de cada canción y la gente respondía de la mejor manera. Hubo descaderados, algunos con lesiones ligamentarias de rodilla y muchos que se fueron con las palmas rojas de aplaudir. Todo eso produce este sexteto increíble con su Funk and Roll.

Así se fue la noche, realmente un lujo de espectáculo brindado por una joya de agrupación que enriquece como tantas otras nuestro under nacional. Una banda para prestarle atención, para prestarle el oído por un rato y de ser posible, una banda para ver en vivo una y otra vez. Terminamos la noche exhaustos pero con el cuerpo lleno de groove y eso para todos los amantes de la música es un placer. Volvimos a casa con una pregunta, ¿Cómo se cura tanta locura? Nosotros no sabemos y creemos que Warlock tiene la respuesta.  

Por Kevin Dirienso Poter

@kevindpoter

Fotos: Melani Garcia Tapia

Agradecimientos: A todos los chicos de Warlock por la buena onda, por el show y por todo.

 

 

«La Música es el lenguaje universal» – Karl Maria Von Weber

Hace 232 años, más precisamente en el año 1786 y en medio de un crudo otoño alemán, nacía Karl María Von Weber. Ahora bien, ¿Quién es Von Weber y qué tiene que ver con el hip hop? Precisamente este señor era un compositor, pianista y director de orquesta muy famoso por sus obras, entre ellas, “El Cazador Furtivo” una opera compuesta por tres actos que fue estrenada en el año 1821. Muy probablemente no vas a entender a donde apunta este texto pero si seguís interesado te prometo que hay algo que une a Von Weber con la cultura doble H.

De por sí podemos decir que la unión existente entre este compositor y el rap que amamos es precisamente y valga la redundancia, ese amor por la música, por los sonidos y por expresar mediante ellos algo. Más allá de ser el primo de Constanze Mozart, esposa de un tal  Wolfgang Amadeus Mozart, Weber es reconocido por esbozar una de las frases más lindas y filosóficas de la Música: “La música es el verdadero lenguaje universal”. Con 7 palabras, este excéntrico director de orquesta definió de manera perfecta algo que se percibe, algo que es palpable. Si bien no existe un registro de fechas o al menos yo no logré conseguirlo, la frase es magnífica. Sé y entiendo que aún no debes entender a donde apunto con esto pero te repito lo mismo del primer párrafo, si seguís interesado y de corazón espero que así sea, vas a entender a donde apunto con esto.

Ahora llega el turno de exponer el nexo que siento entre esa frase y el hip hop. Sabemos o al menos yo veo en la cultura hh que la fusión y esa falta de estructuras la enriquecen. La hacen un mundo donde todo puede reversionarse o conglomerarse para hacer de un ruido, un sonido. Héte aquí que para nosotros y para el mundo entero el rap es rap, pero ¿Es posible hacer un tema de rap fusionado con rock, con salsa, con cumbia, con candombe, etc? La respuesta es que sí, si es posible y de hecho hay muchos artistas que han intercalado géneros de manera perfecta y en canciones que son muy reconocidas.

Sinceramente esta nota no la tenía en mente y lo que me despertó escribirla fue haber presenciado 3 de los 8 ciclos SUAVE  que de la mano de Milo Moya y la Orquesta de Beat Box tuvieron lugar en el Club Cultural Cooke durante 8 miércoles seguidos. Lo que hacen los chicos de la Orquesta es increíble y no quiero sonar fanático pero no tengo otro adjetivo para describir su contenido. Así como Weber se encargaba de que cada instrumento cumpla un rol e interprete el sonido exacto que requería cada pieza, Milo y sus chicos se encargan de levantarte, hacerte mover, de emocionarte y de dejarte boquiabierto ante cada interpretación.

Viví 3 miércoles analizando como hacen para captar la intensidad de cada género, de cada artista que compartió con ellos cada ciclo SUAVE y así lograr una armoniosa conjunción de sonidos que te atrapan completamente. Miércoles tras miércoles, los distintos invitados iban desfilando por el escenario del Cooke compartiendo su arte con el público y fusionando ritmos de beatbox con cada género que se te venga a la mente. Hubo para todos los gustos, cumbia, reggae, reggaetón, rock, música experimental, candombe y hasta folklore, seguramente me estoy olvidando de muchos otros géneros pero creo que ha quedado claro lo que quise decir. 

Si me preguntan qué es lo que más me gusta de la música es justamente esa falta de prejuicios que existe entre quienes no se encasillan con algo sino que entienden que cada ritmo tiene su sabor, su color. Esta idea termino de cerrar en mi durante la última edición del segmento que mencionamos, cuando subió al escenario una persona que no conozco, de la cual no tengo el nombre, pero que por su origen asiático capto mi atención cuando agarró un chico (tipo de instrumento del candombe) y se puso a improvisar sin haberse ni mirado con la Orquesta. Con un ritmo impresionante hizo delirar a los presentes. Este chico, creo que japonés, estaba entre el público disfrutando la noche como un concurrente mas hasta que subió al escenario y con un desparpajo tremendo arrancó a tocar improvisando y acompañando a la Orquesta de Beatbox.

Este es el ejemplo más claro que me llevo a escribir la nota. Podemos ser de lugares totalmente distintos del mundo pero un instrumento nos conecta desde lo más profundo de cada uno y hace que la música sea el lenguaje universal que hace entender a personas que si no fuese por ella, tal vez, jamás se hubiesen dirigido la palabra.

Por Kevin Dirienso Poter