Red Bull Batalla de los Gallos: luces y sombras del freestyle argentino

El domingo 20 de octubre se llevó a cabo una nueva edición del evento de freestyle más importante de habla hispana. El lugar elegido para la competencia fue el Luna Park, al que asistieron más de diez mil personas. Trueno, con tan sólo 17 años, se coronó campeón en su debut en el certamen, lo cual le permitirá participar de la final internacional en Madrid el 30 de noviembre.

Esta edición de la Batalla de los Gallos tuvo varios elementos para destacar. En primer lugar, el formato elegido priorizó la modalidad de 4×4 sobre los minutos y la utilización de conceptos sobre el freestyle libre. Esta elección deja en claro qué es lo que pretende la organización de un evento que apuntó al punchline, lo cual muchas veces favorece el relleno y los recursos fáciles pobres de argumento. En mejores condiciones quedaron los competidores acostumbrados a este tipo de batallas, principalmente quienes forman parte de la Freestyle Master Series (FMS).

Otro aspecto que sobresalió fue la presencia de temáticas de la actualidad como parte de la competencia. Lejos de la idea de un ámbito ajeno a los problemas sociales y políticos (debate que surgió, por ejemplo, cuando Wos mencionó la desaparición de Santiago Maldonado después de ganar la final nacional en 2017), el certamen arrancó con Misionero solidarizándose con el pueblo chileno que estaba siendo reprimido. Durante las batallas aparecieron otros temas como el salario docente o el gatillo fácil.

El caso más resonante fue el intercambio entre Dozer y Roma sobre la educación sexual y el aborto, el cual llegó a viralizarse. Esto se dio en la primera edición de la Red Bull en la que participaron dos mujeres y en la que una mujer (la misma Roma, de 17 años) llegó a la semifinal. Todo un avance en un movimiento en el que las frases sexistas, misóginas y homofóbicas son moneda corriente en forma de «acotes» y «berretines».

Otro elemento no menor tiene que ver con la actualidad de la escena. El dato de los últimos tres años es el crecimiento exponencial de las competencias de freestyle y el trap. En el primer caso, la expansión que generó el fenómeno «El Quinto Escalón» se tradujo en la profesionalización de las batallas. De las plazas, que ya quedaban chicas, se pasó a los eventos de escenario, y de esas batallas de exhibición a una liga nacional (como ocurre en España, México y  Chile).

El crecimiento vertiginoso también se dio en el trap como género, a partir de varios artistas que habían surgido en las competencias de freestyle de plaza (Duki, Khea, Lit Killah, Paulo Londra). Este doble fenómeno se vio el mismo domingo: Trueno, ganador de la Red Bull, presentó ese día el videoclip del tema «Fresko», que sacó junto a Bhavi, y que superó el millón de visitas en pocas horas. Lo interesante es que se trata de un single que forma parte de una campaña de la marca de desodorantes Axe, que ya se había relacionado con otros artistas y eventos de la escena.

El movimiento vive una expansión de la cual la final nacional de la Red Bull Batalla de los Gallos es parte (y quizás pionera). Se trata de una tendencia que parece imparable: el crecimiento viene de la mano de la «profesionalización», los productores, las marcas, los contratos y la apuesta a los públicos masivos a través de las redes sociales y las plataformas de streaming.

Así se desarrolla esta manifestación de la cultura hip-hop. El desafío está en la forma de resolver las tensiones entre el negocio y la expresión artística, entre la pretensión de lo «real» y el acceso al gran público, y entre las distintas ramas de un movimiento que sigue la expansión y la vorágine de la misma industria de la música y el espectáculo. La Red Bull Batalla de los Gallos no puede pensarse por fuera de ese fenómeno que por el momento parece producir más interrogantes que respuestas. La única certeza es la vigencia de la famosa máxima: el show debe continuar.

Por Federico Quintana (@fedoquintana) – Redactor Invitado.

¿Las canciones de Wos están conectadas?

Valentín Oliva, más conocido como Wos, es un rapero y freestyler argentino. Actual campeón del torneo internacional de Red Bull Batalla de los Gallos. Su primera canción, “Primera ley de vida – Ft. Rizas” fue publicada en abril de 2015. Sin embargo, su primer tema viral fue “Púrpura”, lanzado en agosto de 2018 y que actualmente cuenta con 21 millones de vistas en YouTube. Luego de este éxito, Wos publicó una seguidilla de temas también en solitario, en un breve lapso: “Andrómeda” (2018), “Terraza” (2019), y “Melonvino” (2019). Algunos «wosistas», al escuchar estas canciones percibimos que todas tienen una cierta conexión o hablan de una misma temática. 

En mi perspectiva, al escuchar las canciones podríamos pensar una especie de historia. Una historia que trata sobre una persona que se vuelve loca por el estrés que le genera la sociedad. En ellas, Wos, no habla de su punto de vista o de cómo se siente él particularmente, sino que el que habla es un personaje que cuenta su historia a través de las canciones. Esto se ha hecho muchísimas veces en la historia de la música, y no es extraño pensar que un artista tan filosófico como lo es Wos hiciera esto.

Por eso, lo que sigue, es una interpretación personal de las canciones de este prometedor artista nacional. Esta teoría no busca ser exacta, pero tampoco es desacertada, es como personalmente entiendo el mensaje de sus canciones. El artista, al componer, admite la pluralidad de interpretaciones que pueden provocar sus obras, independientemente de con qué propósito las compone. Por eso es totalmente legítimo que quien sienta esa obra tenga una interpretación, parecida o diferente, y quiera discutir sobre la validez de esta teoría, siempre y cuando se lo haga desde el respeto y la disparidad.

Wos tiene muchos más temas, pero elegí solo éstos, ya que fueron publicados en un corto periodo de tiempo entre sí y fueron escritos, por lo tanto, prácticamente en el mismo año. Además de que otras canciones de este gran artista hablan sobre otros temas, como de sus posiciones políticas.

La historia, entonces, podría comenzar en «Andrómeda», donde el personaje está enojado con la falsedad que vive en su entorno: “¿Cómo querés que no tenga sabor a poco? si esa chica me dio un beso y después me pidió una foto”; “Me preguntan: ‘¿todo okey?’ saben que está todo mal. Les contesto: ‘todo bien’ porque sé que les da igual”. Se ve que no es feliz, hasta el punto de no saber si seguir viviendo o morir: “Quiero morir pero no sé cómo. Quiero vivir pero no sé cuánto. Morir es sabiendo la mierda que somos y vivir hasta que se acabe el encanto”. También empieza a dar indicios de que está por perder la cordura, aunque no lo quiera: “No tengo delirios pero casi…”, “Se me acerca y yo me construyo una cerca para no volverme loco”. Al final de Andrómeda, Wos (o mejor, el personaje) dice: “Hay que ser valiente para pelear con tu sombra”, frase que cobrará sentido más adelante.

En «Púrpura», el personaje ya está loco. Esto pasa, específicamente, en el momento en que viajando a lo profundo de su ser, cuando quiere darse cuenta, ya no estaba haciendo pie y explota por la presión. Ahora es mucho más brutal que en «Andrómeda», expresando todo lo que le molesta de una forma más cruda, agregando también una crítica al consumismo capitalista: “Si un día sos Dios y al otro cucaracha. La mitad te deja de querer cuando perdés la racha”; “Somos clones, clonazepam, clin, caja y dinero de amontones. Que no reacciones”; “Que viva produciendo, pa’ que siga consumiendo, no hay lugar para las emociones”; “Nuestro placer viene con bases y condiciones. ¿Me están jodiendo?”. También tiene delirios de locura como “Ver el color en el aire” o creer que alguien “Quiere que él no sea nadie”.

En cambio, en comparación con las anteriores canciones, «Terraza» tiene un tono mucho más calmado. Esto es porque el personaje está intentando curarse: “…Pero no puedo, hoy me curo. Mato al parásito en mi cuero cabelludo”. Está intentando volver a ser feliz o “Renacer”: “…Aunque sé que arderé en llamas, resucitaré…”. Se da cuenta de que ya no es él mismo, y que necesita ser como antes: “Ya no sé muy bien lo que me pasa, encontré la llave y me olvidé donde es mi casa. Creo que hace tiempo vivo en una carcasa”. “Vamos a quemar a la terraza”, además de que pueda significar fumar porro en la terraza, puede ser una metáfora de dejar el pasado atrás, acompañado por los amigos.

«Melonvino» es la última canción en el orden cronológico de esta teoría, ya que en ésta, el personaje estaría “curado”, y ya podría ser feliz con su vida y lo que tiene, aunque no sea mucho: “Tengo estudios y un colchón, tengo amigos un montón, tengo un vino y un melón”. Ahora trata de vivir tranquilo y satisfecho junto a sus seres queridos. Pero nunca se está curado del todo: “Siempre vuelvo con mi sombra. Te invito a que la conozcas. Me revuelco con mi sombra. Te pido que no la rompas”. La sombra de la que habla es la misma que se menciona al final de «Andrómeda». Lo que quiere decir que no olvidó completamente su pasado, sino que logró aceptar lo que fue y así reconciliarse consigo mismo. También dice frases que le dan la vuelta a otras, dichas en canciones anteriores, como: “No quiero vivir con sabor a poco” que muestra que no quiere volver a su oscura vida de «Andrómeda» y «Púrpura».

¿Qué opinan de esta teoría? ¿Podría ser cierta o es poco racional?

Por Francisco Dongo (@pancho.dongo) – Redactor Invitado.