UNA NUEVA OLA QUE NOS INUNDE

Por Gian Franco Lisanti – @_lisanti__

No creo que la historia sea un círculo, se repita tal cual fue. En esencia porque las personas, las circunstancias ni los motivos pueden repetirse, porque asi como cuerpos y contextos diferentes, se trata de psiquis diferentes pero voy a escribir esto contrario a lo que pienso. No me preocupa contradecirme y menos cuando es por algo que veo positivo. Me daría pena opinar opuesto a lo que pienso porque sí pero esto es, en realidad, una expresión de deseo en base a cuestiones que veo. Logicamente mi visión es limitada porque nadie puede tener todo en cuenta, y cuando digo todo me refiero la situacion en su totalidad. Solo van a leer argumentos que apoyan lo que digo. Es una advertencia: naden en este mar de optimismo pero no se ahoguen.

¿Por qué decimos que los ’90 de Estados Unidos son la golden era del Hip Hop? ¿Porque los y las grandes exponentes alcanzaron su pico en esa década? ¿Porque el sonido fue característico, trabajado y llegó al punto de representar identidades artísticas inconfundibles? Sí, obvio que sí y podrán seguir agregando cuestiones en las que estaremos de acuerdo pero falta la fundamental de las razones creo. Años, decenas de años y más de cincuenta años pasaron en EEUU desde los primeros experimentos de poesía improvisada, de influencias musicales y desarrollos tecnológico que llevaron hasta la golden era para terminar en ese caldo tan significativo. Personas que antes de los ’90 estaban abriendo el paso, haciendo camino al andar, sin saber hacia dónde ni qué pero haciendo. Que durante el apogeo no se las vio, no estaban y hoy mismo tal vez ni se conocen. Obreros y obreras que trabajaron, para que arquitectos y arquitectas circunstanciales, con sus talentos y particularidades -esto no se trata de minimizar lo hecho por referentes- construyan sus estructuras. En la cima de la pirámide del Hip Hop, las caras que ya conocemos, discutimos, hablamos, revivimos y consumimos. En la base y en el medio, caras, voces y manos anónimas.
Años incontables y personas desconocidas son parte de la golden era. Tambien es parte el ambiente: se respiraba hip hop. El aire estaba compuesto de Hip Hop. No era lo único, era parte. Asi como en el Hip Hop, no son solo parte los elementos. La politica hablaba de Hip Hop, los medios hablaban de Hip Hop, las calles hablaban de Hip Hop, las comunidades hablaban de Hip Hop. El mundo, de hecho, hablaba de Hip Hop. Y el Hip Hop hablaba de todo eso también. La pirámide se sostenía en un éter en el que se expandía cada vez más.

Entonces: ¿la historia se repite o no? En la escena del Hip Hop local veo que hay cosas similares. La primera: referentes que comenzaron siendo caras desconocidas, siendo el grueso de la pirámide, y hoy, por años y trabajo, estan en la cima. Les reconocemos, sabemos quiénes son, saben qué pueden hacer y sus responsabilidades como representantes de la cultura desde su lugar. Años incontables tambien. Podemos hablar de DJs, MCs y Bgirls y Bboys que marcaron el nacimiento de la influencia en nuestro pais pero no podemos decir con exactitud en qué preciso momento Mario Antonio Pietruszka se volvió Jazzy Mel, por poner un ejemplo. Tampoco creo que interese si el foco está puesto en el proceso de las mezclas de influencias que resultan en un futuro rico en Hip Hop. De todas
formas, si lo que les interesa son nombres y fechas el libro Rap de Acá, de Martin Biaggini, trabaja estas cuestiones con fuentes, entrevistas y relaciones con fenómenos sociopolíticos a escala mundial.

La segunda: un aire social que poco a poco se alimenta de la cultura HH. Discutamos si antes del freestyle a escala industrial existía de manera influyente en la agenda argentina el rap. Hubo medios especializados, hubo conocedores, hubo cuevas y personas pero en su forma local, ¿el hip hop en su amplitud aparecia fuera del ámbito hip hop?, o más fácil, ¿el hip hop argentino llegaba y se mantenía en la mente de personas que no participaran en él ni se acercaran? Creo y entiendo que no, por eso veo en el auge de Red Bull, y
anteriormente, de los circuitos de freestyle amplificados por las redes sociales, un hito en lo que hoy se esta haciendo y hablando. Por mil razones enumerables Frescolate campeón del mundo no tuvo la repercusión y consecuencias que Wos campeón del mundo pero por otras mil razones tal vez no tan fácilmente reconocibles, Frescolate campeón del mundo es parte también de Wos campeón del mundo. Para decirlo de otra manera, la gente a la que le importo y discutió sobre Frescolate campeón es muchísima menos que la que habló sobre Wos campeón del mundo. No se trata en sí sobre la habilidad al improvisar o los propios méritos de cada uno, sino de lo que desencadenó y se escapa de sus propias manos, a partir del triunfo de cada uno. ¿Qué pasaría si hoy una de las estrellas del hip hop, entendiéndolo como lo entiende Spotify figuremonos, ganase un grammy? Tal artista sería la influencia más importante del Hip Hop en el pais, como mínimo; título que Sindicato Argentino de Hip Hop no tiene hoy, a pesar de ser los últimos de la Cultura en haberlo ganado. Espero con estos ejemplos estar reforzando la idea de que para que suceda una golden era tiene que haber mucho mas que artistas sobresalientes. En la misma linea: las grandes marcas deportivas cada vez sacan mas lineas apelando al publico Hip Hop. Nike, Adidas, Puma. Hasta marcas de alta cultura y otras de lujo que se asocian con artistas que reivindicaron a la vestimenta como un elemento y abrieron todo este mercado. Antes tenían productos de este corte, no niego eso. Lo que afirmo es que hay cada vez más. Hay más influencers de esta moda también, y no lo lean con la carga negativa de la palabra. Hay cada vez más emprendedores con ferias americanas. Hay cada vez más gente vestida en la calle de manera de identificarla como consumidora de alguna de las formas de hip hop, aunque sea solo la vestimenta. Más aún, expandiendo este aire a ámbitos no específicamente hip hop: partidos políticos hicieron campaña con traps, que algunos suenan bien, otros dan cringe, y que a fin de cuentas, ninguno cumple su función de jingle publicitario. Empresas de diferentes rubros utilizan las misma herramientas: con sonidos similares, jóvenes con outfits urbanos y formato tik tok apuntan a ese público. Marcas de telefonía móvil, de servicios de streaming, de celulares. Los noticieros hablan de Duki, de Maria Becerra, de Hip Hop siempre como sinónimo de trap y freestyle. Cubbren sus apariciones en grandes shows norteamericanos, en recitales, en fotos de artistas mundiales,
en festivales primer mundistas, sus romances, sus cagadas en publico y todo lo que sirva para reforzar esa imagen -prejuicio noventoso- del Hip Hop como exceso, juventud y riqueza.

Por ultimo, en tercer lugar e interior a la piramide, el under crece. El under hablando tanto de quienes producen lo que se consume como de quienes consumen lo que se produce, hablando de todos los elementos y no solo de rap. El público duro del Hip Hop crece, y dentro de ese público, gente que no solo lo consume. Lo piensa, se informa, se alimenta del elemento más olvidado: el conocimiento, el saberse parte de un entorno atravesado por lo global, habiendo echado raíces en un hecho profundamente político como es el Hip Hop, con un origen específico que se actualiza a las necesidades de este entorno propio y la comunidad que nos rodea. Casi como una condición del under, el diggin se expande de lo musical a la propia formación, tal vez no a través de los mecanismos clásicos de aprendizaje, pero siendo concientes de este origen de la cultura en la que se participa. Y acá retomo algo que anteriormente dije: no todo son los elementos, cuantos queramos que
sean, en el Hip Hop. Sin la hiperconexion a nivel comunicación que hoy
atravesamos en escala global en las sociedades en las que se manufactura Hip Hop, no existiría la corriente de información que habilita que quien escucha rap sienta la curiosidad
por el Hip Hop mundial tenga el dato-volador-de-cerebros en su propia mano. Algo asi como un cyborg hiphoppa.

El éter en el que la piramide se expande, se expande también. Podemos coincidir, con todo esto, que se respira hip hop. Más que hace unos años y espero que menos que en los próximos años. Pueden alegar «si che pero todo eso en Capital, acá en Yacare Rengo nada que ver». Por eso, naden en el mar de optimismo pero no se ahoguen ni tampoco se olviden que de la golden era yanki nos quedan ciudades en particular, focos de hip hop.
Para cerrar. Nada de esto quiere decir que mañana, el mes o el año que viene aparezcan figuras que aglutinen el movimiento o alguna actual de repente tome la batuta y podamos coincidir en que estamos viviendo un momento significativo. Lo que afirmo, lo que deseo sería más exacto decir, es que a
largo plazo, tal vez en la segunda mitad de la década, principios de la siguiente, estarían las condiciones para atravesar el climax del hip hop argentino. Mientras tanto, lo señalado se irá haciendo más y más y visible.

1 comentario en “UNA NUEVA OLA QUE NOS INUNDE”

Deja un comentario