Yo no puede escapar, ¿Vos?

Escapar del hip hop no es fácil. La cultura te atrapa, poco a poco vas necesitando entender y apreciar de donde viene todo. Si bien es cierto que no a todos los apasiona y los sumerge por completo, por lo menos la doble h te atrae, te llama la atención.

Mi caso fue uno de esos ejemplos. Como muchos chicos de mi edad, Mtv, Eminem y 50 Cent fueron los encargados de abrirme las puertas a un nuevo mundo. Lo descubrí como muchos con la mítica película “8 Mile”. Por ese entonces el canal de música y vídeos era justamente eso, un canal donde las 24 horas del día se pasaban videoclips. Hoy en día y con la llegada del invencible YouTube, esas señales televisivas se transformaron en otra cosa.

La película de Eminem fue la entrada, 50 Cent fue el que me acompaño en esos primeros pasos y que pese a ser chico y no entender mucho lo que decía, su historia de vida vendía casi tanto como sus discos. Por ese entonces la brújula apuntaba hacia Norteamérica, más precisamente, hacia los Estados Unidos. Por el momento no tenía idea de que en nuestro país la cultura estaba presente, un poco escondida, pero presente y asentada en los suburbios del mainstream.

De chico fui curioso, impaciente y un poco terco. Ir mas allá de lo que ves o escuchas te abre la mente y los conceptos que puedas tener de algo. Así fue como lo primero (el rap) me llevó al graffiti y por ende supe lo que era un B-boy. Una puerta me traslado a la otra y así sucesivamente hasta entender que es el hip hop y que lo forma. Pero pese a todo esto todavía quería saber de dónde viene y lo fundamental de todo… porque.

Con la suerte de pertenecer a esa generación que vivió la revolución digital con una edad apropiada para saber manejarla, empecé. Primero algunos documentales, entrevistas, notas, reseñas y por último un libro que termino de empaparme de aquel Bronx de 1970.

Las respuestas a mi curiosidad se iban saciando poco a poco y como en un laberinto ya me fue imposible salir de ahí. El hip hop es todo lo que está bien, sin un reglamento y sin presiones el que entiende sabe que el respeto, el amor y el compañerismo son los “mandamientos” de ese algo que germinó de otro algo y que poco a poco invadió el mundo de arte en todos sus aspectos y colores.

Si bien es cierto que aún me faltaba descubrir el mundo nacional, ese mundo cercano que desconocía, lo sentía más cerca y personalmente me encontraba más capacitado para entenderlo. Hago una pausa y me transporto a la actualidad de la doble h nacional y creo que nos falta eso. Todavía falta esa enseñanza que para los chicos de hoy es más difícil. Agarrar un libro, ver un documental les resulta más aburrido que mirar una batalla en la compu. Si supieran lo necesario que es (al menos para mí), si supieran la magnitud real de esta cultura entenderían un poco más y ahí está el punto, entender que no todo es autos caros, droga, mujeres sueltas de ropa y armas.

Volviendo a mi recorrida, me encontraba por descubrir la riqueza que hay en Argentina en materia de hip hop. Graffiteros de puta madre, mc´s de la hostia, Bboys increíbles, enormes dj´s y un talento oculto (aunque cada vez más visible) que hacen o que harían de nuestro país una potencia. Hacia eso vamos, ese es el camino. De unos años a esta parte se logró destapar la olla y que aquellos que se dedican a esto puedan tener más oportunidades, merecidas por cierto.

El camino no es sencillo y requiere paciencia. Se necesita compañerismo y gente que invierta eso que se gana (poco o mucho) en la cultura, al menos por un tiempo. Creo que a eso vamos, creo que el sendero se empezó a marcar desde ahí y hacia ahí. Falta, pero falta menos.

Personalmente pienso que el hip hop te atrae y si te quedas un ratito te atrapa. Te retiene tanto que después ya no hay salida y es en ese entonces cuando empezás a respirar y a transpirar doble H.

Por Kevin Dirienso Poter

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