Sororidad Hip Hop

Mas de un/a analista social lo ha llamado “primavera feminista”, otrxs, ajenxs a la necesidad de nominar las cosas lo incluyen a su vida cotidiana, y los menos, los mas retrógrados, miran el suceso con indiferencia o desprecio. La realidad es que el movimiento feminista, aquel que aboga por la igualdad de género, está copando las calles, los lugares de reflexión, las entidades educativas, y hasta la televisión. En Argentina, la marcha de «NI UNA MENOS» ya lleva tres años consecutivos, con un contexto cada vez más multitudinario; el ENM (Encuentro Nacional de Mujeres) fue tomando peso y sumando participantes año a año; y, como era de esperar, las culturas empiezan a repreguntarse y repensar la participación femenina en cada espacio. 

El 2016 fue el año del rock. El under del rock decidió que no quería seguir callando ni siendo cómplice de actos que eran tanto criminales, como machistas (Miguel del Popolo, cantante de “La ola que quería ser chau” denunciado por violación; “El pelado” Cordera condenado y sacado de circuito por sus dichos machistas y pro violación). El 2017 se ve, es el año del Hip Hop. En actos, bajaron a Kodigo del Lollapallooza debido a denuncias por violencia de género y domestica; pero mucho más importante aún, es que las representantes femeninas de nuestra cultura se están comenzando a reunir, para hablar y organizarse, para reflexionar, unirse y, al son de nuestra manera, exigir el respeto y el lugar que merecen.

Uno de esos puntos de reunión tuvo lugar el pasado 18 de noviembre, en el evento que se llamó Hip Hop Sororo. El centro cultural FELISA fue la sede para el evento que contó con exposiciones de todas las ramas del Hip Hop, de manos de destacadas exponentes femeninas. Las organizadoras, Sista V (Dj y productora de Black Baires), Tisha Kur (Conductora de Rimas rebeldes, Jefa de prensa en HipHopBaires Producciones y organizadora del Club del Rap), Ruti (Bailarina y Organizadora de Queen of Queens) y Dogga (MC y diseñadora), entre muchas otras; se propusieron no solo generar un espacio donde la exposición sea femenina, sino poder generar un ambiente donde se charle de la participación de las mujeres en la cultura Hip Hop.

Dicho y hecho, la jornada comenzó con una actividad denominada CONVERSATORIO: un lugar donde todas las participantes pudieron contar como viven la cultura Hip Hop siendo mujeres, cuáles son las fortalezas con las que cuentan, las problemáticas que atraviesan y las soluciones que se vislumbran para estas últimas. La actividad se colmó de experiencias personales, desde las más cotidianas (no por eso menos grabes) que atraviesa cualquier mujer viviendo en una sociedad machista como la de hoy, hasta las explícitamente incumbentes al ambiente de Hip Hop: violencia de género en batallas de freestyle, discriminación a la hora de premiaciones en categorías, menor cantidad de oportunidades y espacios en las selecciones de graffiti, etc. Lejos de cualquier sentimiento de derrotismo, el concepto de sororidad calzó a la medida exacta del ambiente. ¿Las conclusiones? En pocas palabras “la unión hace la fuerza”. Dejar de discriminarse entre las propias exponentes mujeres, expulsar los micromachismos que habitan a las actitudes que son consideradas “Hip Hop”, habitar cada vez más espacios, crecer, fuertes y unidas.

Luego del conversatorio se sucedieron las actividades de las ramas hiphoperas. Un tremendo cypher que tuvo de fondo las exposiciones de graffiteras grosísimas y la musicalización de dj’s y scratchers todas XX. La primera jornada de la Hip Hop Sororo dejó una buena batería de conclusiones, y unas ganas pulsantes de seguir reuniéndose, pensando, y creando.

Hagan espacio, hay sororidad HipHopera para rato.
 

Por Teo Levin aka Pas, familia Revista Flow

Fotos: Facebook.