UN, DOS, TRES… PROBANDO.

Por Kevin Dirienso Poter – @kevindpoter

Hoy me senté a escribir el Yo Digo, más Yo Digo de todos los Yo Digo`s que he escrito. Me han llegado muchos comentarios de amigxs y conocidxs que con buena leche y un rol de protección me «aconsejan» ser menos explosivo y radical con mis ideas. ¿Cómo podría ser menos radical con mis ideas?, ¿Cómo alguien puede no pensar o decir de una manera por el otro?. La falta de respeto es una cosa pero la auto censura para mi es imperdonable y mucho más si sos periodista.

El periodismo cambió, muto hacia algo que a mi parecer no es periodismo. Mi forma de ser, de pensar y de sentir me hacen estar sentado en la mesa de Symns, Walsh, Urondo, gente que tenia un puñal en los dedos al escribir. Gente que se pregunta, gente que interpela, que incomoda. El periodismo es incomodo, es detractor, es combativo o no lo es. Créanme que un verdadero periodista esta más cerca de quienes cuestionan lo impuesto que de los Leucos, Longobardis, Silvestres, etc. No quiero que se me mal interprete, ojalá algún día llegue aunque sea a atarle los cordones a los fenómenos que nombre en cuestión de carrera y escritos (los primeros, por dios, no los segundos), ellos son mis referentes y mis guías, cada uno tiene lo suyo. Pero yo y mis convicciones jugamos para ese equipo. Tengo partidos buenos y malos pero siempre dejo todo, en cada crónica, columna, editorial, reseña, en cada nota dejo la vida, el alma, al igual que ellos.

De este lado del mostrador las cosas no se ven iguales ni tampoco se sienten así. Desconfío enormemente de los periodistas que operan por a algún interés particular. Sea dinero o devolución de favores, me parece asqueroso. Yo estoy lejos de eso, lejos de que me digan como, cuando y qué tengo que escribir, decir o mucho más peligroso aún, pensar. El periodista debe ser, y perdón la expresión de periodismo «no convencional», un dolor de huevos para la policía, para los políticos, tiene que cuestionar con pasión las cadenas de mando y  cuando deba hacerlo transmitir y destacar lo positivo. Pero tiene que intermediar con la objetividad como regla Nº 1.

Las medias tintas no existen en el periodismo, al menos para mi. Los tibios no juegan para ningún equipo y deciden, al igual que los votos en blanco, por la «mayoría» que se une. Hay diferentes clases de periodistas y de periodismo, por eso, lejos de querer politizar una profesión, me voy a centrar en el periodismo sobre música. Desde tiempos inmemoriales artistas y periodistas se necesitan. Es una relación equitativa, no hay privilegios. Ni unx es un dios, ni el otro es un mendigo. Son pares que recorren de maneras diferentes un trayecto donde sus roles son fundamentales para la sociedad. El artista necesita del periodista para difundir, mostrar y tener una respuesta en un medio de comunicación sobre su obra; mientras que sin esa obra producida por el artista, el periodista no tendría una función, un trabajo que realizar.

Hace varios días charlando con Cevlade durante una edición de #FlowEnVivo, supe que muchxs artistas tienen claro lo que expreso en el párrafo anterior. La relación puede ser amistosa o no, pero debe ser sin cuestionamientos, una relación reciproca. El periodista que hace su trabajo, lo hace con amor y con dedicación; Y el artista igual. Compone, graba y se maneja por amor, en un país donde cuesta y sobre todo dentro de un género que aún no conoce el mainstream propiamente dicho. En este contexto se conjugan los dos rubros, los dos trabajos para un mismo fin: potenciar el Hip Hop.

Volviendo al principio, es imposible ser menos radical con lo que pienso, porque justamente es una opinión sobre algo que me nace. Hago periodismo de música y dentro de eso el rap, la cultura Hip Hop ocupan casi su totalidad, por ende, me siento capacitado para dar un punto de vista y defenderlo con mis argumentos. El debate nos hace crecer, siempre con respeto. Imposible es para mi traicionarme en materia de valores y conceptos, por eso, para mantener el respeto, todas mis «criticas/opiniones» las hago desde mi red social personal, separando Flow de mi persona. Yo no soy Revista Flow, no lo siento así y nunca así será.

Para cerrar y no irme por las ramas, espero que realmente la cultura Hip Hop nacional se encuentre madura y capacitada para entender que el periodismo no es compartir flyers o efemérides. El periodismo es otra cosa, es más profundo y su correcto ejercicio lo hace vital en el día a día de la doble H. Afirmo y reafirmo que la relación entre artistas y periodistas debe y tiene que ser justa, equitativa y por demás respetuosa. Sin sobres, sin favores, sin ningún tipo de interés más que el crecimiento de la cultura en si misma.

 

 

 

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