¿Cambia la industria de la música con la pandemia?

Por Emiliano Garcia – @emilianojgarcia

El comienzo de la nueva década generó una gran expectativa para la industria musical, con un crecimiento constante los últimos años, debido al alcance de las redes sociales y plataformas para presentar contenidos, varias generaciones de artistas enriqueciendo la escena y una gran masa de público dispuesta a consumir y compartir entre sí el material. Los sellos discográficos, artistas, managers, productores de eventos y festivales, tenían planeado un año perfecto. Durante los primeros dos meses de este 2020 todo marchaba viento en popa para la industria, giras, shows, festivales. Al llegar los picos de contagios de Covid-19 a Europa. Italia y España fueron los primeros países fuertemente afectados donde se comenzaron a tomar medidas de prevención que se fueron replicando en todo el mundo, en un primer momento la cancelación de eventos, fiestas, boliches y todo tipo de actividad que reuniera gente en masa.

Cada gobierno se ha manejado de distinta forma en cuanto a las medidas, pero el denominador común en es el famoso “quédate en casa” y un encierro global. La economía sufre un receso y por lo tanto una caída histórica, en la que se ven afectados sectores de todo tipo. Sectores que no pueden volver a trabajar en el corto plazo, viven con la incertidumbre de quebrar o desaparecer, con todo lo que genera, como la pérdida del trabajo para muchas personas. 

La industria de la música entra un poco en ese dilema. Son miles de personas que dependen del funcionamiento de esta ella para trabajar: artistas, Dj´s, managers, productores de eventos, filmmakers, fotógrafos, sonidistas, solo por mencionar algunos. Dada la situación actual, la industria se ve obligada a cambiar. Para continuar trabajando, debe buscar nuevas formas de producir, de publicar y de generar ingresos. Es cuestión de adaptarse a las nuevas reglas del juego. 

Artistas que se las ingenian con las herramientas que tienen para producir contenido desde su hogar y aprovechar de alguna manera el encierro. Habrá quienes tengan un home-studio bien equipado, y habrá quienes con un solo micro graben voces, para enviarle a un productor y así poder sacar un nuevo tema. El producir desde casa es un desafío y a la vez una necesidad. Desafío justamente por que la situación amerita a crear material con escasos recursos, y una necesidad tanto de continuar haciendo arte, como la necesidad de ganar dinero para vivir. Las producciones autogestivas son cada vez más, debido a la falta de presupuesto, hay que reducir costos. Se puede apreciar en las canciones publicadas en estos últimos meses, muchas sin vídeo simplemente con una placa, videoclips caseros, muchos vídeos “one shot” (a una sola toma) o también algunas animaciones. 

La llegada de las transmisiones en vivo vía online fue hace tiempo, pero ahora parece ser el momento de sacarle el máximo provecho posible. Comienzan a ser diarias las transmisiones en vivo en redes sociales, ya sea una entrevista o haciendo música, cantando, rapeando, improvisando o simplemente hablando e interactuando con la gente, y así encuentran una forma de mantenerse en contacto con el público, a través de sus seguidores.

Muchas plataformas de streaming ofrecen la posibilidad de cobrar entradas para ver shows, lo que parece marcar la tendencia de lo que se viene, buscando una forma de generar ingresos ante la falta de shows con público. 

Las  nuevas tecnologías ofrecen distintas formas de llegar a la audiencia. Una alternativa a las plataformas “tradicionales” fue el evento “Astronomical” de Travis Scott en Fornite. Una experiencia completamente innovadora, mediante un videojuego, en una especie de realidad virtual en la que el artista aparece brindando shows durante tres días para millones de jugadores en todo el mundo. La presentación de una nueva canción, en este evento fue un éxito rotundo. Solo en el primer día, hubo 12 millones de jugadores en línea, y en total calculan cerca de 30 millones. 

Así como parece que la industria de la música ha encontrado el nuevo rumbo a través de las transmisiones en vivo, hay algunas cuestiones no menores a tener en cuenta: el pago de impuestos. Luego de tantos shows y transmisiones, SADAIC emitió un comunicado informando que deberán pagar, dependiendo de la cantidad de espectadores y el valor de la “entrada” o ticket virtual. Esto trae el interrogante si realmente conviene realizar shows, teniendo en cuenta las obligaciones impositivas y gastos de producción. 

Las respuestas de hacia dónde va la industria y como continúa, nadie las tiene, solo algunas señales que parecen marcar el camino, pero ninguna certeza. Entendiendo que los shows y eventos con público es lo último a regresar, o si se da el regreso será recién en 2021 y con capacidad limitada, la variedad de redes sociales y plataformas de stream son el recurso a explotar en este momento histórico, y con el tiempo se irán delimitando las bases y los límites de cómo evolucionará la escena en este contexto. Mientras haya gente dispuesta a consumir y a pagar, el mercado podrá continuar, aunque en menor magnitud a la que estábamos acostumbrados.

El arte siempre ha sido una forma de expresar todo, tanto sentimientos, situaciones de la vida o problemáticas sociales. Todo está sufriendo un cambio y llevará a que sea plasmado en obras de arte. 

   

#QUENOMUERANLOSDISCOS

Todo cambió desde la llegada de Internet. De a poco, la era digital fue deglutiendo el pasado y en este proceso nos está arrebatando a los románticos, esa sensación indescriptible de un buen disco en formato físico. Las razones las desconozco pero me sigo sintiendo “sapo de otro pozo” cuando escucho términos bien propios de los Centenials. Es que ellos manejan todo desde una pantalla, viven su vida a través de las redes desde que son una semilla. Nacen con un conocimiento tecnológico sorprendente y dejan en ridículo a cualquiera que intente entrometerse en este mundo de amplio espectro pero peligroso.

Uno se encuentra expuesto en tanto y en cuanto no tengamos un control sobre toda esa información que circula a la velocidad del Match 5 de Meteoro y más. Simples y concretas son las cosas para los chicos hoy en día que vuelcan su vida en la nube para que otros se “informen” de sus actividades, de sus logros y de todo eso que antes era privado y que hoy parece no serlo.

En este grupo entra también la música, la industria musical y todo lo que tenga que ver con ella. Que placentero es (o ¿era?) entrar a una disquería y recorrer cada pasillo en busca de algo en particular o simplemente con la alegría de saber que entre tantos discos habría alguno que se destaque ante nosotros por alguna razón. Rarezas, hits, lados B, singles, todo eso se esconde detrás de un cuadradito de no más de 10 x 10 cms. Pese a que aún hay valientes, las disquerías no son lo que eran y de a poco lo que alguna vez fueron stands repletos de música pasaron a ser estantes fríos, llenos de electrodomésticos.

Es cierto que el “mercado discográfico” ha mutado y su fuerza se centra casi exclusivamente en estas nuevas plataformas digitales. Particularmente, no soy nadie para decir que está bien o que está mal. Al fin y al cabo, lo importante de todo esto es que a los artistas se los reconozca de la misma forma por su material en Spotify o por su disco en Zivals. Será que soy muy anticuado y no acepto la “normalidad” de estos cambios por sobre los que sí lo son, como por ejemplo, dejar de usar tanto papel, empezar a reciclar, cuidar el agua, etc.

Sé que existen discos, que siguen saliendo aún en un mercado no redituable. Hoy conviene el formato “tema-videoclip” y en muchos casos los artistas apuestan por eso, lo que no veo mal si es lo que marca este avance. Aun así me gustaría que se apoye más a una industria que inunda de arte cada reproductor que hay en el mundo. Que se genere conciencia y que se pueda mantener vivo algo que parece tener fecha de caducidad. Si tenes la posibilidad de comprar un disco, no lo dudes. Te aseguro que no será un gasto, sin dudas es una inversión, para vos, para el artista y para la industria. Un día sin música es un día perdido dicen.  Yo, desde este lado, apoyo la moción agregando un término bien centenial, “#QueNoMueranLosDiscosFísicos”.

 

 

Por Kevin Dirienso Poter