Marketing en la cultura. ¿Buenas o malas noticias?

Es una estrategia ya clásica en el marketing sponsorear gente que es modelo a seguir para otros, el ejemplo más conocido es el de las marcas de ropa deportiva vistiendo a deportistas de gran envergadura para linkear la imagen de estos y acoplarla a la marca ¿Qué sería de las Jordan sin Michael? ¿Te gustan las Adidas de Messi o las Nike de Cristiano? y no solo eso, las marcas también se han dedicado a relacionar su producto con todo tipo de actividad masiva. El ejemplo más visible para la cultura hip-hop es el de las bebidas energéticas Red Bull, que siempre ha estado a la par de los deportes extremos donde se necesitan esas «aaaalas» e incluso llevando esta idea al extremo,  lanzando a un hombre desde la estratosfera hace poco. Está marca sponsorea la «Batalla de Gallos», el evento internacional más importante del freestyle en habla hispana. Está estrategia no produce ganancias directas sino que las mismas son indirectas a las empresas que se establecen como parte distintiva de la cultura, el consumidor a su vez, por identificación o imitación luego ante un mismo producto estará dispuesto a pagar incluso el doble de caro solo por comprar la marca, es decir el símbolo que viene junto al producto.

La buena noticia de que el marketing ponga el ojo en artistas latinos es que el rap importa y es influyente. Ese reconocimiento es un punto de inflexión gigante para la cultura en todos los países donde esto ya ha pasado, por un lado la música está a la altura de ser profesional y por otro lado también es capaz de generar sus ganancias, sin duda un punto de crecimiento para celebrar. La mala noticia es que un contrato no es gratis y es perjudicial más que nada a los artistas más creativos, que buscan rumbos nuevos o extravagantes porque su música no puede no ser masiva, por ende, deben mantener su público y ampliarse hacia nuevos oyentes que no tengan nada que ver con la cultura, deben siempre mantener coherencia con la imagen de la marca y hacer lo que todos quieran escuchar o ver.

En resumen, los artistas independientes cuando son sponsoreados dejan de ser independientes para ser empleados de alguien que se beneficia con lo que hacen. Claramente en esta lógica no hay lugar para el rap ‘políticamente incorrecto’, el de las ideologías, el combativo y el que te puede hacer reflexionar, no hay lugar para quienes usan el micrófono para educar porque es más rentable entretener.

Yendo más allá de los artistas vistiendo una gorra que diga Supreme y una remera con la pipa de Nike y letras en japonés también hay otros que sabiendo que influyen y optan por hacer arte de esa influencia, entre estos hay dos tipos fácilmente distinguibles:

Los que eligen las marcas que quieren vestir por más que les paguen o no, dejando en claro que la importancia por el estilo no solo está únicamente en la música, sino que se trata de un estilo de vida. Un ejemplo de esto son los raperos como el español Dano o el venezolano Lil Supa que se identifican con las prendas vintage de colección de marcas como Lacoste o Polo entre muchas otras.

La otra forma de hacer arte de esa influencia es cuando los artistas independientes reconocen que representan una marca en ellos mismos y fabrican su propio merchandising: remeras hechas con la técnica de serigrafía con sus frases o imágenes icónicas, gorras.

Por último cabe destacar que no solo las grandes marcas o los artistas influyentes hacen eco de lo que está sucediendo con la cultura sino que son cada vez son más las nuevas marcas under emergentes que se dedican a hacer productos referentes a la cultura, cada una con su estilo y su época favorita, siempre únicas entre sí.

 

Por Santiago Sammartino a.k.a. Santi Samezo